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ROMPIENDO EL SILENCIO-CONSTRUYENDO EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

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Loquillo aboga por la renovación en la canción de autor española El rockero presenta un espectáculo de poesía y publicará nuevo álbum en septiembre

Loquillo aboga por la renovación en la canción de autor española  El rockero presenta un espectáculo de poesía y publicará nuevo álbum en septiembre El rockero Loquillo, que el próximo día 24 actuará junto con Gabriel Sopeña en el festival Barnasants para presentar el espectáculo Mujeres y poetas en pie de guerra, ha abogado hoy por "una renovación en la canción de autor española". En la presentación del espectáculo, Loquillo ha dicho que será "un concierto atípico, porque siempre he diferenciado mi trabajo rockero con Los Trogloditas y ahora en solitario de mi trabajo con Sopeña, porque creo que cada uno necesita un ambiente diferente". A su juicio, uno de los errores de los cantautores ha sido "rodearse de la parafernalia del rock".El rockero barcelonés se siente atraído por los contrastes y, por ello, piensa que "el verdadero artista es aquel que es capaz de enfrentarse al público sin nada. Prefiero los Who, que salían al escenario sin nada, que los Rolling, siempre rodeados de parafernalia". Y añade: "los que llevan excesiva parafernalia, generalmente ocultan sus carencias".

En el concierto de Barnasants, Loquillo y Sopeña ofrecerán una selección de piezas de la banda sonora que Loquillo ha realizado para la película "Mujeres en pie de guerra", y algunos de los poemas que el cantautor aragonés Gabriel Sopeña adaptó musicalmente para interpretarlos conjuntamente con el rockero.

Loquillo ha anunciado que en este concierto cantará poemas de Gil de Biedma, Luis Alberto de Cuenca y Jacques Brel, "una panorámica de la obra conjunta que he hecho con Sopeña en los últimos 17 años", algo que ya hicieron el pasado año en sendas actuaciones en Santander y Bilbao, y que volverá a interpretar dentro de la Semana de Poesía de Barcelona.

Después de que en septiembre salga al mercado su próximo disco como rockero, Memoria de jóvenes airados, Loquillo se pondrá a trabajar con Gabriel Sopeña en el que será su cuarto disco conjunto, un trabajo en el que interpreta la poesía de Luis Alberto de Cuenca. "Ya hemos acabado la elección de los poemas y las maquetas y sólo nos falta grabar en estudio, por lo que el disco podría salir a principios del próximo año", apunta el rockero.

A Loquillo no le resulta difícil pasar del cantante de rock al que brinda su voz a la poesía: "Cuando paralizo al Loquillo roquero y me pongo en la piel de Sopeña necesito cuatro meses de adaptación al medio. Tengo que olvidarme de que soy un estrella del rock y que paso a ser una persona que interioriza sus sentimientos".

El cantante ha recordado que su primera experiencia con la poesía se remonta a 1988, cuando cantó poesía de Brassens, La mala reputación, y poco después conoció al que considera su "alma gemela", Gabriel Sopeña. El propio Sopeña se convirtió, confiesa, en su "tabla de salvación", después de dejar a Los Trogloditas, "harto de las giras, de la situación del grupo y, sobre todo, de las drogas".

Vacas sagradas

En su análisis de la situación actual española, Loquillo ve que "la canción de autor necesita un empuje, porque no sé qué pasará cuando desaparezcan las vacas sagradas". Tras abogar por "la necesidad de una renovación", el cantante asevera que "tampoco hay interés en que aparezcan nuevos valores". Considera que "el grave error" es que en 1982, cuando gana las elecciones generales el PSOE, "no se promocionó la música en todas las lenguas del estado, y ahora se está pagando ese error".

Loquillo se muestra orgulloso de que "hoy en las universidades se utilicen nuestros discos para enseñar la poesía a los más jóvenes a través de la música, como antes se hacía con Paco Ibáñez o Amancio Prada".

Los expedientes secretos de John Lennon

Los expedientes secretos de John Lennon Lo cierto es que se trata de una historia un tanto escondida hasta por la propia prensa estadounidense, que nos revela en toda su magnitud el universo paranoico de los más importantes funcionarios de aquel país y el tenebroso manto de silencio que los distintos gobiernos norteamericanos arrojaron sobre este espinoso asunto para ocultarles la verdad a sus propios ciudadanos.

A principios de los años 70 del siglo pasado, el FBI llegó a la conclusión de que John Winston Lennon era peligroso porque simpatizaba con causas izquierdistas, pero sólo después de costosas batallas legales los servicios estadounidenses autorizaron la desclasificación de esos archivos.

El director del FBI, J. Edgar Hoover, escribía en un memorando clasificado en febrero de 1972 que Lennon tiene ideas revolucionarias, no sólo por sus entrevistas con marxistas, sino también por el contenido subversivo de algunas de sus canciones.

De esa forma se coronó con el éxito la lucha llevada a cabo durante casi 30 años por amigos y familiares del cantante para que se hiciera justicia.

Estos expedientes son un compendio de más de 300 hojas de informes donde lo único que no se reveló fue el nombre del gobierno extranjero que aportó la mayor parte de la información secreta y que sin duda fue Gran Bretaña.

Los documentos demuestran también que ningún órgano represivo pudo encontrar evidencia alguna para incriminarlo.

Un ex director del FBI, J. Edgar Hoover, escribía en un memorando clasificado en febrero de 1972 que Lennon tiene ideas revolucionarias, no sólo por sus entrevistas con marxistas, sino también por el contenido subversivo de algunas de sus canciones.

Ya en ese momento, el FBI y la Administración de Richard Nixon estaban buscando cualquier pretexto para revocarle la visa de inmigrante que se le había otorgado y deportarlo a su natal Gran Bretaña.

En aquellos años, John Lennon era conocido por millones de seguidores de los Beatles y todo el mundo sabía de su rechazo a la Guerra en Vietnam, que se pronunciaba públicamente contra la presencia británica en Irlanda del Norte y en ocasiones incluso hacía donaciones para apoyar causas progresistas. No era necesario gastar un centavo de los contribuyentes norteamericanos para descubrir cosas tan banales.

Esas eran en lo fundamental también las conclusiones de los informes confidenciales que durante un cuarto de siglo el FBI estaba renuente a dar a la publicidad, porque, según aseguraba, podían provocar represalias diplomáticas, económicas y militares contra los EE.UU.

En 1983, el Departamento de Justicia argumentaba que entregar a la opinión pública esa información podía hasta invitar a un ataque contra territorio estadounidense por parte de desconocidos.

La verdad histórica es que tanto Hoover, como Nixon, lo persiguieron por su tremenda popularidad entre los votantes jóvenes norteamericanos y por su abierta oposición al conflicto en Vietnam, lo cual lo convertía en un peligro potencial para las aspiraciones reeleccionistas de este último en la campaña de 1972.

El entonces senador Strom Thurmon reconoció este hecho cuando escribió un memorando secreto a la Casa Blanca donde solicitaba la inmediata deportación del matrimonio Lennon como una contramedida estratégica, para que no dañara las pretensiones del posteriormente impugnado Presidente Nixon, por el conocido escándalo de Watergate.

Un destacado historiador de la Universidad de California, profesor Jon Wiener, fue uno de los primeros en demandar que se desclasificaran los archivos y publicó todas las tribulaciones sufridas en dos voluminosos libros.

El mismo decía en una reciente conferencia de prensa que esta denuncia descubre lo que el FBI y cuatro presidentes norteamericanos intentaron ocultar.

Esos documentos parecen el trabajo de un principiante en la labor de contrainteligencia, ya que se basaban fundamentalmente en informaciones de fuentes públicas mal organizadas.

Por ejemplo, mencionan una entrevista que el cantautor dio a la publicación RED MOLE en 1970, donde mencionó sus antecedentes proletarios y su simpatía por los oprimidos.

Otra información relata que firmó una petición de apoyo al Príncipe Sihanouk en los momentos en que Cambodia era bombardeada salvajemente por los estadounidenses.

Aunque lo cierto es que el esfuerzo investigativo británico era realmente fútil, el que hacía la contrainteligencia estadounidense bordeaba en el ridículo. El Profesor Wiener pudo comprobar que el FBI no contaba con detalles tan elementales, como la dirección particular del investigado en Nueva York.

Hasta hicieron la payasada de sacar un afiche para su búsqueda y captura donde utilizaron una foto de otro cantante de rock llamado David Peel, que en lo único que se le parecía era en el pelo largo.

El ex oficial disidente del MI5 David Shayler aseguró hace poco que él personalmente tuvo en sus manos un expediente secreto que ese servicio llevaba contra el ex Beatle, lo cual indica que aún quedan otros documentos ocultos sobre este tema.

Lo cierto es que se trata de una historia un tanto escondida hasta por la propia prensa estadounidense, que nos revela en toda su magnitud el universo paranoico de los más importantes funcionarios de aquel país y el tenebroso manto de silencio que los distintos gobiernos norteamericanos arrojaron sobre este espinoso asunto para ocultarles la verdad a sus propios ciudadanos.

Es el relato de cómo se trató injustamente de destruir a una figura que fue, y sigue siendo, un verdadero paradigma para varias generaciones.

Silvio González