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ROMPIENDO EL SILENCIO-CONSTRUYENDO EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

America latina

El último día de Salvador Allende en la mirada de Fidel Castro Ruz

El último día de Salvador Allende en la mirada de Fidel Castro Ruz

El líder de la revolución cubana, Fidel Castro, revive, en un testimonio publicado en 1974, el último combate del presidente Salvador Allende antes de que fuera víctima del golpe fascista que acabó con su gobierno democrático e impuso la dictadura en Chile.

En el texto, que forma parte del libro Grandes Alamedas: El combate del presidente Allende, de Jorge Timossi, Fidel realiza un emotivo relato de lo que fue el último día del primer presidente socialista de Chile.

El líder cubano, quien fuera un cercano amigo de Allende, refleja, paso a paso, cómo el ex mandatario chileno vive la traición de los militares, pero al mismo tiempo luchan junto a él un grupo de civiles, carabineros y policías democráticos, quienes protegieron con su vida el heroico gesto de un presidente que prefirió su propia inmolación antes que rendirse y entregar a criminales el poder que el pueblo le dió por mandato soberano.

A continuación el texto íntegro.

Testimonio de Fidel Castro

Nosotros nos vamos a referir esencialmente al carácter de combatiente y de soldado de la revolución del presidente Allende el 11 de septiembre. 

A las 6 y 20 de la mañana de ese día, el presidente recibió una llamada telefónica en su residencia de Tomás Moro informándole del golpe militar en desarrollo. De inmediato pone en estado de alerta a los hombres de su guardia personal y toma la firme decisión de trasladarse al Palacio de la Moneda para defender, desde su puesto de presidente de la república, al gobierno de la Unidad Popular. Lo acompaña una escolta de 23 hombres, armados con 23 fusiles automáticos, dos ametralladoras calibre 30 y 3 bazucas, que se traslada con el presidente en cuatro automóviles y una camioneta al Palacio Presidencial, donde llegan a las 7 y 30 de la mañana. 

Portando su fusil automático, el presidente, acompañado por la escolta, penetró por la puerta principal de La Moneda. A esa hora la protección habitual de carabineros se mantenía normal en el palacio. 

Ya en el interior se reunió con los hombres que lo acompañaban, les informó de la gravedad de la situación y su decisión de combatir hasta la muerte defendiendo al gobierno constitucional, legítimo y popular de Chile frente al golpe fascista, analizó los efectivos disponibles y dictó las primeras instrucciones para la defensa del Palacio. 

Siete miembros del Cuerpo de Investigaciones arribaron para sumarse a los defensores. Las postas de carabineros, mientras tanto, se mantenían en sus puestos y algunos adoptaban medidas para la defensa del edificio. Un pequeño grupo de la escolta personal custodia la entrada del despacho presidencial con instrucciones de no dejar pasar ningún militar armado, para evitar una traición. 

En el espacio de una hora se dirige tres veces por radio al pueblo expresando su voluntad de resistir.

Pasadas las 8 y 15, por los citófonos de Palacio la junta fascista conmina al presidente a la rendición y la renuncia de su cargo, ofreciéndole un transporte aéreo para abandonar el país en compañía de sus familiares y colaboradores. El presidente les responde que "como generales traidores que son no conocen a los hombres de honor" y rechaza indignado el ultimátum. 

El presidente sostiene en su despacho una breve reunión con varios altos oficiales del Cuerpo de Carabineros que habían acudido a Palacio, los cuales rehúsan cobardemente en aquel instante defender al gobierno. El presidente los reprocha duramente y los despide con desprecio, conminándolos a que abandonen de inmediato el lugar. Mientras se efectuaba esta reunión con los jefes de Carabineros llegaron los tres edecanes militares; el presidente les expresa que no era momento para confiar en los uniformados y les pide que se retiren de La Moneda. No obstante, el presidente se despide con afecto del comandante Sánchez, que había sido su eficiente edecán por la Fuerza Aérea durante varios años. 

Minutos después de retirarse los edecanes y los altos oficiales de los Carabineros, el teniente jefe a cargo de la Guarnición de Carabineros del Palacio Presidencial, obedeciendo órdenes de su jefatura, instruye a un carabinero que recorra el edificio impartiendo la orden de retirarse a los miembros de la guarnición, los cuales comienzan de inmediato a abandonar La Moneda, llevándose parte de su armamento. Lo mismo hacen los carros blindados de Carabineros, que hasta ese instante estaban en posiciones de defensa del palacio. 

Un grupo de diez carabineros, acompañados del portador de la orden de retirada y cumpliendo, sin duda, instrucciones, cuando se retiraban por la escalera principal y ya próximos a la salida, vuelven sus fusiles intentando disparar contra el presidente, siendo enérgicamente ripostados por el personal de la escolta. Son estos los primeros disparos que se cruzan con los golpistas. 

Mientras estos hechos ocurrían, numerosos ministros, subsecretarios, asesores, las hijas del presidente, Beatriz e Isabel, y otros militantes de la Unidad Popular, van arribando al palacio para estar junto al presidente en esas horas críticas. 

A las 9 y 15 de la mañana aproximadamente, se realizan las primeras descargas desde el exterior contra Palacio. Tropas fascistas de infantería, en número superior a doscientos hombres, avanzaban por las calles de Teatinos y Morandé, a ambos lados de la Plaza de la Constitución, hacia el Palacio Presidencial, disparando contra el despacho del presidente. Las fuerzas que defendían el palacio no pasaban de cuarenta hombres. El presidente ordena abrir fuego contra los atacantes y dispara él personalmente contra los fascistas, que retroceden desordenadamente con numerosas bajas. 

Los fascistas introducen entonces los tanques en el combate apoyados por infantería. Un tanque avanza por la calle Moneda, otro por Teatinos, otro por Alameda con Morandé y otro en dirección de la puerta principal por la Plaza Constitución. En ese instante, desde el propio despacho del presidente se abrió fuego de bazuca contra el tanque que estaba junto a la puerta principal, que fue totalmente destruido. Otros dos tanques concentran su fuego sobre el gabinete del presidente y un carro blindado dispara sus ametralladoras hasta la Secretaría Privada y la oficina de escoltas. Varias piezas de artillería, situadas por el lado de la Plaza Constitución, disparan también contra Palacio. 

El presidente recorre las distintas posiciones de combate alentando y dirigiendo a los defensores. La lucha violenta se prolonga más de una hora, sin que los fascistas logren avanzar una pulgada. 

A las 10 y 45 el presidente reúne en el Salón Toesca a los ministros, subsecretarios y asesores que habían acudido a Palacio para estar junto a él, y les expresa que la lucha en el futuro necesitaría de conductores y cuadros, que todos los que estaban desarmados debían abandonar La Moneda en la primera ocasión posible y todos los que tenían armas debían continuar en sus puestos de combate. Naturalmente que ninguno de los colaboradores que carecían de armas estuvo de acuerdo con esta tesis del presidente; tampoco las hijas del presidente y demás mujeres que se encontraban en La Moneda, se resignaban a abandonar el palacio. 

El combate prosiguió violento. Por los citófonos de Palacio los fascistas lanzan rabiosamente nuevos ultimátums, anunciando que si los defensores no se rinden emplearían de inmediato la Fuerza Aérea. 

A las 11 y 45 el presidente se reúne con las hijas y restantes mujeres que en número de nueve se encontraban en el palacio, ordenándoles con toda firmeza que debían abandonar La Moneda, pues consideraba que no tenía sentido que murieran allí indefensas. Y de inmediato solicitó de los sitiadores una tregua de tres minutos para evacuar el personal femenino. Los fascistas no conceden la tregua, pero sus tropas comenzaban en esos instantes a retirarse de los alrededores de Palacio, para llevar a cabo el ataque aéreo, lo que produjo un impasse en el combate que permitió la salida de las mujeres. 

A las 12 aproximadamente comienza el ataque de la aviación. Los primeros rockets cayeron en el Patio de Invierno que está en el centro de La Moneda, perforando los techos y estallando en el interior de las edificaciones. Nuevas oleadas de aviones y nuevos impactos se suceden unos tras otros, inundando de humo y de aire tóxico todo el edificio. El presidente da órdenes de recolectar todas las máscaras antigases, se interesa por la situación del parque y exhorta a los combatientes a resistir firmemente el bombardeo. 

El parque de los fusiles automáticos de la guardia personal del presidente se estaba agotando después de casi tres horas de combate, por lo que el presidente ordenó derribar de inmediato la puerta de la armería de la Guarnición de Carabineros del palacio, donde podía encontrarse parte del armamento de aquélla. Al impacientarse por la tardanza de la información sobre dichas armas, él mismo, cruzando el Patio de Invierno se dirigió a la armería y observando que se demoraban en derribar la puerta ordenó que se emplearan granadas de mano en la operación, lográndose abrir un boquete en el cuarto de armas, de donde extrajeron cuatro ametralladoras calibre 30 y numerosos fusiles Sik, gran cantidad de parque, máscaras antigases y cascos. 

El presidente ordena que todo se lleve de inmediato a los puestos de combate y personalmente recorre los dormitorios de los carabineros, recogiendo fusiles Sik y otros armamentos que allí quedaban. El propio presidente cargó sobre sus hombros numerosas armas para reforzar los puestos de combate, exclamando: «Así se escribe la primera página de esta historia. Mi pueblo y América escribirán el resto», lo que produjo profunda emoción en todos los que lo acompañaban. 
Mientras el presidente transportaba pertrechos desde la armería, de nuevo se reanuda el ataque aéreo con violencia. Una explosión quebró cristales próximos al sitio donde se encontraba el presidente, lanzando fragmentos de vidrio que lo hieren por la espalda. Fue ésta la primera herida que sufrió. Mientras recibía atención médica ordenó que continuara el traslado de las armas, y no cesaba de preocuparse por la suerte de cada uno de los compañeros. 

Minutos después los fascistas reanudan violentamente el ataque, combinando la acción de la Fuerza Aérea con la artillería, los tanques y la infantería. Según los testigos presenciales, el ruido, la metralla, las explosiones, el humo y el aire tóxico convirtieron al palacio en un infierno. No obstante la instrucción dada por el presidente de que se abrieran todos los grifos y llaves de agua para evitar el incendio de la planta baja, el palacio comienza a arder por el ala izquierda y las llamas se propagan hacia la Sala de los Edecanes y el Salón Rojo. Pero el presidente, que no se desalentó un solo instante, ni en los momentos más críticos, ordena hacer frente al ataque masivo con todos los medios disponibles. 

Tuvo lugar entonces una de las mayores proezas del presidente. Mientras el palacio estaba envuelto en llamas se arrastró bajo la metralla hasta su gabinete, frente a la Plaza Constitución, tomó personalmente una bazuca, la dirigió contra un tanque situado en la calle Morandé -que disparaba furiosamente contra Palacio- y lo puso fuera de combate con un impacto directo. Instantes después otro combatiente pone fuera de acción un tercer tanque. 

Los fascistas introducen nuevos carros blindados, tropas y tanques por la calle Morandé 80, intensificando el fuego por la puerta de acceso a La Moneda, mientras el palacio continuaba ardiendo. El presidente desciende a la planta baja con varios combatientes para repeler el intento de los fascistas de penetrar al interior del palacio desde la calle Morandé, rechazándolo. 

Los fascistas suspenden entonces el fuego en ese sector y piden a gritos dos representantes del gobierno con carácter de parlamento. El presidente envía a Flores, secretario general de Gobierno y a Daniel Vergara, subsecretario del Interior, quienes salen por la puerta de la calle Morandé y se dirigen a un jeep militar que se encontraba enfrente. Esto tenía lugar aproximadamente a la una de la tarde. Flores y Vergara conversan con un alto oficial que se encontraba en dicho jeep. Al regresar a Palacio y ya próximo a la entrada, desde el mismo jeep les disparan a traición, recibiendo Flores un impacto en la pierna derecha y Daniel Vergara varios disparos por la espalda, que lo abatieron, siendo recogido por sus compañeros bajo el fuego protector de otros defensores. 

Los fascistas habían pedido el parlamento para exigir de nuevo la rendición, ofreciendo facilidades al presidente y los defensores para abandonar Palacio y dirigirse al destino que escogieran. El presidente reiteró de inmediato su decisión de combatir hasta la última gota de sangre, interpretando no sólo su deseo, sino el de todos los heroicos defensores de Palacio. Desde la planta baja resistieron las embestidas procedentes de Morandé, mientras la entrada principal de Palacio estaba ya prácticamente destruida. 

Próximo a la 1 y 30, el presidente sube a inspeccionar las posiciones de la planta superior. A estas alturas numerosos defensores habían perecido por la metralla, las explosiones o calcinados por las llamas. El periodista Augusto Olivares asombró a todos por su comportamiento extraordinariamente heroico. Habiendo sido herido grave, fue atendido y operado en la sala médica de Palacio, y cuando todos lo suponían yaciendo en una cama, con el arma en la mano ocupó de nuevo su puesto de combate en el segundo piso junto al presidente. Sería prolijo enumerar aquí los nombres y los actos de heroísmo de los combatientes que allí se destacaron. 

Pasada la 1 y 30 los fascistas se apoderaron de la planta baja de Palacio, la defensa se organiza en la planta alta y prosigue el combate. Los fascistas tratan de irrumpir por la escalera principal. A las 2 aproximadamente logran ocupar un ángulo de la planta alta. El presidente estaba parapetado, junto a varios de sus compañeros, en una esquina del Salón Rojo. Avanzando hacia el punto de irrupción de los fascistas recibe un balazo en el estómago que lo hace inclinarse de dolor, pero no cesa de luchar; apoyándose en un sillón continúa disparando contra los fascistas a pocos metros de distancia, hasta que un segundo impacto en el pecho lo derriba y ya moribundo es acribillado a balazos. 

Al ver caer al presidente, miembros de su guardia personal contraatacan enérgicamente y rechazan de nuevo a los fascistas hasta la escalera principal. Se produce entonces, en medio del combate, un gesto de insólita dignidad: tomando el cuerpo inerte del presidente lo conducen hasta su gabinete, lo sientan en la silla presidencial, le colocan su banda de presidente y lo envuelven en una bandera chilena. 

Aun después de muerto su heroico presidente, los inmortales defensores del palacio resistieron durante dos horas más las salvajes acometidas fascistas. Sólo a las cuatro de la tarde, ardiendo ya durante varias horas el Palacio Presidencial, se apagó la última resistencia. 

Muchos se asombrarán de lo que aquí se acaba de narrar. Y así es, sencillamente asombroso. La alta oficialidad fascista de los cuatro cuerpos armados se había levantado contra el gobierno de la Unidad Popular y sólo cuarenta hombres resistieron durante siete horas el grueso de la artillería, los tanques, la aviación y la infantería fascista. Pocas veces en la historia se escribió semejante página de heroísmo. 

El presidente no sólo fue valiente y firme en cumplir su palabra de morir defendiendo la causa del pueblo, sino que se creció en la hora decisiva hasta límites increíbles. La presencia de ánimo, la serenidad, el dinamismo, la capacidad de mando y el heroísmo que demostró, fueron admirables. Nunca en este continente ningún presidente protagonizó tan dramática hazaña. Muchas veces el pensamiento inerme quedó abatido por la fuerza bruta. Pero ahora puede decirse que nunca la fuerza bruta conoció semejante resistencia, realizada en el terreno militar por un hombre de ideas, cuyas armas fueron siempre la palabra y la pluma. 

Salvador Allende demostró más dignidad, más honor, más valor y más heroísmo que todos los militares fascistas juntos. Su gesto de grandeza incomparable, hundió para siempre en la ignominia a Pinochet y sus cómplices. 

¡Así se es revolucionario! 
¡Así se es hombre! 
¡Así muere un combatiente verdadero! 
¡Así muere un defensor de su pueblo! 
¡Así muere un luchador por el socialismo! 

Las últimas palabras del compañero presidente Salvador Allende:

«Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. 

¡Viva Chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores! 

Estas son mis últimas palabras, teniendo la certeza de que el sacrificio no será en vano. Tengo la certeza que por lo menos, habrá una sanción moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.»
Tele SUR.

Denuncia del ELN que la guerrillera Karina se entregó porque la inteligencia colombiana la amenazó con atentar contra su hija

Denuncia del ELN que la guerrillera Karina se entregó porque la inteligencia colombiana la amenazó con atentar contra su hija

Como expresiones del conflicto interno colombiano, un hilo común sostiene a ambos personajes.

A la guerrillera se le presionó a rendirse, con la amenaza que si no se entregaba, el DAS atentaba contra su hija, a quien la inteligencia del Estado (DAS) mantiene bajo vigilancia.
Por su parte el sargento Paz Morales se vio obligado a tomar unos rehenes, para dar a conocer, entre otras cosas, una denuncia contra el Estado, quien después de usarlo para atentar contra dirigentes de la oposición, lo deshecha y lo condena a una vejez desamparada.

Tanto la tortura aplicada a la guerrillera, como los atentados perpetrados contra los opositores del régimen son apenas dos muestras de los miles de actos terroristas, que a diario y desde hace décadas comete el Estado colombiano.

Perversión genocida

La elite ha desarrollado su estrategia de terrorismo de Estado contra los movimientos sociales que rechazan éste régimen de minoría oligárquica, contra los partidos y movimientos opositores, contra los pobladores de regiones de influencia revolucionaria y contra personalidades democráticas.


En la década de los 80, cuando atentaron contra el gobernador Navarro, los asesinatos contra los opositores al régimen llegaron a ser 8 mil anuales.

El genocidio político más conocido ha sido el del partido de izquierda Unión Patriótica, que ya lleva más de 5 mil víctimas investigadas, pero el resto de genocidios aun siguen en el olvido.

Los familiares, un objetivo militar

En la década pasada, la maquinaria de guerra oligárquica se ensañó contra los familiares de los dirigentes revolucionarios.

Fueron amenazados, secuestrados, asesinados y desaparecidos varios familiares de los dirigentes de las FARC, Alfonso Cano, Iván Márquez y Pablo Catatumbo entre otros.

A Salvatore Mancuso le encargaron la sucia tarea de perseguir a los familiares del primer comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista. En 'obediencia debida', el capo paramilitar asesinó a cinco integrantes de ésta familia.

Igual persecución perpetraron contra decenas de familiares de muchos líderes revolucionarios, en un exterminio que aún está por documentarse y juzgarse.

El documento del Sargento Paz narra su incumplimiento a la orden de asesinar a la señora madre de Jaime Bateman, el comandante del M-19, como venganza y provocación.

Maestros y doctrina

La guerra fría de los EEUU sigue activa en Colombia. Todo disidente es calificado de enemigo interno y atacado por ello. Esta es la doctrina de Seguridad Nacional con la que se alimenta el terrorismo de Estado, desarrollado por el régimen colombiano.

El Libertador Simón Bolívar lo dijo: "El destino del Ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!"

Una nueva Colombia la lograremos cuando desechemos los maestros y doctrinas imperialistas, para asumir las patrióticas enseñanzas de Bolívar.




Revista Insurrección- ELN

Adiós Marulanda, adelante las FARC-EP

Adiós Marulanda, adelante las FARC-EP

Nada habrá de frenar el compromiso revolucionario de las FARC-EP para con su pueblo. La necesidad de arrancar del pueblo toda influencia capitalista no se detiene con la muerte de uno de los nuestros. La lucha prosigue. Manuel Marulanda se fue como todo buen revolucionario: empuñando hasta el fin la bandera que lo vio nacer y crecer. Porque un hombre no nace cuando nuestra madre nos pare. Un hombre nace cuando adquiere conciencia de lo que está bien y de lo que está mal, de lo que es justo y de lo que es injusto para nuestro pueblo.

Ayer se nos fue Marx, se nos fue Lenin, se nos fue Sandino, se nos fue el “CHE”. Ahora se nos fue Marulanda, mañana será Fidel. Pero el ejemplo de lucha de estos grandes quedará junto a todo pueblo que lucha por desprenderse de un modelo opresor como lo es el sistema de explotación Capitalista.

La muerte de un líder no detendrá el avance revolucionario de las FARC-EP. Quienes piensan que la muerte de Marulanda vendría a debilitar a las FARC-EP, se equivocan. Toda esa propaganda barata, proveniente de los Medios al servicio de la oligarquía criolla e internacional, se las habrán de tragar todos aquellos enemigos del pueblo y propagadores de falsedades que gustan envenenar a nuestro pueblo.

Confío profundamente en que las FARC-EP se verán aún más fortalecidas y unidas luego del deceso de nuestro compañero Marulanda.

Así como en sus inicios Manuel Marulanda supo cómo sostener la resistencia de un grupo diminuto de campesinos y luego a todo un ejército de rebeldes, a pesar de las miles de bajas que tuvo que pasar, hoy sus hijos rebeldes sabrán defender y sostener lo que un humilde campesino supo, valga la redundancia, sostener y defender. Con unidad y firmeza sus hijos proseguirán la lucha por liberar a un pueblo presa de las injusticias y atropellos de un Estado terrorista que asesina y humilla a su pueblo; un Estado terrorista y la-ca-yo del imperio norteamericano.

Se equivocan los que piensan que las FARC-EP terminarán como otros grupos revolucionarios, dentro del saco del oportunismo; o que terminarán por entregar las armas a cambio de ciertos “privilegios”. Las FARC no nacieron producto del azar sino que nacieron como respuesta a la violencia ejercida por el Estado para con su pueblo. Las FARC no son ningún capricho. Mientras permanezca un Estado que siga oprimiendo y asesinando a su pueblo junto con proteger a las clases acomodadas en complicidad con el imperio norteamericano, las FARC-EP seguirán existiendo para poder construir junto a su pueblo la Nueva Colombia, esa Colombia que nuestro compañero Manuel Marulanda no alcanzó a ver.

Valientes son sus hombres y mujeres que lo dejaron todo por ir a defender a su pueblo con el fusil, así como un día Manuel Marulanda se entregó por entero, a la edad muy temprana (19 años), a la lucha por defender a los oprimidos de su país. Sesenta años de lucha entregados por completo en defensa de su pueblo, nos habla de un hombre con verdadero compromiso revolucionario y entrega total hacia su pueblo.

Ni el imperialismo norteamericano ni el paramilitarismo podrán doblegar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Cuarenta y cuatro años de lucha dan muestra de su capacidad indoblegable frente a los enemigos del pueblo. ¡Las FARC no nacieron ayer, compañeros!

¡Se equivocan los que piensan que las FARC-EP terminarán entregando sus armas! La historia demuestra claramente cómo funciona el Estado burgués cuando se trata de defender los intereses particulares de la oligarquía criolla en conjunto con la oligarquía internacional. La sangre derramada por nuestros compañeros, estos cuarenta y cuatro años de lucha, no habrá de ser en vano.

¡Es que NO podemos olvidar el actuar del Estado dentro del marco de cese de hostilidades allá por los años 80´ y la masacre de nuestros compañeros de la Unión Patriótica (UP)! Dirigentes, militantes de organizaciones de izquierda, profesores, estudiantes, alcaldes, sindicalistas asesinados por el aparato represor del Estado burgués, NO PUEDEN SER OLVIDADOS. La sangre de nuestros muertos no puede ser vendida, arrendada y menos regalada a un Estado burgués que un día les dio cruel muerte.

La lucha debe continuar, compañeros. No se debe claudicar. Nuestro pueblo y nuestros muertos necesitan de una Nueva Colombia. Latinoamérica rebelde necesita de una Nueva Colombia. Que el ejemplo de firmeza y tenacidad de nuestro compañero Manuel Marulanda Vélez no sea borrado nunca de nuestros corazones y alumbre día a día el camino de los que optaron por sacrificar sus vidas en favor de su pueblo.

Adelante, compañeros!!!

Viva las FARC-EP!!!

Viva Manuel Marulanda!!!


SOCIALISMO O MUERTE!!!


Níkolas Stolpkin (Para Kaos en la Red)

Noam Chomsky respalda la marcha contra los paramilitares en Colombia el 6 de marzo

Noam Chomsky respalda la marcha contra los paramilitares en Colombia el 6 de marzo El lingüista y filósofo estadounidense Noam Chomsky respaldó, en un mensaje divulgado el viernes, la marcha de protesta convocada para el 6 de marzo en Colombia en solidaridad con las víctimas de los crímenes de estado y de grupos paramilitares de derecha, que calificó como un acto 'valiente' contra la barbarie.

Chomsky, en un comunicado divulgado por la organización de derechos humanos Colombia Support Network, con sede en Estados Unidos, pidió unirse a la jornada de protesta pacífica y expresó 'vergüenza' de que su propio país haya contribuido a la violencia en la nación suramericana.

El profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), manifestó que 'durante demasiado tiempo, los colombianos han sufrido torturas, desplazamientos, desapariciones y miseria en general bajo las sombras oscuras del terror militar y paramilitar, las cuales cambian constantemente por formas nuevas cada vez más amenazantes'.

'Para nuestra eterna vergüenza, los ciudadanos de los Estados Unidos, inconscientemente, hemos contribuido en forma decisiva a estos horrores por más de medio siglo', añadió.

Chomsky consideró que 'la vigilia del 6 de marzo es una manifestación valiente tanto por las víctimas como por sus acompañantes, en Colombia y en el resto del mundo'.

'Es un clamor apasionado para que la barbarie termine. Por favor, únase a ellos en cualquier forma que usted pueda, y ayude a que la paz y la justicia lleguen a este país maravilloso cuya gente lo merece enormemente', puntualizó.

Las jornada fue convocada por Movimiento de Víctimas de los Crímenes de Estado y tiene el respaldo de las principales centrales obreras colombianas.

El pasado 4 de febrero grupos de profesionales colombianos convocaron por la red social de Internet Facebook una marcha contra guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y los secuestros, en la que, según fuentes oficiales, participaron al menos 4,8 millones de personas en el país y en unas 150 ciudades del mundo.

Los organizadores de la marcha del 6 de marzo aseguraron que esta manifestación será pacífica, no es excluyente y también tendrá acompañantes en 150 ciudades de otros países, además que de que ya se han establecido nueve grupos en Facebook en los que se han registrado hasta ahora unas 30.000 personas para respaldarla.

Esta jornada protestará contra los asesinatos de disidentes por parte de agentes del Estado y se solidarizará con las víctimas de las matanzas perpetradas por el grupo paramilitar de derecha Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

El Gobierno colombiano señaló el viernes que 'no comparte los términos' de la convocatoria para la marcha, aunque prometió 'garantizar el ejercicio de ese derecho' a la protesta.


por Cristina Castello

Cien años de la matanza de Santa Maria de Iquique

Cien años de la matanza de Santa Maria de Iquique Si la biosfera con toda su savia no ofrece flores negras en el reino vegetal, las narraciones del talquino Hernán Rivera Letelier sobre el fatalismo de los miles de obreros del salitre en su épica novela «Santa María de las flores negras», nos revela sin ambigüedades que las flores negras sí existen y circundan en aquellos solitarios páramos de la pampa, cerca al vuelo de los jotes de Olegario Santana y en el tono sepia de aquella imagen congelada de la escuela de Santa María de Iquique.

Flores negras apiladas como filigranas junto a aquella pérgola como mudo testigo de las más de tres mil seiscientas almas, de obreros, mujer y niños asesinados cobardemente y a bocajarro, cuando el entonces general de brigada Roberto Silva Renard cumplía con la orden de fuego a las tres y cuarenta y ocho minutos de la tarde de aquel fatídico sábado 21 de diciembre de 1907.

Esta quinta joya narrativa «Santa María de la flores negras» de Hernán Rivera Letelier sobre ese hecho traumático en la historia de las luchas obreras de los pampinos del salitre, recobra en la pluma del autor, la fuerza desbordante de un hito que linda la historia épica de los postergados con la destreza y creación de sus personajes con sus avatares y quimeras por ese periplo tortuoso e inhumano de la pampa hacia la esperanza.
Relatar la lucha social y humana es toda una atribución de su sentimiento, porque lo narra con propiedad y sin vocablos remilgados: «.más allá ha visto a un poeta ciego llorando mientras recitaba poemas de la pampa. cómo. puede llorar lágrimas si no tiene ojos?.Es que las lágrimas brotan del alma.»

Si sólo un grano de arena de la pampa es poco, pues con otros se forma un remolino y así esa desarrapada caravana de un puñado de obreros cansados de injusticias; de salarios de hambre, de un trato más humano, de escuelas para sus hijos y de balanzas en las pulperías entre otras reivindicaciones, es la gota que desborda del vaso y así se empieza con la huelga indefinida y emprenden marcha hacia abajo desde las salitreras de San Lorenzo y como tempestad en el desierto crece en todos los cantones del Tamarugal y así paso a paso cruzan hombres con sus mujeres y niños las desérticas tierras rumbo al puerto, peripecia que consterna las fibras más íntimas del corazón cuando la sed y el hambre les ronda.

Las descripciones del hombre con sus circunstancias, como la compañera boliviana diez años mayor que Olegario Santana, de una docilidad anodina que después de vivir durante catorce largos años muriera con peste bubónica y desde entonces Olegario no tenía más compañía que la de sus jotes.

A la escuela Santa María de Iquique siguen arribando los miles de la pampa y en estas una pareja de aspecto humilde con su hija Pastoriza del Carmen de había cumplido los tres años de edad, niña desahuciada por los médicos que transitó con una manda en los brazos de su padre, vestida con una capita de armiño de color purpúreo y una corona de cartón en su cabecita, tan parecida a la virgen de la Tirana.

El tema del amor viene como un rocío ligero paralelo a la desaforada realidad de la historia, el joven Idilio Montaño de madre chilena y padre boliviano también partícipe de esta lucha, cae cautivado por el impulso certero del amor de Liria María, la madre de ésta, Gregoria Becerra mujer serena y valiente, la entrega a su hija como presagiando su muerte y con voz grave les pide que salgan de la escuela y le confiesa:».nunca se arrepentirá de quererla, joven Idilio. ella nació en Talca y las talquinas son muy buenas esposas».

El desenfreno del alcohol en los lenocinios es como una válvula de escape a sus atormentadas vidas de los personajes, pero la mesura y la disciplina a la causa de los pampinos es más fuerte que la lujuria.

La unidad, la solidaridad y la entrega al compromiso de lucha por las reivindicaciones de los postergados son los temas centrales en esta saga, en Iquique se unen todos los postergados de la pampa en apoteósicos griteríos y a estos también se adhieren los obreros del puerto; los carpinteros, los jornaleros, los lancheros, los pintores, los gasfiteros, los albañiles, los carreteros, los cargadores y los sastres, también el compromiso de clase más allá del chauvinismo y el nacionalismo de las fronteras, nos demuestra que los parias y los postergados son los mismos en cualquier latitud o dimensión geográfica, pese a la herida fresca de la contienda bélica del litoral en 1879.

Los compañeros « confederados «como los denomina el autor a los obreros bolivianos y peruanos, forman parte de esta lucha titánica por mejores días para el proletariado del salitre, fatalidad compartida junto a sus compañeros chilenos aquel día cuando vomitan fuego las armas de los 1500 hombres armados de los regimientos O Higgins, Rancagua, Carampangue, artillería de Costa, marinería de los Cruceros, del crucero Esmeralda con sus ametralladoras y artillería pesada, la caballería, las tropas del regimiento Granaderos y los policías del puerto.

La descripción desgarradora de cinco eternos minutos de carnicería humana donde sucumben acorralados y mueren retorcidas por las balas asesinas: «.ve caer a la mujer y casi al unísono, al padre con su hija Pastoriza del Carmen apretada contra su pecho.ve al hombre tratando de no soltar a su criatura.ya muerto, a pocos metros de él. La niña queda sentada en la tierra, incólume, rodeada de los brazos de su padre.no llora ni grita ni hace ninguna clase de gestos.»

Este sacrificio inocente de sangre proletaria no fue en vano ya que fue el preludio de importantes conquistas laborales y el advenimiento de organizaciones sindicales años después. Al arribo de esta centuria y como alusión al búho de minerva que simbólicamente despliega sus alas al atardecer y motivan a la reflexión una vez que la realidad de las sociedades produjeron los conocimientos, es que se hace ineludible que este precedente y hecho traumático en la historia del movimiento obrero del salitre no se torne en calesita ya que la infamia del genocidio es vulnerable a la memoria y el tiempo.

Esta historia más allá de la memoria colectiva debe de ser registra en la historia oficial de los pueblos en su justa dimensión como nos cantan desde siempre el grupo Quilapayún en la Cantata de Santa María de Iquique:»Ustedes que ya escucharon la historia que se contó, no sigan ahí sentados pensando que ya paso, no basta solo el recuerdo, el canto no bastara, no basta solo el lamento miremos la realidad, es Chile un país tan largo mil cosas pueden pasar.

Ernesto Joaniquina Hidalgo



Manifiesto America Latina No se Calla,Se pone en marcha una campaña en defensa de la soberanía de América Latina. Para adherirte: nosecalla@gmail.com

Manifiesto America Latina No se Calla,Se pone en marcha una campaña en defensa de la soberanía de América Latina. Para adherirte: nosecalla@gmail.com Lo ocurrido en la recién finalizada Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile testimonia que los tiempos han cambiado en América Latina. Después de siglos de crímenes y saqueo, imponiendo a sangre y fuego un orden favorable a intereses ajenos a la región, se pretendía, una vez más, argüir que la situación de pobreza, exclusión y marginalidad, en que se hallan sumidas las mayorías del continente no es responsabilidad de las antiguas metrópolis coloniales ni de la continuidad de esa dominación por las transnacionales europeas y norteamericanas.

La sublevación de verdades, desatada en las voces de líderes emergidos en procesos de refundación nacional, hizo perder el control a los representantes de una mentalidad colonial, más irritados por un discurso que reivindica la recuperación de los recursos naturales y los servicios básicos, que por las alusiones a un gobernante europeo de triste recuerdo. No nos engañemos, son los intereses mezquinos de los banqueros y accionistas que representan y no el honor de los españoles, los que conducen al líder de un partido "socialista y obrero" y a un monarca no electo a compartir la defensa del criminal de guerra José María Aznar.

Las voces de los indios, de los oprimidos, de los olvidados, han entrado definitiva y crecientemente en el escenario político iberoamericano, y ni monarcas ni neoliberales disfrazados de izquierdistas las harán callar.

Es hora de que lo entiendan para siempre quienes pretenden frenar los cambios imprescindibles en América Latina, proclamamos nuestra solidaridad con quienes los impulsan y los defienden.

Firmas iniciales:

Alfonso Sastre, España; Ignacio Ramonet, España/Francia; Pablo González Casanova, México; Michel Collon, Bélgica; Pascual Serrano, España; Atilio A Borón, Argentina; Fernando Rendón, Colombia; Andrés Izarra, Venezuela; Manuel Cabieses, Chile; Belén Gopegui, España; Rafael Cancel Miranda, Puerto Rico; Roberto Fernández Retamar, Cuba; Héctor Díaz Polanco, Rep. Dominicana; Danny Rivera, Puerto Rico; Constantino Bértolo, España; Pablo Guayasamín, Ecuador; Marcos Roitman Rosenmann, Chile; Alfredo Vera, Ecuador; Carlo Frabetti, Italia/España; James Cockcroft, EEUU; Salim Lamrani, Francia; John Saxe Fernández, México; Hildebrando Pérez, Perú; Francisco "Pancho" Villa, Chile; Kintto Lucas, Ecuador/Uruguay; Irene Amador, Colombia/España; Víctor Flores Olea, México; Stefania Mosca, Venezuela; Pepe Viñoles, Uruguay/Suecia; Fernando Buen Abad, México; Ramón Chao, España; Fernando Meza Urquizo, Perú; Montserrat Ponsa, España; Agustín Contreras, Colombia; Víctor Ego Ducrot, Argentina; Higinio Polo, España; Hernando Calvo Ospina, Colombia/Francia; Miguel Riera Montesinos, España; Ángel Guerra Cabrera, Cuba; Néstor Kohan, Argentina; Victor de la Fuente, Chile; Virginio Salerno, Colombia
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Pregunto al señor Rey de España ¿No le parece que estuvo “demasiado” alteradito…?

Pregunto al señor Rey de España ¿No le parece que estuvo “demasiado” alteradito…? Y la alteración, históricamente, estuvo considerada como un mal de la plebe, de la gente inculta que jamás llegaría a ocupar trono alguno que no sea el de la marginación y el olvido impuesto por la clase dominante y explotadora.

Según el artículo 57 de la Constitución Española de 1978, apartado 1, “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica”, y en el apartado 2 expresa: “El Príncipe heredero, desde su nacimiento o desde que se produzca el hecho que origine el llamamiento –no menciona a la dictadura de Franco, por supuesto- tendrá la dignidad de Príncipe de Asturias y los demás títulos vinculados tradicionalmente al sucesor de la Corona de España, suponemos que esos “demás” no harán referencia a la mala educación ni a la descortesía…

Por su parte, el Artículo 56, apartado 3 dice que “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64….etc.

Queda bien claro que esa inviolabilidad que no está sujeta a responsabilidad, rige para el pueblo que se aguanta al monarca –aunque no olvidemos que muchos lo detestan-, es decir España, la colonizadora a fuerza de invasiones y tormentos, madre de la Santa Inquisición, genocida de los pueblos originarios de nuestra América e instigadora del mercantilismo, antecesor del capitalismo salvaje que tantas víctimas sembrara en su largo recorrido.


Lo cual no quiere decir que una vez rotas las cadenas que a nuestras tierras las mantenían atadas a la aberración y al despojo, debamos los pueblos amerindios soportar los desplantes de “dignidad” de la monarquía de ningún país del mundo que pretenda llegar, nuevamente, para llamar a silencio a alguien, mucho menos a un mandatario elegido de-mo-crá-ti-ca-men-te por su pueblo que a la vez lo sostuvo, lo sostiene y lo sostendrá con y sin arrebatos de intemperancia de reales investiduras.

Resulta demasiado bajo de nivel moral el exabrupto del rey Juan Carlos, quien con los nervios alterados y los ojos fuera de sus órbitas, le exigió al presidente Hugo Chávez “por qué no te callas”, en medio de la Cumbre Iberoamericana que ya tenía sus tironeos a partir de las desavenencias entre Uruguay y Argentina por el tema de la papelera Botnia, recientemente puesta en marcha para desgracia de los pueblos del Cono Sur que resisten con heroísmo semejante daño ambiental que ha de producir y que no desconoce su majestad.

Uno podría pensar que las palabras reales se debieron a una catarsis momentánea, cuando trataba de defender a su aliado Aznar considerado fascista por el presidente democrático Chávez igual que por todos los pueblos, pero no, la crisis no se detuvo y el monarca se retiró de la sala, no se publicó en la prensa si acaso dando un tremendo portazo que sería lo único que faltaba.

No señor rey, en América Latina usted no representa a nadie, cometió un gravísimo error, debía haber tomado antes la pildorita amansa-locos porque no tiene ningún derecho de faltar el respeto en estas tierras como nadie se lo falta a usted.

Los latinoamericanos NO tenemos reyes y el último virrey de la corona española, fue expulsado y por decisión incuestionable de la Asamblea General Constituyente del Año 13, entre otras cosas, se eliminó el nombre de los reyes de España en los títulos y documentos públicos, al igual que hizo con los títulos de nobleza que tanto daño nos estaban causando.

América Latina lucha por ser libre, señor monarca español, el presidente Chávez es nuestro referente indudable y la voz de sus pueblos no acepta ser acallada por usted, debió tenerlo en cuenta antes de mostrar públicamente su destemple.

No le alcanzará la vida, señor rey, para disculparse ante el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, así como tampoco alcanzará la de sus herederos para pedirles perdón a los pueblos americanos por el daño que le causaron y que parecen empeñados en seguir causando.

Tal vez sería una excelente terapia para su intemperancia, ponerse a recorrer las páginas de la historia latinoamericana y verá que para nosotros, usted y los de su estirpe son tan solo un mal recuerdo.

No son bienvenidos, ni mucho menos aceptamos, los pueblos, que vuelvan a darnos órdenes y muchísimo menos le permitimos que se le ocurra ofender a un mandatario como el compañero Hugo Chávez, de quien mucho tendría para aprender si se dignara bajar del trono de la soberbia donde lo instaló una dictadura fascista que se recuerda como una de las más sangrientas que haya conocido la humanidad.

Así que, señor rey, con los nervios a otra parte, que bastantes problemas tenemos para mantener la dignidad que tantas veces ustedes pisotearon y pretenden seguir atropellando al más puro estilo matón, como lo demostró a partir de su mediación para el funcionamiento de la nueva pastera, la cual le sugeriríamos invite a instalar en su tierra, aunque no lo hacemos por respeto al pueblo español.

Arrebatos iracundos en su casa, señor, acá no nos hacen falta más alterados…
Ingrid Storgen (Para Kaos en la Red)

Chávez: "Será Rey pero no me puede hacer callar"

Chávez: "Será Rey pero no me puede hacer callar" En la sesión de clausura de la cumbre se produjo una bronca monumental que marcó la jornada, cuando el rey de España perdió la paciencia ante los ataques de Chávez contra el ex presidente del gobierno español José María Aznar y le espetó, "¡Por qué no te callas".

"Él (el rey) "es tan jefe de Estado como yo, con la diferencia que he sido electo tres veces", ha sostenido Chávez. "Ningún jefe de Estado puede estar mandando a callar a otro, a mí me dijeron después que al rey tuvieron que agarrarlo, que se iba a parar (levantar) de su asiento, (pero) yo no lo vi". "No estaba hablando con el rey y él es tan jefe de Estado como yo lo soy, con la diferencia que yo soy electo, he sido electo tres veces con 63%; son tan jefes de Estado el indio Evo Morales como el rey Juan Carlos de Borbón", ha añadido el mandatario venezolano.

"Estaba diciendo la verdad en la que creo, así que yo no tengo nada que responderle al rey. Allá él", ha remanatado el presidente venezolano, que además ha afirmado que reiteraba todo lo que había dicho sobre el ex presidente del gobierno español José María Aznar.

Último acto en Chile

Chávez ha formulado su réplica al Rey durante una ceremonia en la que fue investido como doctor honoris causa de la Universidad privada de Artes y Ciencias Sociales (Arcis), que organizó la "Cumbre de los Pueblos", que se celebró de forma paralela a la Cumbre Iberoamericana.

El mandatario venezolano ha tenido una activa participación en el acto de clausura de esa cumbre paralela, en el que ha pronunciado un maratoniano discurso de una hora y 45 minutos, durante el cual ha cantado, ha homenajeado al fallecido presidente chileno Salvador Allende y ha hablado por teléfono con el convaleciente presidente de Cuba, Fidel Castro.

También han participado en ese acto, al que asistieron algo más de 3.000 personas, los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Bolivia, Evo Morales, así como el vicepresidente cubano, Carlos Lage. Tras el acto, celebrado en el velódromo del estadio nacional, de Santiago, Chávez se dirigió a la universidad para recibir el doctorado honoris causa, que ha sido su última actividad en Chile antes de emprender el regreso a Venezuela.
EFE.