Blogia
ROMPIENDO EL SILENCIO-CONSTRUYENDO EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Caribe

Discurso canciller cubano, Felipe Pérez Roque, en Ginebra

Discurso canciller cubano, Felipe Pérez Roque, en Ginebra Discurso del canciller cubano, Felipe Pérez Roque, en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la onu en Ginebra, Suiza.

Excelencias: Desearía, en primer lugar, y atendiendo a que Cuba es hoy el Presidente del Movimiento de Países No Alineados, que agrupa a 118 países de los que 27 son miembros fundadores de este Consejo, informarles a ustedes sobre los resultados de la XIV Cumbre del Movimiento en las esferas de interés de este órgano, así como de las ulteriores acciones emprendidas por el Movimiento en Ginebra, en los meses transcurridos desde la cita de septiembre de 2006 en La Habana.

Nuestros Jefes de Estado o Gobierno rechazaron en La Habana la selectividad y el doble rasero en la promoción y protección de los derechos humanos, así como los intentos de usar los derechos humanos como pretexto para alcanzar fines políticos. Del respeto a esta justa reivindicación del Movimiento, dependerá la legitimidad y la credibilidad del Consejo de Derechos Humanos.

En la XIV Cumbre, los Jefes de Estado o Gobierno fueron enfáticos en subrayar la necesidad de que el Consejo propicie la equiparación del derecho al desarrollo con todos los otros derechos humanos y libertades fundamentales y promueva la realización del derecho al desarrollo como una prioridad. Quiero informar hoy que a la superación de los obstáculos planteados a su disfrute y a la integración del derecho al desarrollo en todas las políticas y programas de las Naciones Unidas, Cuba dedicará una parte sustancial de sus esfuerzos como Presidente del Movimiento.

A la luz de las decisiones adoptadas en La Habana, en los últimos meses el Movimiento ha demostrado su capacidad para elaborar y promover posiciones comunes en varios de los temas centrales de la construcción institucional del Consejo. Nuestras propuestas sobre la Agenda de Trabajo, las Reglas de Procedimiento para la convocatoria de sus sesiones extraordinarias y las modalidades para el funcionamiento del Examen Periódico Universal así lo corroboran. Venimos trabajando igualmente en la preparación de lineamientos que sirvan de fundamento al establecimiento del órgano de expertos, en el procedimiento de denuncias y en el programa de trabajo de las diferentes sesiones del Consejo cada año.

En el período transcurrido, el Movimiento renovó también su actividad en la Tercera Comisión de la Asamblea General. Los tradicionales proyectos de resolución sobre el Derecho al Desarrollo, el Fortalecimiento de la Cooperación Internacional en la Esfera de los Derechos Humanos y Derechos Humanos y las Medidas Coercitivas Unilaterales, fueron actualizados y aprobados con un amplio apoyo.

Quiero subrayar hoy, señores delegados, la voluntad y la decisión del Movimiento de Países No Alineados de trabajar por el establecimiento de un verdadero sistema internacional de protección de los derechos humanos, cuyo único compromiso sea con la justicia, la transparencia y la verdad.

Excelencias: Hablaré ahora a nombre de Cuba, miembro fundador de este Consejo y país comprometido, ahora y siempre, con la cooperación internacional y el diálogo genuino en materia de derechos humanos, así como con la legitimidad y la credibilidad del Consejo que estamos construyendo.

En junio del pasado año, en la reunión inaugural de este Consejo, Cuba señaló que esa sesión podía marcar el inicio de una nueva etapa en el empeño por crear un verdadero sistema de promoción y protección de todos los derechos humanos para todos los habitantes del planeta, y no sólo para los ricos y privilegiados. Aclaramos entonces, que para ello se necesitaba de un cambio radical en las concepciones y métodos que lastraron a la desprestigiada Comisión de Derechos Humanos.

Dijimos en aquel momento que Cuba no se hacía ilusiones con la real disposición de los países desarrollados, aliados de Estados Unidos, a dar ese paso trascendente e histórico. Sin embargo, aseguramos que les concederíamos el beneficio de la duda y, sobre todo, los observaríamos.

¿En qué punto estamos hoy, a nueve meses de aquella advertencia? El Consejo de Derechos Humanos corre el riesgo de ser sumido en el descrédito de la politización y el doble rasero, incluso antes de que se establezcan sus mecanismos y métodos de trabajo. Hemos venido advirtiendo, y lo repetimos ahora, acerca de la intención de algunos de dilatar la construcción institucional del Consejo más allá del 18 de junio de 2007 y resucitar la práctica de las resoluciones punitivas contra países del Sur.

El plazo de un año que fuera concedido por la Asamblea General para la construcción institucional de este Consejo es un límite que no debe ser rebasado en ningún caso.

La real motivación de esta maniobra dilatoria, promovida por algunos aliados de Estados Unidos, es trasladar la fase final del proceso a una nueva membresía del Consejo y, sobre todo, a otra Mesa, que perciben como más favorables a sus intereses.

Aquellos que apoyan con más fuerza este curso de acción son precisamente los mismos interesados en trasladar a este Consejo la selectividad, la manipulación política y los dobles raseros, o sea, en convertir al nuevo órgano en un tribunal inquisidor contra los países del Sur y asegurar impunidad a las atrocidades perpetradas, incluso fuera de las fronteras de sus territorios, por potencias con pretensiones imperiales. La receta que nos proponen está sustentada en el mismo cinismo, la misma hipocresía y la misma complicidad culposa que terminaron hundiendo en el descrédito a la hoy desaparecida Comisión de Derechos Humanos.

Resulta que Estados Unidos, que ahora "ve los toros desde la barrera", se ha convertido en el más cáustico crítico del Consejo. Algunos cómplices le acompañan a coro. Pero no nos dejaremos engañar por sus maniobras y patrañas. Critican no para mejorar el Consejo, lo que sería legítimo y útil, sino para frustrar el proceso. No quieren un Consejo creíble y con autoridad. Añoran la vieja Comisión. Cuba reivindica nuestro derecho a construir el Consejo que hoy se necesita, y reclama a los hipócritas que nos dejen trabajar.

Contar con un Consejo plenamente operativo y capaz de cumplir el mandato que le fuera asignado en su segundo año de trabajo es una necesidad imprescindible y una meta realizable. No es más tiempo lo que se requiere. Lo que falta es voluntad política.

Excelencias: Cuba espera que este Consejo se constituya finalmente en una instancia de cooperación genuina y diálogo respetuoso, de utilidad en la lucha por reivindicar la verdad y la justicia, en la defensa del derecho a la soberanía, la libre determinación, la paz, el desarrollo, la igualdad, la democracia real y participativa y el respeto y disfrute verdadero de todos los derechos por todos los pueblos.

Mal empezaría este órgano si persisten las manipulaciones que caracterizaron a la antigua Comisión. La continuidad de mandatos contra países, impuestos por la fuerza y el chantaje, mantendría la espiral de confrontación que terminó destruyendo la autoridad y la credibilidad de la extinta Comisión de Derechos Humanos.

No es legítimo ni ético imponer o extender mandatos espurios contra países del Sur, mientras se baja la vista de modo cómplice pretendiendo no ver las violaciones flagrantes, masivas y sistemáticas de los derechos humanos que, con el pretexto de una supuesta lucha contra el terrorismo, perpetran con impunidad el gobierno de Estados Unidos y sus principales aliados. Ese es el lastre real del que debemos liberar al nuevo Consejo.

Cuba defiende, sin embargo, el fortalecimiento del sistema de relatores temáticos. Nunca antes fueron tan necesarios.

En un mundo en el que 852 millones de personas padecen hambre, ¿cómo prescindir de las labores del Relator sobre el Derecho a la Alimentación? Frente a la realidad de centros internacionales de tortura como el establecido en la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, y la realización de vuelos secretos para el secuestro y traslado de personas a través de Europa con el objetivo de ser torturados en cárceles clandestinas, ¿cómo permitir que se descontinúe el mandato del Relator sobre la Tortura? En un mundo en el que los países más ricos y opulentos, al tiempo que estimulan el "robo de cerebros", enfrentan a los emigrantes pobres con persecuciones racistas y discriminatorias e, incluso, en Estados Unidos se levanta un vergonzoso muro de contención en el que 500 personas son asesinadas cada año, ¿cómo podría siquiera pensarse en descontinuar el mandato del Relator sobre los derechos humanos de los migrantes? En este mundo globalizado, en el que unas pocas transnacionales monopolizan el control de los flujos de información, y en el que más de mil periodistas fueron asesinados en el último decenio, ¿cómo podríamos deshacernos entonces del mandato del Relator sobre la libertad de opinión y expresión? Frente a una realidad como la que viven cinco heroicos jóvenes cubanos, injustamente encarcelados en los Estados Unidos por desafiar la impunidad que disfrutan los grupos terroristas que actúan contra el pueblo cubano desde Miami, situación que puede repetirse mañana con ciudadanos de cualquier otro país, ¿sería justo acaso no contar con un procedimiento especial sobre la detención arbitraria? ¿Cómo podríamos dar la espalda a las decenas de miles de familias que siguen reclamando justicia y el derecho a la verdad sobre sus familiares desaparecidos o ejecutados por las dictaduras militares impuestas y sostenidas por Washington en América Latina? No es posible entonces eliminar los mandatos sobre las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias.

Mientras se siga privando al pueblo palestino de su derecho a establecer su propio Estado y los ocupantes israelíes continúen perpetrando los más graves vejámenes contra la población civil de los territorios ocupados, este Consejo no podrá prescindir del correspondiente tema en su agenda, ni de las labores del Relator que brinda seguimiento a esta situación.

Cuba defenderá la continuidad e integridad de ese patrimonio heredado de la Comisión de Derechos Humanos que está integrado por mecanismos establecidos con apego a los principios de objetividad y no selectividad. Con todos ellos seguiremos cooperando resueltamente.

Excelencias: Cuba considera que estamos a tiempo de iniciar una nueva etapa en la lucha por crear un verdadero sistema de promoción y protección de todos los derechos humanos para todos.

Sin embargo, reitero hoy que si finalmente se nos impone el regreso al pasado y en el Consejo prevalecieran la confrontación y la búsqueda de hegemonías, Cuba será otra vez un combatiente en la trinchera de las ideas. Sabremos representar a un pueblo que ha sido capaz de resistir y vencer la agresión del Imperio por casi cinco décadas, que ha resistido con dignidad y firmeza el recrudecimiento del bloqueo genocida y que ya constituye hoy, lo digo con modestia, un símbolo de la lucha de los pueblos por su verdadera emancipación.

Muchas gracias.





Fidel recuperado llama a Chavez. Conversación integra

Fidel recuperado llama a Chavez. Conversación integra Y tú, ejemplo de resistencia y ahora de ofensiva, Fidel. No quiero dejar pasar la oportunidad de tu llamada sorpresiva, que nos motiva tanto, nos alegra tanto, para seguir recordándoles a nuestros pueblos el valor de Cuba revolucionaria y tu valor; tu valor, tu conciencia.

El presidente cubano, Fidel Castro, aseguró hoy en una conversación telefónica con su homológo venezolano, Hugo Chávez, que va ganando terreno en su recuperación "con más energía y fuerzas y tiempo para estudiar".

En una sorpresiva llamada al programa radial Aló Presidente, el líder cubano habló sobre su salud, la actualidad mundial y el proceso venezolano y agradeció "la prueba de cariño y el aliento que me dan ahora que estoy dedicado a esta tarea", en alusión a su recuperación. "No te puedo prometer ir pronto por allá a acompañarte en uno de tus viajes, pero si voy ganando terreno. Me siento con más energía, mas fuerzas y más tiempo para estudiar. He vuelto a ser un estudiante", dijo Fidel Castro.

Transcripción integra de la conversación de 32 minutos:

Hugo Chávez.- ¿Quién habla?

Fidel.- Óigame.

Hugo Chávez.- Te oigo.

Fidel.- Ilustre y querido amigo, ¿cómo está usted?

Hugo Chávez.- ¡Caramba, si es Fidel!

Fidel.- Oye, te estoy escuchando aquí en el Aló, Presidente, y todos los datos que has manejado en unos minutos ahí. Me parece muy buena la argumentación sobre el crecimiento, el PIB, sobre el decrecimiento del desempleo, muchas cosas muy interesantes.

Hugo Chávez.- How are you, Fidel?

Fidel.- Very well (Risas).

Hugo Chávez.- Oye, tú no sabes qué alegría nos da oír tu voz y saber que estás bien.

Fidel.- Muchas gracias.

Hugo Chávez.- Un abrazo, estamos muy sorprendidos, gratamente sorprendidos, y estábamos, como casi siempre, hablando de ti hace un rato.

Fidel.- Yo sabía que terminaba en un Aló, Presidente.

Hugo Chávez.- Ahora es todos los días.

Fidel.- No, no, no me pongas a hacer eso, que tengo trabajo duro aquí (Risas), estudiando mucho, sobre todo; pero veo que tú no sueltas los libros. ¿A qué hora tú duermes?

Hugo Chávez.- Bueno, en la madrugada duermo un rato.

Fidel.- Un rato.

Hugo Chávez.- Duermo un rato, estoy estudiando mucho, es una de las tareas de todo revolucionario, y seguimos tu ejemplo.

Fidel.- Sí, y llevas mucho tiempo leyendo y tienes un talento privilegiado para retenerlo todo, recordarlo todo. A ti lo que a veces se te olvida son los números (Risas).

Hugo Chávez.- Bueno, se me olvidan, no tanto tampoco.

Fidel.- Pero lo tienes ahí todo marcado que no se pierde uno, ya llevarte la cuenta es difícil.

Hugo Chávez.- ¿Tú sabes cuántas hectáreas de maíz hacen falta para producir un millón de barriles de etanol?

Fidel.- De etanol, creo que hablaste el otro día de 20 millones de hectáreas, algo de eso (Risas), pero recuérdamelo.

Hugo Chávez.- Veinte millones. No, tú eres el que tiene la mente privilegiada.

Fidel.- Ah, 20 millones.

Bueno, y, desde luego, la idea de poner los alimentos a producir combustible es trágica, es dramática. Nadie tiene seguridad de a dónde van a llegar los precios de los alimentos, cuando la soya se esté convirtiendo en combustible, con la falta que hace en el mundo para producir huevo, para producir leche, para producir carne, y es una tragedia más de las muchas que hay en este momento.

Yo me alegro mucho de que tú hayas levantado la bandera de salvar la especie, porque es duro lo que hay que luchar para salvar la especie, porque hay problemas nuevos, muy difíciles y tú estás como un predicador; realmente, un gran predicador, convertido en defensor de la causa, o defensor de la vida de la especie, por esa razón te felicito.

Te veo luchando con el Programa moral y luces, para educar a la gente, para que comprenda. Y sobre esto hay un montón de detalles que yo todos los días leo y reviso, y estoy muy al tanto: peligros de guerra, peligros climáticos, peligros alimentarios, porque -como tú has recordado-, hay miles de millones de personas pasando hambre y son realidades.

Por primera vez en la historia los gobiernos se han puesto a pensar en eso, gobiernos que tienen facultades, que tienen autoridad moral para hacerlo, y tú eres uno de esos raros ejemplos.

Leí hace poco que Australia se proclamaba el primer país del mundo en hacer una revolución energética, y resulta que se trata de un proyecto a realizar en dos o tres años; dan ganas de reír, porque ustedes en dos meses han colocado ya 34 millones de bombillos y en cuatro meses habrán cumplido la primera meta de llevar ese bombillo, que tantas ventajas tiene, a todos los hogares. Así que ya hay otro por ahí; pero ya algunos están discutiéndole a Australia ese primer lugar.

No hay un solo país, en Europa o en cualquier otra parte, que no esté preocupado hoy por ese problema.

Perdóname que haya sido extenso y te haya robado la mitad de tu programa.

Hugo Chávez.- No, qué extenso ni qué nada, son las 7:49 minutos de este día de hoy.

Te estábamos recordando, porque tú sabes que hoy es 27 de febrero, y aquí nos decían, hace 18 años, que una de las causas del Caracazo es que tú, cuando viniste aquella vez, dejaste aquí 200 agitadores que habrían incendiado la pradera, como se dice. Y estábamos haciendo un análisis hoy de las causas de todo el tema de la deuda externa, el tema del viernes negro, el saqueo del país, la fuga de capitales, las privatizaciones, la inflación acompañada de una recesión terrible, el desempleo, el desmoronamiento hasta de la clase media.

Bueno, como dice Einstein, que estábamos leyendo hace un minuto, no sé si tú oíste, cuando él reflexiona por qué el socialismo, y Einstein concluye en que el capitalismo lo que genera es un caos.

Así que con el Caracazo, Fidel, te recordábamos, y yo recordaba que en aquellos días te vi desde lejos por aquí, queriendo acercarme a saludarte, aun cuando no pude; pero ya andábamos aquí en el movimiento revolucionario. Y decirle al mundo por aquí, por Aló, Presidente, ahora oyéndote a ti y dialogando contigo, qué honor tan grande, que aquel día se levantó un pueblo contra el neoliberalismo.

El Caracazo fue, Fidel, tú lo sabes, la primera respuesta a nivel mundial, con una contundencia enorme, al plan neoliberal, cuando caía ya la Unión Soviética, el muro de Berlín y empezaba a decirse que llegó la era del fin de la historia y el pensamiento único.

Y del Caracazo vino el 4 de febrero. Tú sabes que esos acontecimientos, uno sin el otro, no se entenderían; y luego todo este camino, esta revolución nuestra, en la cual Cuba siempre está, ha estado y estará presente, y Cuba contigo al frente. Tantas cosas que agradecer, esa revolución energética sin Cuba hubiera sido imposible.

Ahora continuaremos contigo. Hoy está trabajando la VII Reunión de la Comisión Mixta de alto nivel allá en La Habana, como tú sabes, y las conclusiones que hasta ahora me han llegado son extraordinarias, del avance del ALBA y la relación bilateral.

Debo informarte, ya tú debes estar informado, pero comentarte, para que todos sepan, que ayer aprobé a Rafael Ramírez, el ministro, el establecimiento de una empresa mixta con Viet Nam, y pedí que lo planteara hoy allá en La Habana; porque pudiéramos hacer, Cuba-Viet Nam-Venezuela, una empresa para instalar aquí en Venezuela, o en Cuba, o en ambas repúblicas, una fábrica de bombillos para continuar expandiendo la revolución; bombillos ahorradores y otros elementos más que hacen falta para profundizar la revolución energética, los paneles solares, el sistema para la energía eólica. Quiero que montemos aquí todas esas fábricas, Fidel; traemos las tecnologías.

¿Qué opinas tú de eso?

Fidel.- Me parece maravilloso todo eso.

Hace como tres días inauguramos un parque eólico en Isla de la Juventud, todavía pequeño, aerogeneradores de 275 kilowatts; pero sirven para la prueba que vamos a hacer allí; y hay una zona muy importante en la parte oriental del país, donde estamos realizando todas las mediciones para instalar otros parques eólicos que producirán electricidad con un menor costo de inversión.

Ustedes tienen una ventaja, que son una tierra libre de ciclones, y a nosotros nos visitan constantemente los ciclones; hay que tomar medidas para protegerlas, que son de diversos tipos, a veces usando grúas, a veces quitándoles las aspas y, en fin, buscando soluciones. Está la energía solar, que ustedes han instalado allí en Caracas una tecnología que vale la pena, que ha sido una buena utilización, aunque resulta costosa la inversión, después, si se fabrica en el país, va a resultar mucho más económica.

Ustedes van a hacer una fábrica de acero inoxidable utilizando la energía barata que tienen hoy disponible y, sobre todo, la energía que pueden ahorrar ustedes.

Venezuela cuenta con un territorio de casi un millón de kilómetros cuadrados, nosotros somos una cáscara de nuez, a la que la corriente del golfo llevó muy cerca de tus amigos del Norte.

Hugo Chávez.- Our friends.

Fidel.- Tú dices que yo supe inglés, pero lo supe en un tiempo.

Hugo Chávez.- ¿Se te olvidó?

Fidel.- El trauma que me dejaron después me ha hecho olvidar, y por eso no tengo la memoria privilegiada que tú tienes, la capacidad de síntesis, tu oído musical, tu capacidad de recordar cualquier canción; porque yo no puedo creer que tú hayas fiestado tanto como para que te recuerdes de todas las canciones que entonas en el Aló, Presidente. Así que te envidio eso.

Hugo Chávez.- No, yo no fiesté tanto como tú; nunca fui tanto como tú a fiestas, ni canté tanto como tú.

Fidel.- ¡No, hombre, no! Yo me acuerdo más o menos de la esencia de las ideas, pero tú tienes la palabra exacta, que te observo que la buscas, la repites, buscas la palabra exacta.

Al fin y al cabo, tú vas a pasar entre los grandes escritores de este hemisferio. Y no te lamentes, porque los escritores tienen cada vez un poder mayor.

Hugo Chávez.- Te iba a preguntar algo.

¿Qué opinas de esta noticia de última hora que llega por aquí? El 67% de los estadounidenses desaprueba la política de Bush en Iraq. Tú sabes que nos estamos preparando para darle la bienvenida a Bush en Suramérica.

Fidel.- ¡Ah!, le van a dar una bienvenida.

Sí, he oído decir algo, que creo que va a haber organizaciones de masas, todo dentro de un espíritu muy pacífico y muy respetuoso.

Pero apuesto a que tú no sabes dos noticias nuevas de hoy.

Hugo Chávez.- Dime, a ver, dame un tubazo ahí a Aló, Presidente.

Fidel.- Por ejemplo, la bolsa de Shanghai cayó un 9% hoy, y la bolsa de Nueva York, que es la reina, cayó un 4% hoy. Es una de las más grandes caídas que ha tenido en los últimos años, y eso realmente no viene sino a comprobar lo que estamos pensando.

Hugo Chávez.- Bueno, esas noticias yo no...

Fidel.- Hoy perdieron allí 800 000 millones de dólares, y esa es la reina de las bolsas, y cayó más que cuando se produjo la crisis por allá por el sudeste asiático.

Así que no sé qué va a agitar más a los dirigentes de Estados Unidos -bueno, a quien dirige Estados Unidos de muto propio-, si la noticia de lo que ocurrió por allá o su recorrido por Suramérica. ¿Qué tú piensas?

Hugo Chávez.- No, te digo que no tenía esas noticias, esas caídas de la bolsa de Shanghai y la bolsa de Nueva York.

Tú debes saber ya, porque tú todo lo sabes, que el Fondo Monetario está en crisis, y yo decía ayer, y hoy, que a lo mejor le van a tener que pedir un préstamo al Banco del Sur. El Fondo Monetario no tiene para pagar sueldos, están vendiendo las barras de oro.

Fidel.- Sí, está vendiendo oro, que es lo único que vale ahora; lo que debe vender son papeles, los papeles con que paga Estados Unidos. Vender oro ahora es cosa de locos; pero, bueno, el Banco del Sur es un banco serio, aspira a ser un banco serio.

Hugo Chávez.- Será un banco serio.

Fidel.- El Fondo Monetario Internacional nunca lo fue, pero prueba la crisis, prueba la crisis. Fíjate que esto se produce dos o tres días antes de la caída esta de las bolsas.

Hugo Chávez.- Es la misma crisis -como tú bien sabes-, la crisis de la economía mundial, pero de la alternativa. A nivel nacional cada quien, bueno, su propio modelo: nosotros el socialismo, allá en Cuba, aquí en Venezuela, con sus particularidades, y, a nivel internacional, el ALBA, que estamos acelerando, Fidel, como tú bien sabes, acelerando.

Todo el mundo pregunta por ti. Pasamos por Martinica, estuvimos en Dominica y en San Vicente, te mandaron muchos saludos los primeros ministros, Roosevelt Skerrit, amigo nuestro, y el Primer Ministro de San Vicente y las Granadinas; estuvimos viendo la obra de la extensión del aeropuerto. Allá me conseguí con los trabajadores cubanos y los venezolanos, el cuerpo de ingenieros del ejército venezolano. Inauguramos el primer depósito de combustible en Dominica y la planta de llenado de gas en San Vicente, con Ralph Gonsalves.

Todos me preguntan por ti y yo les digo lo que sé, de tu recuperación, de tu nueva Sierra Maestra, esa gran batalla que has dado y que sigues dando y en la cual te acompañamos todos los días, pidiéndole a Dios, que como tú dijiste: "Ayuda a Chávez y a sus amigos", que siga ayudándote en tu plena recuperación. Todos, somos millones, tú lo sabes, Fidel, en el mundo, que queremos verte pronto de nuevo plenamente recuperado, como estoy seguro será.

Bueno, vino Daniel Ortega hace tres días, hablamos varias horas; tenemos la semana que viene la reunión allá en Managua de la Comisión Mixta.

Vino Kirchner, como tú sabes, a la faja del Orinoco, y, bueno, Kirchner me ha invitado. Aprovecho para hacerlo público, dada tu llamada; no lo habíamos hecho público. Vamos a hacer una reunión en Buenos Aires la próxima semana, vamos a seguir avanzando en la relación bilateral Argentina-Caracas, y luego otra reunión en Bolivia -vamos a visitar a Evo esta próxima semana-, de la alianza estratégica, el eje Caracas-Buenos Aires, pasando por Brasilia, el eje con La Paz, ahora con Correa.

En Quito llegó el primer barco, ya tú debes saberlo, solo que aprovecho tu llamada para refrescar todas estas cosas de cómo vamos avanzando y seguiremos avanzando.

Y tú, ejemplo de resistencia y ahora de ofensiva, Fidel. No quiero dejar pasar la oportunidad de tu llamada sorpresiva, que nos motiva tanto, nos alegra tanto, para seguir recordándoles a nuestros pueblos el valor de Cuba revolucionaria y tu valor; tu valor, tu conciencia.

Recordábamos que tú estuviste aquí en 1959, cuando comenzaba la experiencia llamada democrática, que fracasó rotundamente, y ese fracaso condujo al caracazo, y del caracazo al 4 de febrero, y del 4 de febrero al día de hoy, a lo que está ocurriendo aquí; pero tú, Cuba y su ejemplo de dignidad, de batalla, de coraje y su solidaridad infinita siempre han estado y estarán con nosotros como ejemplo, Fidel.

Fidel.- Oye, Hugo, quería decirte que yo estaba reunido precisamente con el jefe de tu delegación, estábamos hablando cuando llegaron noticias de allí, así que estoy muy contento. Veré si converso -estoy personalmente con él- con algunas de las personalidades un poco más adelante.

Aquí están trabajando muchísimo, con gran entusiasmo, aprovechando el escaso tiempo que nos queda. El factor tiempo no puede olvidarse, y, a mi juicio, nos queda escaso tiempo, y ellos están, aparentemente, más conscientes de eso.

Yo te agradezco mucho todos tus saludos, tu recuerdo, y, sobre todo, me acordé de devolverte los micrófonos, porque si no me embullo igual que tú. Competir no podría, pero emular un poco sí.

También quiero agradecer los saludos de los venezolanos, de ese pueblo tan heroico, tan querido, que te ha llevado a las responsabilidades que tienes hoy. Se ha vuelto a reescribir la historia; pero hace 200 años todo era muy distinto. El mundo ha cambiado tremendamente y sobre todo en los últimos 60 años, y ese es el tiempo que hay que aprovechar y sobre el cual hay que meditar mucho. Yo le dedico tiempo a eso, y me siento bien porque creo que no hay nada más importante. Y estoy contento también de ver cómo trabaja tu gente -ya te dije algo de eso-, con entusiasmo, con seriedad. Y a todos les agradezco la prueba de cariño y el aliento que me dan, ahora que estoy dedicado a esta tarea.

No te puedo prometer ir pronto por allá a acompañarte en uno de esos viajes, pero sí voy ganando terreno, me siento con más energía, más fuerza y más tiempo para estudiar. He vuelto a ser un estudiante, en dos palabras.

Hugo Chávez.- Moral y luces.

Fidel.- ¡Moral y luces! Eso no se me quita de la cabeza ahora, porque es la primera vez que veo a alguien tratando de ganar esa batalla moral a base de conquistar el interior, el corazón y la mente de la gente.

Yo no sé si te queda mucho espacio por ahí, pero se supone que tú ibas a hablar con Ramírez. Me dices qué hago.

Hugo Chávez.- No, mañana puedo hablar con Ramírez, te estamos oyendo muy felices; muy felices de oírte y saber de tu recuperación. Sigue recuperándote, no te olvides del "tsunami".

Fidel.- No.

Hugo Chávez.- Sigue recuperándote.

Fidel.- Y una cosa que se me olvidaba, que aquí todo el mundo te agradece tener noticias de mí, porque yo hablo, y hago silencio, mutismo total, porque no puedo estar hablando todos los días, no puedo crear el hábito, el vicio de tener noticias diariamente. A todo el mundo le pido paciencia y calma, y estoy contento, porque veo a todo el mundo tranquilo; y el país marcha, que es lo importante. Y pido también tranquilidad para mí, para poder cumplir mis nuevas tareas hasta este momento.

Hugo Chávez.- Sí, Fidel, yo me he convertido... bueno, tú me has convertido en una especie de emisario, o de fuente. El que quiere saber cómo está Fidel, pues viene aquí, me llama, conversa conmigo, y yo siempre le digo la verdad, lo que está ocurriendo: tu recuperación, tu ejemplo, tu constancia.

Tú has dicho que no podrás acompañarme pronto por aquí en un viaje; pero no hace falta, tú siempre estarás con nosotros, y yo espero pronto volver de nuevo a La Habana para que sigamos conversando, trabajando y ganándole tiempo al tiempo, porque tú lo has dicho, y es buena reflexión para todos nosotros.

Aquí te manda saludos el Vicepresidente, la Comisión del Poder Popular, del Poder Comunal, que vamos a reunirnos ahora mismo al terminar el programa; todos los muchachos, Teresita, Elena, el equipo de Venezolana de Televisión, de Radio Nacional de Venezuela, y, bueno, todos los millones y millones que nos están oyendo.

¿Sabes cuál es la audiencia de la primera hora del programa? ¡Cuarenta por ciento!, lo cual es, como tú sabes, estratosférica, la audiencia de Aló, Presidente.

Ganemos tiempo, Fidel, y ganaremos la batalla por la vida.

Fidel.- Muy bien.

Hugo Chávez.- Gracias por tu llamada histórica.

Fidel.- Un millón de gracias para todos.

Hugo Chávez.- Vamos a darle un aplauso a Fidel. Un buen aplauso, hermano; un abrazo, camarada, compañero, y tú sabes que yo para eso no tengo complejos, ¡padre te llamo delante del mundo!

¡Hasta la victoria siempre!

Fidel.- ¡Hasta la victoria siempre!

Hugo Chávez.- ¡Venceremos!

Fidel.- ¡Venceremos!

Hugo Chávez.- ¡Bravo!



Más allá de Fidel

Más allá de Fidel uba empezó un camino que nadie ya detiene. Una marcha segura que ni Estados Unidos puede detener y, sin hacerme ilusiones, creo que la era Bush ya terminó. Y luego tenemos a América Latina. Ya son ocho ó nueve los países que se han lanzado para la izquierda y, además, vendrán todavía más que se unirán a este camino

Muchos anunciaban un auténtico caos en Cuba para momento en que Fidel Castro desapareciera de la escena política. Lo cierto es que estos meses en los que el líder de la Revolución ha delegado sus funciones demuestran que la vida cotidiana sigue en la isla a su ritmo habitual. El futuro de una revolución que mañana cumple 48 años se vislumbra sin sobresaltos.

El color de la Habana sigue siendo ese naranja cambiante que se desparrama hacia el malecón, y la brisa que sube caliente se mezcla con el bullicio de cocheros, nostálgicos boleros, vendedores y repentinos buscavidas que baja desde el centro histórico. En esa luz se desenvuelven los capitalinos de una isla que tiene en su haber el mérito colectivo de la resistencia frente al gigante americano.

Desde que Fidel Castro, a finales de julio pasado, delegara transitoriamente sus funciones en Raúl Castro Ruz, segundo alto cargo del Consejo de Estado de Cuba y hermano suyo, la tranquilidad con que se ha vivido este cambio en las calles habaneras es un hecho incuestionable. Algunos confían todavía en una recuperación del líder; muy pocos temen una posible agitación tras su muerte y, casi todos, independientemente de la admiración o rechazo que despierte su figura, piensan que la sucesión política está garantizada y que la revolución continuará adelante sin Fidel Castro.

Cuba, hoy por hoy, ha sobrevivido a todos los ataques que el imperio estadounidense ha lanzado persistentemente desde que Fidel Castro y sus hombres derrocaran al régimen de Fulgencio Batista. Ha salido triunfante no sólo de los intentos de invasión directa. En la historia de los últimos 40 años, el sistema ha soportado el embargo comercial aplicado por el Gobierno de Washington y , en su día, resistió la caída del bloque soviético. No sólo eso. Fidel Castro ostenta el récord de ser el dirigente que ha eludido el mayor número de intentos de atentado contra su persona; es el gobernante más antiguo del mundo, el que ha visto desfilar ante sí a nueve presidentes estadounidenses. Mañana, 1 de enero, se cumple el cuadragésimo octavo aniversario de la entrada de Fidel Castro en La Habana. Cuarenta y ocho años de una revolución que concita las miradas del mundo entero.

Un país organizado

Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, el Parlamento, es uno de los hombres claves de la política cubana. Experto diplomático, buen conocedor de las relaciones internacionales, nos explica su visión acerca del futuro: «Este es un país civilizado, organizado, con instituciones que preven precisamente esto: la sustitución según se requiera de cualquier funcionario electo. En el caso que nos ocupa, no se trata de una ausencia permanente y definitiva sino de una situación muy concreta, la de una persona que tuvo que pasar por una operación quirúrgica delicada, que además tiene 80 años y que ha trabajado muy duro toda su vida».

La vida política de Alarcón ha discurrido entre cargos de alta responsabilidad para el Gobierno de la isla. Ahora, tras la enfermedad de Castro, su nombre, junto al de Carlos Lage o Pérez Roque, es uno de los recurrentes que barajan los medios occidentales en la terna de sucesión que acompañará a Raúl Castro. «Fidel tiene que ser disciplinado y cumplir con su obligación, que ahora es la de cuidarse y recuperarse. Por lo tanto, la sustitución en sus funciones tiene un carácter provisional pero este tiempo está demostrando que el día que falte definitivamente, esto seguirá funcionando. El ha estado largos períodos de tiempo fuera de Cuba. Cuando se iba, no cerraba el país y se llevaba las llaves, sino que el país seguía funcionando. Igual sucede ahora e igual sucederá después».

Así se ve en Cuba y así se ve también entre intelectuales latinoamericanos que han expresado reiteradamente su apoyo a Fidel Castro, como el escritor argentino Miguel Bonasso, para quien «este país tiene una serie de cuadros que se han ido formando en todos estos años que han dado profundidad, continuidad y extensión al proceso revolucionario. Esto se puso de manifiesto cuando se pudo organizar de manera impecable la reunión del Movimiento de No Alineados, y el comandante estaba ya hospitalizado. Yo me alegro de que haya podido ver en vida que su obra, la Revolución Cubana, está estructurada, y que no depende exclusivamente, como creen algunos, de los vaivenes de su salud o de su presencia».

El realizador de cine argentino Fernando Pino ve el futuro de una Cuba sin Fidel Castro sin atisbo de inquietud, aunque admite que «Fidel es también producto de su pueblo. No hay Fidel sin el pueblo cubano y no hay patria cubana socialista sin Fidel». El riesgo, opina, puede venir de fuera, de los Estados Unidos, «pero este pueblo tiene anticuerpos grandes, un gran sentido de organización y está preparado para todo».

Lo que está claro, para cualquiera que se acerque al país, es que Fidel –todos los cubanos le llaman así, sin apellido–, es mucho Fidel. Su liderazgo es tan incuestionable como el cariño que se percibe entre la población al referirse a él. «¿Vienen del evento que hubo en el [teatro] Karl Marx…? –pregunta un trabajador del hotel–, me dijeron que hubo un mensaje de Fidel. ¿Podrían decirme lo que dijo?». Nuestro interlocutor inquiría con interés por la sesión inaugural de los actos por el 80 cumpleaños de Castro, a la que el mandatario envió un mensaje sobre la necesidad de preservar el medio ambiente. «Sí… –concluye– es realmente importante lo que dijo. Los humanos podemos hundir el planeta».

No es que los cubanos hablen constantemente de Castro, pero la referencia puede surgir en cualquier momento, en un animado y partido de béisbol entre los equipos de La Habana y Santiago o en la mitad del concierto “Todas las voces” al que asisten miles de jóvenes en la Tribuna Antiimperialista: «Ay, mira, qué lindo Fidel… si pudiera estar aquí». La que así habla es una joven de alrededor de 20 años que acaba de ver aparecer en el escenario un retrato del comandante. Se lo dice a su chico, al que transmite su emoción tiernamente colgada de su cuello.

La revolución y sus vicisitudes tampoco alcanzan rango de tema de conversación habitual entre los cubanos. De natural afables, son comunicativos con el recién llegado, dados a la discusión entre ellos y, muchos, excelentes conversadores. El día a día responde más bien a la rutina del trabajo y a despistar el calor y el tedio sentados en un banco o jugando partidas en las mesas de dominó en plena calle.

En su tiempo de ocio, los jóvenes bajan al malecón –ése que conserva una historia en cada tramo–, y los fines de semana se reúnen en los pisos bajos de las casas, con reproductores de música caliente a todo volumen, para bailar en la calle, divertirse y defender la causa de un buen trago de ron.

En el interior de la vivienda, los problemas domésticos guardan relación con la ajustada economía familiar, los horarios de la escuela o, en estos últimos días, con rellenar los formularios para hacerse con la moderna olla express que los Comités de Defensa de la Revolución reparten casa por casa.

Al margen de las manifestaciones y marchas de apoyo convocadas, en las que la participación de miles de jóvenes en grupos diferenciados –pioneros, trabajadores sociales, estudiantes universitarios…– da una idea del inmenso poder organizativo del estado, al margen también del sistema sanitario y de enseñanza que garantiza la salud y el acceso al estudio a toda la población, es en este tipo de detalles cotidianos donde también se concreta y se percibe la filosofía que el socialismo cubano mantiene desde el triunfo de la Revolución de 1959.

Los críticos con el sistema cubano censuran estos mecanismos por lo que juzgan como excesivo tutelaje del estado y control policial de la población. La presencia policial en La Habana se percibe a simple vista pero es también una realidad que la organización por zonas, barrios y calles ofrece, en terrenos prácticos, unos resultados encomiables. Sirve como ejemplo el sistema de prevención de huracanes que ha minimizado al máximo los riesgos para sus habitantes, lo que valió a Cuba un reconocimiento explícito de la ONU o, incluso, las iniciativas adoptadas en asuntos más triviales pero que revisten gran importancia estratégica. 2006 fue bautizado como Año de la Revolución Energética y, desde los primeros días, el gobierno de Fidel Castro dispuso batallones para que los cubanos utilizaran bombillas de bajo consumo traídas desde China para un plan de ahorro de energía. Casa por casa, centro por centro, el gobierno se aseguró de que se cambiaran las bombillas antiguas y se instalaran las nuevas. Lo mismo ha ocurrido recientemente con el reparto general a la población de unas sofisticadas ollas express que cocinan por separado los elementos básicos de la comida de la isla –cocido, arroz y carne de cerdo– en una única operación sobre los fogones.

Datos positivos

Cuba cuenta hoy con once millones de habitantes. Si al inicio de la revolución, en 1959, el analfabetismo superaba el 24%, el plan educativo iniciado ha logrado desterrarlo por completo. 800.000 estudiantes universitarios y una gran masa de graduados en diferentes carreras conforman la fotografía de una sociedad de alto nivel educacional que no tiene parangón en el resto de naciones de América Latina. La solidaridad con los pueblos, otro de los principios en los que se asienta el modelo cubano, representa también uno de sus baluartes: en el año que ahora termina, 27.000 jóvenes extranjeros de países subdesarrollados estudiaban en La Habana; se practican cientos de operaciones médicas a indígenas sin recursos de países del cono sur y Centroamérica y son miles de médicos y trabajadores de la salud los que se desplazan fuera del país dentro de los programas solidarios. La media de esperanza de vida en Cuba se sitúa en 77,3 años, equiparable totalmente a la de los países desarrollados; e igual sucede con las tasas de mortalidad infantil.

La situación económica del país parece haber entrado en cierta senda de recuperación respecto a épocas precedentes. El parque automovilístico en el que, junto a los viejos carros americanos, sidecares y “ladas” soviéticos conviven hoy muchos nuevos modelos de marcas occidentales, da muestra de ello. El presidente de la comisión de Economía del Parlamento cubano, Oswaldo Martínez, admite la fragilidad de la economía pero se muestra optimista ante el futuro. En un país que recoge sus mayores ingresos del turismo, donde la producción de azúcar y la extracción de níquel están agotando sus ciclos, la biotecnología y la producción de medicamentos son los sectores en los que se incide como meta para el desarrollo económico.

Y luego está la colaboración iniciada con países como Venezuela que ha ayudado a levantar los índices económicos. Oswaldo Martínez habla de un crecimiento del 11,8% en 2005, el mayor experimentado en América Latina, y calcula que 2006 cerrará en torno al 12% también. Las políticas de intercambio y colaboración con China y Bolivia son también elementos positivos que le llevan a decir que «el bloqueo estadounidense que soñó con asfixiar a la economía cubana ha fracasado ya, aunque no hay que olvidar que todavía está vigente y que Cuba sufre un impacto tremendo por su causa. El bloqueo es una lacerante realidad cotidiana que cada año nos priva, hablando solamente de finanzas, de tres ó cuatro mil millones de dólares».

A ras de calle, en uno de esos días en que el calor aprieta, parece que va a llover y no llueve, la vida de la gente común respira y se desenvuelve a ritmo tranquilo, sin grandes preocupaciones por el futuro de la revolución y, en la mayoría de los casos, con comentarios y respuestas basadas en códigos naturales y cotidianos, muy alejados de frases hechas o esquemas previos: «Yo vivo bien, tranquilo, estoy feliz con mi mujer y mis dos hijos; ¿le puedo mostrar sus fotografías?. Son guapos, ¿no le parece?». El que habla es el conductor de un cocotaxi, uno de esos carritos con forma de huevo dedicados a trasladar turistas por la capital. El vehículo, como ocurre con la inmensa mayoría de bares y establecimientos, es propiedad del estado y los trabajadores reciben un salario fijo. Cuenta que su mujer era antes maestra de inglés y que ahora se dedica también a conducir un taxi. «Con las propinas ganamos más dinero; así que yo le enseñé a conducir, ella me enseñó inglés y… bueno, con más o menos dificultad pero llegamos a fin de mes. Yo estoy contento. Sí, es verdad, hay gente que se queja de que hay mucho control, pero el país funciona; aquí todos tenemos una norma que cumplir; por ejemplo, yo tengo que hacer un mínimo de viajes y trayectos para que me paguen el sueldo y eso está controlado; quien se salta la norma… ya lo sabe, las sanciones son muy duras».

Que el país funciona resulta evidente; incluso quienes no ven con total complacencia el régimen de Fidel Castro lo admiten, aunque sea con cierto aire de sarcasmo: «Sí, el sistema funciona; probablemente sea lo único que funcione aquí».

El sentido de la frase “saltarse la norma” bucea en la picaresca a la que recurre una parte de la población para completar los bajos salarios y poder disponer de más capacidad adquisitiva. En Cuba no hay corrupción instaurada a gran escala; comparativamente al resto del mundo, podríamos hablar de picardías y pequeñas corruptelas o, como se puede oír allá, de “corrupcioncita”, ésa que lleva al taxista a sugerirte que pongas tú mismo el precio del trayecto, al empleado del hotel a valerse de triquiñuelas para servir los tragos con ron comprado en el supermercado y quedarse él con el beneficio, o a algunas más graves como la que empujó al Gobierno de la isla a meter trabajadores sociales en las gasolineras para descubrir y neutralizar un mecanismo de fraude por el que los empleados desviaban gran cantidad de combustible al mercado negro.

Una revolución ética

Con todo, es un problema que preocupa, y mucho, a los gobernantes: «Es que yo creo que la revolución es, por encima de todo, un hecho moral». Quien así se expresa es Abel Prieto, ministro de Cultura desde 1997 y miembro del Buró Político. Alto y corpulento, de trato cordial, a sus 56 años mantiene un cierto aire hippy y juvenil que concuerda más con su oficio de reconocido y prestigiado escritor que con la imagen estereotipada de un mandatario de la revolución. En su despacho, abarrotado de libros, un cuadro de John Lennon asoma entre los lienzos que decoran las paredes. Abre un espacio a la broma –«es que soy marxista-lenonista» y regresa a su argumento: «Esos negocios ilegales, esas estafas… todo eso va minando las bases de esta sociedad. Aquí algo se quebró en los 90».

Se refiere al denominado “período especial”, años de una brutal crisis que se dejó notar en toda la isla tras el derrumbe del bloque socialista europeo. «Para nosotros tuvo un precio verdaderamente tremendo, estremecedor. Había falta de medicinas, falta de fluido eléctrico, de comida.. todo aquello que la población había tenido garantizado durante años, de pronto, de un día para otro, todo eso faltó. Hoy –prosigue–, la situación ya es distinta, se han resuelto muchas cosas pero no hemos terminado de salir de aquella crisis y debemos afrontar dos cuestiones graves que afectan al día a día: la vivienda y el transporte público».

A pesar de que no hay miseria en Cuba, las consecuencias de aquella situación derivaron en problemas asociados a la marginalidad que todavía persisten en familias que viven hacinadas, en casas precarias o ruinosas. «Después de muchos años con los salarios congelados, ahora se ha iniciado un proceso para proceder a aumentarlos, sobre todo en los que estaban más bajos, los de maestros, chóferes, las jubilaciones… No obstante –aclara Prieto–, ese cubano que tiene la educación gratuita y garantizada hasta la universidad, que tiene asegurada la salud desde la primera vacuna hasta que necesite un marcapasos, que dispone de esa condición y que aspiramos a que tenga un alto nivel cultural y educacional; ese cubano, sin embargo, puede tener su situación respecto a la vivienda muy difícil. Y aunque la cultura es un antídoto contra el consumismo, una vivienda digna no es consumismo. Una vivienda es algo a lo que debe aspirar todo ser humano y, de hecho, en la última reunión celebrada en la Asamblea Nacional se aprobó el plan más ambicioso acometido en los últimos años, que consiste precisamente en la construcción y reparación de decenas de miles de viviendas».

Más de la mitad de los cubanos nacieron después de la revolución. No conocieron la dictadura de Batista ni pelearon por derrocar un régimen que condenaba a la pobreza a sus habitantes, y han disfrutado sin mayor esfuerzo de las garantías que ofrece el socialismo cubano. En noviembre de 2005, Fidel Castro alertaba de un riesgo en el que no intervenían los Estados Unidos: «Este país puede autodestruirse, esta revolución puede acabar consigo misma». El comandante en jefe puso en marcha la denominada “Batalla de Ideas”, un programa en el que se han implicado todas las estructuras, instituciones, organismos y asociaciones del estado.

Esta nueva batalla responde a los problemas que se han planteado en la evolución de esta sociedad cubana. Abel Prieto destaca que, por un lado, persigue lograr que «la ética de la revolución» prenda en la gente que no tuvo que afrontar aquellos desafíos históricos. Por otro, «trata de elevar el nivel cultural, no sólo educacional, desde la idea de una cultura portadora de valores propios. La cultura –insiste–, tiene que ver también con el sentido de la vida de la gente, con ser un antídoto frente al consumismo y a la “miamización” de los valores que llevan a celebrar fiestas absurdas como celebraciones de los quince años de las niñas».

Así y todo, esta revolución que, a pesar de tenerlo todo en contra, ha conseguido resistir y evolucionar a la vez, –las denuncias respecto a posiciones oficiales contra la homosexualidad son cosa del pasado y el alto nivel de discusión que se aprecia en revistas literarias como “Revolución y Cultura”, “Temas” o “La Casa de las Letras” sobre las más variadas cuestiones, desde los beneficios y daños de las coproducciones en cine a la cuestión social y la aceptación del travestismo, superan con mucho al debate que se da en los países occidentales–, vislumbra un futuro si no más fácil, sí más amable, tanto con Fidel, como después de Fidel.

Un nuevo escenario

Así, al menos, lo ve el comandante sandinista nicaragüense Tomás Borge, de visita oficial en La Habana, al abordarle sobre sus impresiones: «Cuba empezó un camino que nadie ya detiene. Una marcha segura que ni Estados Unidos puede detener y, sin hacerme ilusiones, creo que la era Bush ya terminó. Y luego tenemos a América Latina. Ya son ocho ó nueve los países que se han lanzado para la izquierda y, además, vendrán todavía más que se unirán a este camino».

El presidente del Instituto Cubano del Libro, Iroel Sánchez, da la vuelta como a un calcetín a la pregunta planteada: «La pregunta correcta es qué va a pasar en el mundo, en América Latina, después de Fidel. En Cuba hay una revolución y en América Latina, también. La respuesta a qué va a pasar después de Fidel está en Venezuela, está en Bolivia, en Ecuador y en Nicaragua.

Fidel ha puesto en marcha una parte del mundo. No es que Fidel haya entrado en la historia; es que él ha empujado a la historia hacia donde cree que debe ir y, a la luz de lo que está pasando, parece que no es el único que cree que debe ir en esa dirección».

El cambio en el paisaje latinoamericano se observa con optimismo. También, de alguna forma, como una cierta ratificación de que la resistencia solitaria de Cuba no ha sido en balde. «Hace diez años, cuando nos señalaban como especie de dinosaurios en proceso de extinción –indica Oswaldo Ramírez–, los candidatos en las elecciones de América Latina ganaban con el discurso neoliberal y ahora ganan con el anti-neoliberal».

Fidel Castro lo dijo en el Foro de Sao Paulo en 1990: las ideas revolucionarias volverán. «Y no ha habido que esperar mucho», sentencia Iroel Sánchez.

Mientras él, protagonista de todas las batallas, sigue ingresado en un hospital de La Habana, la vida política, social y económica de Cuba sigue su marcha. Algo cambiará, sin duda, el día que ya no esté. Y será mucho más que un sentimiento de orfandad. Pero de que la revolución continuará después de Fidel nadie parece albergar duda alguna.

De la misma forma, todo indica que la sucesión preocupa por el momento mucho más en el exterior que en el interior de una isla que despierta cada mañana al galope de problemas cotidianos, generando cada día mayor creatividad en todos los sentidos. Y que, efectivamente, no baja la guardia en esos detalles sutiles que, tal como señalaba el ministro de Cultura, forjan una forma de ver la vida. Como ejemplo, la canción que cantaban una mañana los muñecotes de la televisión cubana más seguidos por los niños: «El patio de mi casa ya no es particular, al patio de mi casa te llevaré a jugar…

Mertxe Aizpurua (Rebelión)



Los cinco prisioneros cubanos deben ser liberados inmediatamente

Los cinco prisioneros cubanos deben ser liberados inmediatamente Tres premios Nobel y dos académicos denuncian su encarcelamiento en Estados Unidos

Nosotros, firmantes de esta declaración, condenamos esta injusticia y exigimos al gobierno de Estados Unidos la inmediata liberación de estos cinco inocentes. Lanzamos también un llamado a los ciudadanos del mundo entero: ya es hora de poner fin al calvario de los cinco cubanos y de sus familias.

El 16 y 17 de junio de 1998, el gobierno cubano invitó a dos importantes responsables del FBI para entregarles numerosos documentos que probaban la peligrosidad de varias personas gravemente implicadas en el terrorismo contra Cuba y que residían en Forida. Hasta hoy ninguna de ellas ha sido requerida por las autoridades estadounidenses a pesar de las evidencias de las que disponen.

Tres meses más tarde, el 12 de septiembre de 1998, el FBI arrestó a cinco cubanos: Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y René González. ¿Su crimen? Haberse infiltrado, con el riesgo de su vida, en los grupúsculos criminales de origen cubano responsables de numerosos atentados violentos que costaron la vida a numerosos inocentes. Desde 1959, el terrorismo contra el pueblo cubano produjo 3.478 muertos y ha dejado lisiadas permanentemente a 2.099 personas.

Después de una parodia de proceso salpicada de numerosas violaciones jurídicas, los cinco fueron condenados en total a 4 cadenas perpetuas más 77 años por combatir el terrorismo. Desde hace más de 8 años, están encerrados en cinco cárceles de máxima seguridad diferentes, en los cuatro rincones del país, con el fin de impedir las visitas consulares.

Estos cinco cubanos han sido sometidos varias veces a tratos crueles, inhumanos y degradantes. Desde el día de su arresto hasta el 3 de febrero de 2000, o sea durante 17 meses, se les mantuvo en celdas de aislamiento, sin ningún contacto con los otros detenidos o sus guardias.

El 27 de mayo de 2005, el Grupo de Trabajo sobre las Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas denunció la detención “arbitraria” de los cinco cubanos, subrayó que violaba las normas internacionales y exigió un nuevo juicio.

El 9 de agosto de 2005, tres jueces de la Corte de Apelación del Undécimo Circuito de Atlanta, que acumulaban cerca de 80 años de experiencia, decidieron unánimemente anular el veredicto de primera instancia y pidieron un nuevo juicio.

El 28 de septiembre de 2005, el gobierno de Estados Unidos pidió a toda la Corte de Apelación, compuesta por 12 jueces, que reconsiderara la decisión del 9 de agosto de 2005, lo que fue una acción muy poco común según los expertos jurídicos estadounidenses.

El 9 de agosto de 2006, después de presiones políticas muy fuertes, la Corte de Apelación de Atlanta invirtió la decisión de los 3 jueces y ratificó las sentencias.

Ha habido varios casos de tortura psicológica y moral contra las familias de los cinco cubanos. Olga Salanueva, esposa de René González y su hija Ivette, así como Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, todavía no han sido autorizadas para visitar a sus parientes. El 25 de junio de 2002, Adriana Pérez consiguió una visa para visitar a su marido detenido en Los Angeles, después de esperar 5 años. Pero al llegar a Estados Unidos, fue arrestada por el FBI, interrogada durante 11 horas y expulsada a Cuba sin poder ver a su compañero. Semejante crueldad es indignante e inaceptable.

Nosotros, firmantes de esta declaración, condenamos esta injusticia y exigimos al gobierno de Estados Unidos la inmediata liberación de estos cinco inocentes. Lanzamos también un llamado a los ciudadanos del mundo entero: ya es hora de poner fin al calvario de los cinco cubanos y de sus familias.

Nadine Gordimer, Salim Lamrani, Noam Chomsky, Adolfo Pérez Esquivel, José Saramago.



Cuba heróica, la Cuba de Fidel

Cuba heróica, la Cuba de Fidel
Cómo no va a doler a los mal llamados “disidentes” esta demostración de UNIDAD REVOLUCIONARIA.

Cómo no va a dolerles la vida a esos arrastrados que hace tantas décadas vienen ejerciendo todo tipo de atropello contra la isla.

Cómo no van a estar revolcados en su propia hiel si no pudieron, no pueden ni podrán.

Duele que cada cubano sea un COMANDANTE.

Duele que FIDEL haya sido capaz de mantener viva semejante expresión de dignidad.

Duele que CUBA quiera seguir siendo libre, que hayan malgastado tantos miles de millones de dólares buscando la desestructuración de un proyecto maravilloso y ejemplar.

Y les duele que sus pobres ojos ciegos, su alma envenenada, su miseria a flor de piel no sean capaces de ver que allí, al frente de estas columnas de PUEBLO QUE RESISTE Y RESISTIRA, estará siempre FIDEL.


El FIDEL que ellos llaman “tirano”.

El que describen como “asesino”.

El que “está muriendo”.

El que “ya murió”.


El FIDEL que fue capaz hasta de quebrarles los sueños impuestos a fuerza de dólares.

El FIDEL que se atrevió a decir:


QUE HAY UN MUNDO MEJOR Y ES POSIBLE.

UN MUNDO DE JUSTICIA Y EQUIDAD.

DE SOBERANIA Y LIBERTAD.


Sigan berreando los cobardes, total sabemos que históricamente lo han hecho.

Sigan pataleando histéricamente a esta vida que para ellos no valió más que una mísera moneda.

Sigan LLORONES, que a quienes apostamos a la maravilla, nos divierte sinceramente


tanto desespero….


Ingrid Storgen