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ROMPIENDO EL SILENCIO-CONSTRUYENDO EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Escritos

Reflexiones de Fidel: El valor de las ideas

Reflexiones de Fidel: El valor de las ideas Che era un hombre de ideas.

Con dolor profundo escucharía los discursos que desde posiciones tradicionales de izquierda se pronunciaron en la Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile.

Los de la derecha asumieron las posiciones igualmente tradicionales haciendo inteligentes concesiones a la supuesta izquierda.

Orgullo sentiría por los pronunciamientos de varios líderes, revolucionarios y valientes, con independencia de la poca o mucha experiencia política de cualquiera de ellos. La experiencia es la madre de la ciencia y de las ideas.

De las batallas libradas por un puñado de combatientes cubanos en un fragmento de la Sierra Maestra contra fuerzas extraordinariamente superiores en número y en armas, elaboró el Che las ideas que después sintetizó en su libro La guerra de guerrillas.

La crítica de Chávez a Europa fue demoledora. La Europa que precisamente pretendió dar lecciones de rectoría en esa Cumbre Iberoamericana. En las palabras de Daniel y Evo se escucharon las voces de Sandino y de las culturas milenarias de este hemisferio.

El discurso que en esa Cumbre pronunció el presidente de El Salvador provoca náuseas.

El capitalismo es un sistema regido por leyes ciegas, destructivas y tiránicas impuestas a la especie humana.

Dedicar la próxima Cumbre a la juventud latinoamericana es una mezcla indigerible de cinismo y de mentira para sembrar reflejos condicionados en la mente de los pueblos.

Fidel Castro Ruz, Noviembre 10 de 2007



Hugo Chávez: punto final a la diplomacia hipócrita y acartonada

Hugo Chávez: punto final a la diplomacia hipócrita y acartonada Cualquiera sea la opinión, a favor o en contra, que se tenga sobre el estilo de Chávez para hacer política y establecer relaciones internacionales, lo cierto es que éste, una vez más, así como lo hizo en las Naciones Unidas, frente a toda la comunidad mundial, (tratando a Bush de criminal y asesino), en la reciente Cumbre Iberoamericana, fue la estrella, el que acaparó todas las cámaras, el que dijo verdades tremendas y lacerantes, que incomodaron a más de algunos de los fruncidos y estereotipados asistentes a la Cumbre, incluso, hasta el mismísimo autodenominado rey de España.

Por supuesto que esto no es nada nuevo, corresponde al personal estilo de Chávez, tanto es así que en una de las últimas Cumbres anteriores, a las que asistía Fidel, este declaró que por fin ya no se sentía sólo en dichas reuniones, pues dejaba de ser el único Diablo, el único aguafiestas, ahora tenía a Hugo Chávez a su lado para acompañarlo en sus diabladas. ¡Y vaya si tenía razón!... Incluso hasta se quedó un poco corto Fidel, porque los diablos, en la reciente Cumbre en Chile, ya no fueron dos sino tres, si le sumamos a Cuba y Venezuela la participación de Daniel Ortega en representación de Nicaragua. Y yendo más lejos aún, no se puede soslayar el hecho de que hay varios otros que se encuentran al “aguaite”, deseosos de encontrar el momento propicio para sumarse al exclusivo Club de los “Nuevos Diablos”.

Resulta un hecho indudable que la aparición de nuevos diablos, o con ganas de serlo, ha resultado sumamente beneficiosa para enriquecer y darle movimiento a las prácticas de las Cumbres Iberoamericanas que se distinguían por su esterilidad, su ineficiencia y su acartonamiento. Sí, porque eso de andar de Cumbre en Cumbre, dándose palmaditas en los hombros, con sonrisas alegres, y muy contentos sus asistentes por consensuar en sendas declaraciones todo de todo, hay que considerar que, a partir de Chávez, tal imagen se encuentra desahuciada y obsoleta. En efecto, estamos asistiendo en las Cumbres a un fenómeno político que, por primera vez, se está produciendo: decirse las cosas tal como son, sin ningún tapujo y con toda franqueza. Y eso, aquí y en la quebrada del ají resulta siempre saludable en tanto se pone término a una hipocresía diplomática que es la que prevalecía en las anteriores Cumbres. O sea, al pan pan, y al vino vino, nada más simple que eso. Ahora si a más de alguno esto le incomoda tenemos que recurrir al dicho popular de al que le venga el sayo nada más que se lo ponga. Esa es la mejor manera de entenderse; no a la hipocresía, ni mirar para los lados, ni tampoco hacer oídos sordos frente a las verdades. Decirlas cara a cara, a micrófono abierto, delante de todos, y punto. Lo demás pura poesía, puras paparruchadas, y nada más que eso.

Ahora bien, y entrando un poco al detalle de los hechos que se sucedieron, y que suscitaros tremenda escandalera, en mi opinión, creo que si había alguien en la Cumbre Iberoamericana que no tenía ningún derecho ni ninguna autoridad moral para intentar siquiera hacer callar al presidente Hugo Chávez, o a cualquiera de los mandatarios asistentes, ese era el rey de España, Juan Carlos de Borbón. En primer lugar, porque el nunca ha sido elegido por el pueblo español, ni tan siquiera para conformar y dirigir la directiva de un club de rayuela. En segundo lugar, porque crecientemente se ha estado gestando una movilidad social en España, contraria a la anacrónica y espuria figura del denominado rey de España, al cual tildan, y con mucha razón, de ser un “parásito, un “zángano”, una figura decorativa que, por lo único que se distingue es por dilapidar una cuantiosa fortuna para su uso personal y la denominada “familia real”, a costa del erario del gobierno español. Un parasitismo a ojos vista de toda la comunidad internacional, impropia de un país que se dice democrático, equitativo y justo, y más encima civilizado. En tercer lugar, tampoco tiene ninguna autoridad moral, en cuanto su actitud tuvo por motivo hacer una cerrada defensa del fascista José María Aznar, grotesco personajillo, grotesco remedo de fuhrercillo europeo, que se ha prestado para servir las peores causas, entre otros, avalar el intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez, y ser lamebotas de Busch, embarcándose en la aventura criminal contra el pueblo de Iraq, que a la sazón ha significado decenas de miles de civiles asesinados, fundamentalmente, mujeres, niños y ancianos.

De otro lado, por decir, lo menos, lamentable y triste la actitud del presidente Zapatero, quien pidió respeto para la figura de Aznar, argumentando que dicho respeto se debía mantener, aún para aquellos que pudieran estar en las antípodas ideológicas de quien las oficia de ocasional contradictor. También exigió dicho respeto, por haber sido Aznar representante legítimo del pueblo español al haber sido elegido democráticamente. Sobre estos “sesudos" argumentos de Zapatero me caben hacer dos observaciones.. El primero de ellos, es señalar que en, un sentido general, tiene razón el presidente de España, en cuanto a que al adversario político o ideológico debe respetársele en su condición de tal. Sin embargo, en mi opinión, toda regla tiene una excepción. Y esta regla se rompe si remitimos el caso cuando la referencia la hacemos a unf ascista redomado como lo es, sin duda, el caso de José María Aznar. Cualquier diferencia que se pueda tener con cualquier persona, sin duda, esa diferencia tiene que ser respetada pero, jamás nunca, y bajo ningún pretexto, ese respeto debe ser reclamado para un fascista, cualquiera sea su procedencia o estirpe. Si en su tiempo, los fascistas Mussolini e Hitler no se merecían ningún respeto de nadie, así también sus clones contemporáneos, Bush y Aznar, no tendrían porque merecérselos, bajo ninguna circunstancia ni ninguna condición.

En mi modesta opinión, en este punto se equivocó medio a medio el demócrata Rodríguez Zapatero, quedando en mal pie sus públicas adhesiones a los valores de la humanidad y la democracia, por tratar de defender públicamente ante la faz internacional, precisamente, a quien más ha pisoteado dichos valores: el fascista, golpista y criminal de José María Aznar. En cuanto a la segunda razón esgrimida, por el presidente de España, resulta lamentable comprobar que no es primera vez que un pueblo se equivoca al elegir de gobernante, lo cual pone en entredicho la utilidad misma de los procesos eleccionarios, en cuanto a que no siempre se elige en los cargos de elección popular a lo mejor de los ciudadanos. En este sentido, el pueblo español, en su oportunidad, se equivocó medio a medio eligiendo a un fascista, pero esa equivocación no le entrega crédito al presidente Zapatero para que, invocándola, intente hacer defensa de una figura tan abyecta y miserable como, sin duda, lo es José María Aznar, y más precisamente, justo en los momento en que agrupaciones civiles en España están solicitando la conformación de un “Tribunal Especial” para juzgar a este personajillo por crímenes de guerra, por atentados de lesa humanidad. Un traspiés de Zapatero que le seguirá penando, aún pese a toda los aplausos que le entrega la prensa internacional, más del 90% de ella controlada por los grandes consorcios periodísticos.

En fin, no quiero seguir abundando más sobre el asunto, porque a estas alturas ha corrido ya mucha tinta. Por lo demás no quiero ser yo quien tenga que defender a Hugo Chávez, porque conocida es mi posición pública de simpatías hacia su persona y el movimiento revolucionario que representa, y también, mi profundo odio y desprecio hacia todos los personajes fascistas cualquiera que éstos sean. En eso, a mucha honra, me diferencio del demócrata Zapatero y del reyezuelo de España. Sin embargo, y para mejor ampliar la visión, de lo que he querido dar a entender en esta nota, recurro a la trascripción de dos artículos anteriores de autoría de otros columnistas, por encontrarlas muy pertinentes, aunque se encuentran referidas a situaciones distintas. El primero de ellos escrito por un columnista del diario “El Mercurio”, al que no se le podrá acusar ni de de marxista ni terrorista, como acostumbra la prensa de mi país, y de todo el mundo, para descalificar los razonamientos fundados, de quienes se oponen al intento de hacer valer un discurso único proveniente de los países del Norte. El segundo artículo De edison Barría de cuya procedencia y adhesión se encuentra en el encabezado del mismo:

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Transcripción de 1° artículo


Por: Carlos Peña González

Fuente: Diario "El Mercurio" (24.09.06)


”Hugo Chávez es informal, lenguaraz, arbitrario, simplote, populista, simpático, desinhibido e impúdico. Los trajes, no hay caso, siempre le quedan estrechos y la corbata inevitablemente lo ahoga; emplea un lenguaje de programa matinal de radio o de cuartel; al comenzar los discursos se persigna como los futbolistas antes del partido; usa escapulario y le reza a la virgen María, y, salvo el temor de Dios, tiene esa apabullante confianza en sí mismo que sólo alcanzan las personas que, de pronto, y casi de la nada, se encontraron con el dinero a manos llenas.

Por decir algo, Chávez es lo más distinto que uno pueda imaginar a Vicente Fox, Álvaro Uribe o cualquier otro político de las élites latinoamericanas. Mientras éstos parecen siempre estreñidos o constipados, Chávez vive en permanente expansión.


A diferencia de ellos -cuya aspiración secreta es ser confundidos en alguna reunión internacional con un político europeo-, Chávez se niega a asimilarse a los grupos dominantes y rehúsa conferirles cualquier ventaja simbólica. Se mofa del idioma inglés -cuyo dominio es el máximo orgullo de un político local- y sustituye las referencias cultas por las apelaciones al imaginario latinoamericanista y por el uso de citas tomadas de canciones populares. Mientras los políticos de la élite latinoamericana hacen de tripas corazón cuando se acercan a la cultura mestiza, Chávez navega en ella como pez en el agua.


A él le gusta, en suma -y lo paladea con deleite-, lo que los peruanos llaman huachafo y nosotros cursi: esa distorsión con la que los pueblos toman venganza de los modelos estéticos que les han sido impuestos.

Coase, Keynes, la public policy y el consenso de Washington -las cosas que los políticos de la élite de la región memorizan antes de dormir- lo tienen sin cuidado. A él le bastan dos o tres ideas gruesas sobre la injusticia y la democracia, alguna apelación al legado de Allende, el recuerdo de algún discurso de Fidel, un vistazo al título de un libro de Chomsky. Cosas así. Nada demasiado sesudo. Es que él sabe que lo sesudo ha sido, con frecuencia, la excusa para la tontería en Latinoamérica.

Y es que Hugo Chávez en vez de pretensiones tiene lo que los escritores de novelas llaman personalidad: en torno a él se puede escribir una buena historia.

No es, desde luego, un dictador. No es lo que en Chile y en la región se llamó siempre un gorila. En vez de eso, es el fundador de un movimiento político, el bolivariano, que mal que nos pese ha sabido sumar adhesiones y ganar dos o tres elecciones nacionales sin que nadie pueda reprocharle haber violado las reglas (el último referéndum fue calificado por Carter como un "ejemplo de democracia"). Eso no es poco para Latinoamérica (ni para nosotros hace apenas unos lustros) o para Venezuela, cuyas élites, no hay que olvidarlo, se especializaron en escamotear la soberanía al pueblo, apropiarse de los excedentes del petróleo, viajar a Miami y adornarse con brillos. Es cosa de recordar que Carlos Andrés Pérez -Presidente en dos períodos- terminó abandonando el poder condenado por corrupción y no precisamente por una Corte Suprema con intolerancia a los robos y a los desfalcos.


Pero ¿quién es entonces este sujeto tan lejano a las artes de la diplomacia que tutea a todo el mundo, tiene programas de radio (no es el único), promete hacer ver a los ciegos y calienta gratis los hogares del Bronx?


Con esos modales que parecen burlarse del canon, Chávez es un típico líder nacionalista y popular que, con el dinero a manos llenas, construye poco a poco una ambiciosa plataforma de poder en la región. Chávez no tiene nada de arcaico (hay pocas cosas más modernas que el nacionalismo) ni de exótico (el patrimonialismo es una de las más extendidas técnicas de la política). ¿Acaso todos los países, cuando tienen la oportunidad, no usan su dinero para influir, hacerse de un lugar en el mundo y alcanzar el reconocimiento? Eso no es exotismo de nuevo rico, es pura racionalidad instrumental.


Es, claro, un populista, alguien que halaga a las masas con promesas difíciles de cumplir y que engatusa al electorado con la habilidad de un vendedor de serpientes. De acuerdo. ¿Pero acaso por estos mismos lados no haríamos llover donde no había nubes y nevar donde no granizó nunca, sólo que con otros modales y con el aplauso y el apoyo de las élites empresariales?

Los defectos de Chávez -que los tiene- no son de él, son de la región.

El casi nulo valor de las instituciones y de las reglas, la captura del Estado por pandillas y por caciques, el clientelismo como regla fundamental de la acción política y el cantinfleo como modelo discursivo han existido en la región desde siempre, incluso gracias a gente de buenos modales, con un MBA en California y que de pronto, y al pasar, en alguna reunión internacional podían aparentar ser políticos europeos.


Hay que dejar entonces de considerar a Chávez un payaso exótico, porque no lo es. Es un liderazgo nacionalista y popular, de esos que ha habido varios en el mundo, altamente racional, y que hace de la distorsión del gusto de las élites una forma de identidad.


Y hay que dejar también de hacerle asco a votar por Venezuela para el Consejo de Seguridad de la onU.


Después de todo, si hay un ámbito de la acción humana donde el consecuencialismo, y no los principios, es la mejor regla, ése es el de la política internacional (una de las cosas más parecidas al estado de naturaleza que nos va quedando). Y si atendemos a las consecuencias, votar por Venezuela no es malo.


Es una forma de contener a la política exterior del gobierno de Bush, que -ésa sí que sí- carece de modales y de reglas, y sabe de patadas a la hora de defender sus intereses. A su lado -para qué nos engañamos- Chávez no es exótico: es un ejemplo de la Ilustración francesa.

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Transcripción de 2° artículo


Por: Edison Barría

Comisión Internacional y DD.HH. del PPD de Chile.

Fuente: Provincia Virtual

N° 177, 28 Enero 2007


Desde que Chávez se lanzó por primera vez al ruedo electoral, muchos se han preguntado qué tiene este hombre que parece invencible, si nos ajustamos a los resultados de los procesos electorales en los últimos ocho años en Venezuela. Y ciertamente Chávez parece haber encontrado la fórmula para mantenerse en el poder, por la vía democrática, derrotando de manera contundente a todos los que han osado enfrentársele en la arena política.


Por otra parte, sus niveles de popularidad son tan elevados (75%, según ultima encuesta Latinobarómetro ) que no existe precedente en la historia democrática de Venezuela de algún mandatario que, luego de tanto tiempo gobernando, continuara siendo la primera opción en todas las encuestas, a la hora de formular la pregunta ¿quién quiere Usted que sea el próximo presidente de nuestro país?, en la reciente elección presidencial del 3 diciembre del 2006, logró el 65% de los votos.


Ahora bien, ¿será que esto lo ha logrado Chávez por arte de magia?, ¿cuáles son los elementos que conforman la fórmula Chávez de su triunfo constante?, ¿qué factores han permitido que ninguno de los que lo han enfrentado pueda siquiera representar un peligro regular?, ¿cómo es que su popularidad ha logrado superar golpes de Estado, paros petroleros, y cualquiera otro de los intentos antidemocráticos que han procurado sacarlo de Miraflores?


Para dar respuesta a estas preguntas, debemos revisar algunas de las características particulares de Chávez, que en su condición de candidato lo diferencian de los demás.


Sintonía con el pueblo


La primera de ellas es la impresionante sintonía que tiene con el pueblo venezolano.

Cuando hablamos de sintonía, no nos referimos simplemente a que hable y se exprese como habla la mayoría de la gente común, sino a que conoce la idiosincrasia del venezolano desde las entrañas.


Pocos políticos venezolanos tienen el conocimiento genuino que tiene Chávez de la historia de Venezuela, de su folklore, de sus costumbres, de su geografía. Se sabe de memoria poemas enteros de los autores más representativos de las letras venezolanas. Canta con ganas las canciones de nuestros compositores. No hay pueblito grande o pequeño que no haya visitado, al menos una vez, y no ahora que es Presidente, sino desde su época de soldado. Se ha aprendido a Venezuela desde niño, desde sus colores, sus sabores y sus olores.


Mientras otros se conocían de memoria Miami, la calle 8, Fort Loderdale o Boca Ratón, Chávez se metía en las entrañas de Venezuela y eso le permite, hoy en día, hablarle a la gente desde su propia realidad, desde el conocimiento tangible de lo que es el país. Y cuando Chávez habla, la gente siente, en el fondo de su corazón, que sabe lo que está diciendo, porque lo ha vivido.


Tener un proyecto

A pesar de que parecería lógico que cualquiera que pretenda aspirar a un cargo tan importante como la presidencia de la república debería, por lo menos, tener un proyecto, insólitamente hemos escuchado a algunos de los que se inscribieron para estas próximas elecciones presidenciales declarar, sin ningún sonrojo, que esto no es necesario.

También hemos escuchado a otros, menos osados pero igual de ignorantes, confundir proyecto con acciones. Entonces los vemos ofreciendo que van a repartir dinero a diestra y siniestra a cada familia venezolana, manipulando desvergonzadamente el discurso de la justicia social, para convertirlo en una vulgar repartición de torta. Estúpidamente no se dan cuenta que el pueblo ya los ha visto durante años, quedándose con la mejor parte de esa repartición, como aquellos que parten y reparten.

Ahora bien, un proyecto de país es una cosa muy distinta a una carta al Niño Jesús, y tampoco tiene que ver con ofrecer que se va a repartir esto o aquello. Un proyecto de país tiene que estar fundamentado en principios, en filosofía, en ideología, en visión a largo plazo.


Cualquiera podrá decir que no le gusta la forma de gobernar de Chávez, pero jamás se podrá argumentar que no tiene un proyecto. Además, él ha venido hablando de dicho proyecto desde el primer día en que anunció que sería candidato a la presidencia, allá por 1997.


Desde entonces, está hablando de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, con la finalidad de darle poder al soberano, es decir, al pueblo, para que se pudieran cambiar las leyes, en función de adelantar un proceso revolucionario con fundamentos bolivarianos. En otras palabras, Chávez plantea las bases de sus propuestas desde la visión filosófica de lo que es su concepción del país y del rol del gobierno y del Estado dentro de un sistema democrático.


Vivir lo que se predica


Cuando Chávez habla de lo que es su visión de país, lo hace desde las entrañas. Él no se para delante de la gente a echarle un cuento que le contaron o que los publicistas le recomendaron para ver si subía un puntito en las encuestas, sino que habla desde su propio ser, de lo que cree con la sangre y por lo que está dando la vida. Habrá quien piense que está loco, equivocado o lo que sea, pero nadie dudará de que él cree cada una de las palabras que le dice a la gente, que considera, desde el fondo de su alma, que es lo que se debe hacer.


Vivir lo que se predica trae dos consecuencias indispensables para la credibilidad de un político: la coherencia y la pasión. Si un candidato se para delante de la gente a hablarle de algo que él mismo no cree, se le nota rapidito. La gente lo siente, lo percibe, lo huele. Y por eso no les cree. En cambio, cuando Chávez habla, habrá quien lo juzgue, pero no quien dude de que habla desde el corazón.

Ganas de servir


Sin embargo, hay otros que asumen el compromiso de la presidencia desde la humildad. Desde la convicción de que es necesario servir a los demás. Desde el convencimiento de que el poder no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para hacer el bien.


La sintonía con el pueblo, el tener un proyecto de país, el vivir lo que se predica y las ganas de servir son tan sólo cuatro de las características que hacen que Chávez sea un candidato diferente y que lo han convertido, también, en un presidente diferente.


La gente humilde ha sentido la diferencia. Los privilegiados también. Por eso los primeros lo aman y los últimos financian acciones golpistas, que por más que quieran, nunca podrán. Este es el INVENCIBLE, el Hugo Chávez que gana todas las elecciones y líder del nuevo Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que nace de la unidad de todos los partidos y movimientos que lo vienen apoyando desde el año 1998. Este es el Chávez que al igual que su inspirador Simón Bolívar dice “ maldito y muerte al soldado que dispara contra su pueblo”.




Hernán Montecinos (Para Kaos en la Red



Chávez y el periodismo español. Más español y menos periodismo que nunca

Chávez y el periodismo español. Más español y menos periodismo que nunca Si el Rey se permite hacer callar a Chávez, ¿qué no iban a hacer los medios de comunicación? Era la ocasión perfecta para lanzarse a una nueva orgía de descalificaciones, insultos y mentiras contra el presidente electo de Venezuela. Nada novedoso esto, pero aquí se ha mezclado con la exaltación patriótica, institucional y, lo más importante, empresarial.

Según la prensa española (1), las declaraciones de Chávez son “impresentables”, “irritantes insultos y ofensas a España”, “diatribas contra los empresarios españoles”, “desplantes y provocaciones”, “extemporáneos e inaceptables ataques”, etc.

Y para demostrar la prensa española que es todo lo contrario, respetuosa y refinada, no ha dudado en calificar a Chávez de “salvapatrias”, “caudillo”, “golpista” o “matón político”, de utilizar “la más pura línea demagógica y populista”, “tics caudillistas” y “procedimientos bananeros”, de “llevar a sus compatriotas venezolanos” a un “suicidio”, “un golpe de Estado”, etc.

La actuación del Rey, en cambio, se califica en la prensa de “elocuente gesto”, “gesto real”, “calentón”, “espontánea exhortación”, “justificada intervención”, etc. Según El País, al mandar callar a un presidente elegido democráticamente, el Rey “estuvo en su papel”. Para El Mundo, “el Rey puso a Chávez en su sitio en nombre de los españoles”, mientras que el ABC considera que el monarca demostró así su “autoridad moral”.

Entre tanto rigor periodístico también encontramos las clásicas mentiras sobre Venezuela, como que la reforma de la Constitución “otorgará la presidencia perpetua a Chávez”, que los beneficios del petróleo no se destinan “a sus compatriotas”, que Venezuela vive una “grave crisis”, que los estudiantes “se juegan la vida ante matones del régimen chapista” y que debería exigirse “el retorno de la democracia para su país”.

No es lugar aquí de refutar todos estos tópicos de la propaganda antichavista, entre otras cosas porque ya han sido refutados hasta la saciedad. Pero baste apuntar una sencilla reflexión para quien no tenga ganas o interés en comprobar la realidad, ¿por qué los venezolanos siguen votando tan mayoritariamente a Chávez? Han pasado casi nueve años desde que Chávez llegó al poder y su apoyo popular, en repetidas elecciones avaladas por observadores internacionales, ha sido siempre abrumador. ¿Es posible engañar a tantos millones de personas durante tanto tiempo? ¿puede la propaganda llenar los estómagos de los pobres y curar sus enfermedades?

Los medios de comunicación que continuamente atacan con mentiras al gobierno de Venezuela no sólo faltan al respeto a Chávez sino al pueblo venezolano que le eligió, y ponen en evidencia que sus objetivos no tienen nada que ver con el rigor informativo o con la defensa de la democracia y los derechos humanos. No debemos olvidar que hablamos de empresas privadas, que se alimentan de un sistema de poder que les favorece (en perjuicio de las personas), y que, como no puede ser de otro modo, no toleran que un dirigente político quiera acabar con esos privilegios.

Nota:
(1) Editoriales del 11/11/07 de El País, El Mundo, La Vanguardia, El Periódico y ABC
Javier Adler (Para Kaos en la Red)

Sangre Azul / Sangre Roja

Sangre Azul / Sangre Roja El término “sangre azul” nace como una condición displicente, segregacionista y divina de la monarquía española sobre los súbditos que, en condición de seres inferiores trabajaban el campo para satisfacer la voracidad de sus amos.

No fue… sino que “es” una casta de hombres y mujeres que se consideran bienaventurados “hijos” de la divinidad, como lo declaró el Papa Borgia, Alejandro VI, cuando celebró la boda de Fernando II e Isabel I, de cuya unión nació la Realeza Española y murió la civilización americana por la avaricia insaciable de los Reyes católicos, de cuya estirpe desciende el actual Rey de España, Juan Carlos de Borbón, como hijo de Juan, Conde de Barcelona y tataranieto del rey Fernando VII, el mismísimo Rey inquisidor que enfrentó a Simón Bolívar por la independencia del Continente americano.

El término “sangre azul” surgió por ese afán enfermizo del “noble” por alejarse cada vez más de la imagen del “vasallo” que mostraba su piel curtida, maltratada y ensangrentada de rojo por las cicatrices del arduo trabajo; un “noble” que, en su obsesión de mostrar sus venas azules, como signo de la alta alcurnia, tomaba pequeñas dosis de arsénico para blanquear más aún su piel traslucida por la falta de sol, mostrando así sus venas azules que lo hacía digno de la realeza santificada por la iglesia romana, que los consideraba heredero de la gracia divina del Dios Todopoderoso, tal cual lo dictaminó el Papa Pio VII en momentos en que el Libertador Simón Bolívar luchaba por desterrar el poder español. Al respecto dictaminó el Papa romano:

“Obedecer al más amado de los reyes, al defensor de vuestra fe, y al feliz resorte de vuestra prosperidad temporal, debe fijar vuestras irresoluciones, uniformar vuestras ideas y sentimientos, para que todos formemos una sola familia gobernada por el mejor de los padres, Fernando VII”

Como se sabe, finalmente Fernando VII fue el Rey derrotado por Simón Bolívar en sus dominios de más de 300 años de esclavitud, saqueo y muerte… Gracias al ímpetu aguerrido del Libertador, su liderazgo, inteligencia y valor para conducir a los pueblos oprimidos, la Realeza española fue derrotada en la explotación que hizo del Continente desde que sus naves desplegaron sus velas en América, exterminando a todas sus civilizaciones, esclavizando a los pocos descendientes y expoliando todas sus riquezas para beneplácito de la Corte Española, que hoy exponen en los suntuosos palacios con arrogancia y jactancia infinita: el oro, la plata, las perlas y las piedras preciosas que extrajeron del Continente, a costa de la sangre roja de los nativos y esclavos del África.

Estos llamados “seres divinos” santificados por el Papa y las leyes universales, puesto que no pueden ser juzgados por la Ley de los hombres, a los que hay que arrodillárseles y no se les puede saludar mirándolos directamente a los ojos, sin antes besar el sello Real que llevan en su mano derecha como signo de Poder y Superioridad, pasan todo el día alucinados entre la vanidad, la frivolidad, el lujo, el arte, y la servidumbre que se entrega en cuerpo y alma a la voluntad de su amo… y así ha permanecido por los siglos de los siglos…

Salvo en aquellas naciones que se rebelaron cortándoles las cabezas en la guillotina, de donde nace el color “rojo” que caracteriza a todos los movimientos revolucionarios del mundo.

Es así como el color de la sangre caracteriza la libertad y la justicia de los pueblos del mundo: color “azul” para la nobleza en contraste al color “rojo” de la revolución socialista

Es la eterna lucha de los pueblos que se revivió ayer sábado 10 de noviembre ante los ojos del mundo, cuando el alucinado Rey de España, Juan Carlos de Borbón, olvidó su condición de vasallo de la liberación del Continente americano, y en la Cumbre Iberoamericana que se celebraba en Chile, perdió la ecuanimidad, la diplomacia y el respeto que le debe a todos los presidentes americanos presentes, para vociferar en contra del Presidente Chávez, como digno heredero de la Revolución Bolivariana: "¡¡¡Pero por qué no te callas!!!"

Le gritó el atolondrado reyezuelo, iracundo por las aleccionadoras palabras de Chávez que denunciaban la conjura mundial de dos fascistas: Bush y Aznar

…Y cuando el mundo estaba estupefacto por la malcriadez del monarca español y la estupidez de Rodríguez Zapatero defendiendo a un fascista como José María Aznar por el sólo hecho de ser español, cuyas actitudes contrastaban con la parsimonia incólume y gallarda que mostró el presidente venezolano al no responder al insulto español, el reyezuelo ofuscado se paró de improviso y abandonó la Plenaria de la Cumbre, en momentos en que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega hacía uso de su derecho de palabra.

Lo del rey Juan Carlos de Borbón fue ese gesto de arrogancia propia de la rabia y la frustración del vencido, puesto que estaba allí, sólo y sin la parsimonia que exige la monarquía, como un simple observador en una Cumbre de mandatarios elegidos democráticamente, y quizás también, porque estaba pisando la tierra de O´Higgins, San Martín y Bolívar, quienes le hicieron comer a España la amarga miel de la derrota.

Jorge Mier Hoffman -viejo blues.



La cumbre iberoamericana y los heroes de Juan Carlos de Borbon

La cumbre iberoamericana y los heroes de Juan Carlos de Borbon Una de las personas más respetadas y queridas por el Rey Juan Carlos de Borbón, José María Aznar, Mariano Rajoy, José Barrionuevo, José Corcuera, Esperanza Aguirre o Maria San Gil; uno de los héroes de cientos de curas, obispos y cardenales de la Iglesia española, o del Papa Pío XII.

Un ejemplar general que desencadenó un golpe de estado que costó la vida de miles de inocentes, que condenó de por vida a otros tantos, que castigó con increíble crueldad a quienes respetaron la legalidad republicana, y en cuyo nombre se cometieron toda clase de crímenes que los diferentes gobiernos españoles se han negado a condenar desde 1977; ese general que nombrara al nieto de Alfonso XIII sucesor a título de Rey, escribía a su admirado Adolfo Hitler párrafos como los que siguen:

A su Excelencia Adolf Hitler, Fuhrer del pueblo alemán

Palacio de El Pardo, 26 Febrero 1941

Mi querido fuhrer:

Su carta del pasado día 6 merece que le responda con prontitud, ya que considero necesario clarificar algunos asuntos y confirmar mi lealtad hacia su persona (%u2026). Sepa que considero, como usted mismo, que el destino de la historia nos ha unido junto al Duce de una forma indisoluble. Nunca he necesitado más pruebas de ello, y como ya le he explicado en más de una ocasión, nuestra Guerra Civil, desde su inicio y durante todo el tiempo que duró, son más que una prueba evidente.

Estoy de acuerdo con su opinión acerca del hecho de que España se encuentra situada entre dos polos, uno de los cuales, la enemiga Inglaterra, aspira a controlarnos (%u2026)

Ambos estamos donde siempre nos habíamos situado, de una manera resuelta y con firmes convicciones. No debe albergar la mínima duda sobre mi fidelidad hacia esa concepción política, y sobre la realidad que supone la unión de nuestros destinos junto a Italia. (%u2026) Teniendo presentes esas dificultades de la posguerra, apreciará que nunca pude fijar a la mayor brevedad la etapa en la que podríamos entrar en esa guerra. Permítame decirle, Fuhrer, que el tiempo que ha transcurrido hasta hoy no se ha perdido del todo (%u2026)

El pueblo alemán sabe que los españoles profesan hacia él nobles sentimientos de amistad sincera hacia ellos y su nación.(%u2026) En la reciente reunión de Bordighera le dí al mundo pruebas de mi resulta actitud; esta conferencia sirvió también para llamar al pueblo español hacia el camino en el que una de sus obligaciones es preservar nuestra existencia como país libre. (%u2026)

Mi querido Fuhrer, espero que no quede ni sombra de duda sobre mi lealtad y disposición, unidos por un destino común (%u2026) No creo necesario confirmarle mi fe en el triunfo de su Causa y le repito que seré siempre leal a ella.

Crea en mi sincera amistad y reciba mis saludos más cordiales,

Francisco Franco

Hace un par de días, el ciudadano monarca intentó en vano callar al Comandante Hugo Chávez (que llamó fascista al genocida José María Aznar), demostrando su carencia absoluta de ecuanimidad, su incapacidad para analizar los últimos acontecimientos históricos, su parca independencia política y un nulo respeto hacia la opinión que comparten millones de personas que creen en la verdadera democracia, sobre el talante del ex mandatario.

Lo más chusco es que a su alteza le salió un ayudante de campo, en la humillante tarea de apoyar lo indefendible, que saltó vergonzantemente al ruedo para echar un cable al héroe de las Azores. Se trataba del presidente Zapatero, quien se erigía en portavoz de aquellos que creen aún en la España en la que jamás se ponía el sol. Y llegó el día en que se vino el eclipse.

Ya sospechábamos (aunque jamás lo puse en duda) que Juan Carlos prohíbe que, en su real presencia, se digan las verdades que distinguieron a Franco, pero lo que yo, al menos, ignoraba, es que pudiera quedar en ridículo rompiendo lanzas en favor de uno de los responsables de miles de muertes en Irak o Afganistán: José María Aznar. Y la guinda que coronó el pastel iberoamericano la puso José Luis Rodríguez, al que asaltó el síndrome protohispánico, quedando poseído por el espíritu de Hernán Cortés, abducido por el hálito de los Reyes Católicos, en una escena de un patetismo incomparable.

Por suerte, la dignidad del continente latinoamericano quedó a salvo de tamañas tragicomedias. Esa clase de alharacas fueron acalladas por los valientes discursos de los líderes de Bolivia, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Cuba, que sacaron de quicio al ciudadano Borbón y al presidente leonés, quienes regresaron a España con el rabo entre las piernas, entre el gesto de impotencia de Uribe y la mueca de Tabaré, Bachelet, y Kirschner, mientras la aguerrida miembro de la Trilateral, Trinidad Jiménez, helaba su sonrisa y su cabreo, mientras maquina reuniones futuras con sus amigos de Miami.

Jamás una cumbre fue tan sincera, dura y honesta con el liberalismo que España quiere imponer. El Grammy a la genialidad, no obstante, lo obtuvo Zapatero, en un repentino ataque de inteligencia, cuando sentenció con rostro de vidente: %u201CVeremos quién hace más por los enfermos y los niños pobres en Latinoamérica, Si las ambulancias españolas o los médicos que envían otros países%u201D.

Según el presidente español, una ambulancia cura más que un doctor. ¡¡¡ Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuu ¡¡¡ (onomatopeya del vehículo milagroso).

Carlos Tena




Doce de Octubre; ignorancia colectiva

Doce de Octubre; ignorancia colectiva Ya son más de quinientos años de un desprecio que parece no tener fin, y cuando un gobierno o un grupo lucha por derechos que se les borraron hace siglos, se les tacha de radicales, de extremistas. Como si no fuera radical y extremista condenar a los dueños de estas tierras a vivir en la miseria despojados de todo lo que fue de ellos.

¿Cuanto más se puede escribir y reflexionar de una infamia histórica?, ¿Cuándo aprenderemos?, ¿Quiénes son los culpables, los gobiernos, las escuelas, nosotros mismos?

No sé cuanto más tiempo en Latinoamérica se seguirá conmemorando el doce de octubre como el descubrimiento de América, tampoco como podemos gozar tanto de estupidez histórica. Cada año aparecen más artículos de opinión acerca del genocidio que empezó el doce de octubre de 1492, y que en muchos casos continúa.

Lo cierto es que el oficialismo de nuestra América Latina, con pocas excepciones, sigue conmemorando la llegada de los europeos como el descubrimiento de una tierra y de una población, que yo creo que nunca hubieran querido haber sido “descubiertas”. El problema y la repuesta es que los celebran la llegada de los europeos son ellos mismos, las oligarquías blancas que gobiernan y han gobernado Latinoamérica casi por decreto.

¿Llegara el día en que los libros de texto se reinscriban y que la educación sirva para educar con la realidad, no con lo impuesto desde hace siglos?

Desde Canadá hasta Chile, los indígenas, los “descubiertos”, son los más olvidados, los más marginados, los históricamente destrozados.
Ya son más de quinientos años de un desprecio que parece no tener fin, y cuando un gobierno o un grupo lucha por derechos que se les borraron hace siglos, se les tacha de radicales, de extremistas. Como si no fuera radical y extremista condenar a los dueños de estas tierras a vivir en la miseria despojados de todo lo que fue de ellos.
A Evo Morales le gritan “indio de mierda” en Santa Cruz, la provincia más rica de Bolivia. Los venezolanos de clase alta están avergonzados de que los gobierne un presidente moreno, de clase baja y que alaba a sus abuelos indígenas. La lista continua en la América Latina que le grita a sus indígenas “buenos para nada, solo sirven como objetos folklóricos”.

¿Qué era este continente hace más de 500 años? ¿Tierra de ignorantes o una civilización grandiosa?
¿Todos culpables de la ignorancia colectiva?

Christian Sida Viejo Blues







12 de Octubre.....Y vino un viento de fin de mundo

12 de Octubre.....Y vino un viento de fin de mundo Con los invasores llegó la importación principal: La pobreza, la miseria, el dios armado. Nos llegó el derramamiento de la sangre india sobre la tierra llamada América. Nos llegó el sufrir, las lágrimas y lo más vil, pestilente y odioso: LA ESCLAVITUD.

Somos los desordenados de la historia porque nos levantamos contra cualquier dominación. Sufrimos la amarga censura de la conducta, de las costumbres, de las propensiones y aún de los alcances intelectuales por parte de aquellos que están fuera y desconocen o lo olvidan involuntariamente de cómo fue construido nuestro antiguo estado de barbarie. Fue la época en que vino un viento que nos llegó abocinando su garganta para cercar hostilmente a nuestros hombres y a nuestra tierra.

Para muchos historiadores, escritores, son temas frecuentes y en muchos libros de política, llenos de todo un espíritu crítico se nos censura la falta de madurez histórica resultantes de la transición operada en Latinoamérica, al pasar del régimen conquistador al colonial y luego al Republicano, sin tener supuestamente el conocimiento social necesario para que la transformación se hubiese producido armónicamente.

Creo que esa es la historia de los ojos cerrados. Para escribir historia no solo basta investigarla, es una necesidad sentirla, vivirla, para poder interpretarla, es necesario abrir los ojos para entrar en su escenario y analizar los acontecimientos reales, tal y como se desarrollaron.

Cuando los españoles pisaron nuestras tierras, se encontraron con diversas poblaciones que estaban en pleno proceso de desarrollo en cuanto a su propia cultura. Nuestras tierras vírgenes, eran ricas en minerales, sobre todo en oro y plata tan codiciados por aquellos que llegaban. Los pobladores de esta tierra se mantenían principalmente de la caza y la pesca, su producción agrícola totalmente rudimentaria era prácticamente de subsistencia, cultivaban el maíz, la papa, el boniato, calabaza y la yuca con la cual producían el casabe, el cual ingerían como una especie de pan. El tabaco fue una de las especies vegetales más impresionantes para aquellos que pisaron estas tierras.

Nuestros indígenas mantenían una conciencia colectiva. Su producción se distribuía de acuerdo a las necesidades de cada quién, la tierra era de todos y su única ambición era la de trabajarla. La mujer desempeñaba labores agrícolas junto al hombre y cuando éstos marchaban a sitios fuera de su jurisdicción para cazar y pescar. Ellas quedaban responsabilizadas del hogar. Imperaban relaciones de igualdad y ya existía una vigilancia para la seguridad social.

En esta cultura se fomentó también los estamentos de clase. Los caciques eran los jefes de tribus. Los curanderos, los médicos y sacerdotes, pero estos actuaban en nombre de la comunidad y la misma le otorgaba privilegios los cuales gozaban como derechos especiales.

Un sentido comercial humano era el que realizaban nuestros indios entre sus comunidades, los excedentes de la producción eran intercambiados mediante trueque de productos.

EL MUNDO IMAGINARIO

Un nuevo poder convertido en amos y señores pisaba nuestra tierra para su desgracia.

Nuestros indígenas vivían una libertad pura y una igualdad humana, por lo tanto aquello de: “indios salvajes” no se lo pueden tragar sino los ignorantes y rebuscadores de historia colonial. Era mentira que para salvarlos se necesitara cambiar su forma, su conducta, y sus creencias. La conquista traía claramente otros objetivos entre estos el principal: EL ECONOMICO.

Para este momento España vive su peor crisis, es la más pobre de toda Europa, a pesar de haber salido vencedora en la guerra contra los moros, los cuales la habían ocupado por siete siglos. Isabel y Fernando, los reyes católicos, sostenían contradicciones con la nobleza y los señores feudales. Una burguesía nueva surgía la cual se enriquecía con el comercio y mantenía estrecha relación con los monarcas. Conquistada Granada, el gigantesco aparato militar creado para la guerra quedaba fuera y demandaba del trono nuevas acciones importantes, la necesidad de nuevos mercados para expandir su comercio, la capitulación de Santa Fé, firmada por los Reyes Católicos y Cristóbal Colón, en las que se establecían los títulos y riquezas que obtendría el futuro conquistador, fue para la historia, la demostración clara del carácter enteramente mercantil que se abalanzó para expropiar y explotar a nuestra comunidad primitiva, la que se preparó para una lucha bárbara y desigual. Así emergió el enemigo implacable: LA PROPIEDAD PRIVADA.

España nos trajo su cultura, una de las más avanzadas en ese momento para la humanidad; nos trajo el caballo, la caña de azúcar, y la aportación más grande para nuestro continente, la lengua y tras ella, la poesía, las artes; pero también el odio, la avaricia, la venganza y el azote del cielo, su religión. De hecho encontramos es la estructura histórica que el llamado descubrimiento no tuvo en ningún momento la intención propia de una aventura civilizadora preconcebida, sino un hecho circunstancial, provocado por una situación crítica de realidades políticas, económicas y sociales que diezmaba a la España de la época. De ahí que encontremos posiciones concretas para el fin propuesto tenazmente por Colón. No olvidemos los planificados viajes hacia el Asia, tráfico marítimo creciente e interés económico por vincular regiones separadas con fines de comercio, humanismo racionalista del Renacimiento, aparición oportuna de una monarquía fanáticamente católica nacida de la guerra de la conquista. La religión católica se enfrentaba a la contrarreforma protestante y era necesario amparados por los reyes inquisidores del catolicismo, la posibilidad de importarla para contrarrestar el avance contrarreformista.

En consecuencia el llamado descubrimiento del nuevo mundo, cristalizado por la naciente monarquía imperial española, se alimentó de la intuición de que el otro mundo que pregonaba su religión ya no estaba arriba, sino aquí, en estas tierras de “gracia”, tierras de “salvación”.

Así nos llegan las enfermedades, la ideología del mercantilismo, la conquista que muy diferente a otras, no fue sino el síndrome del conjunto de enfermedades que mataba a la España Imperial.

Un adelanto cultural, económico, social, impuesto con la espada y con la cruz se apropio de las tierras del sur, introdujeron la esclavitud, practicaron la persecución y el genocidio por medio de una política de sojuzgamiento y aniquilación. Nació el temor, el pecado, la paralización a nuestro propio desarrollo y se enyesó, se embalsamó nuestra propia forma de pensar y de defendernos.

Una conquista cruel, con “hombres de hierro” vino a desarrollar su locura. La corona trajo su propia violencia, su irresponsabilidad, su despotismo, su depravación. Ella dilapidó el inmenso tesoro que aquí en América encontró. El oro y la plata, motor celular de la conquista, fue la sentencia a muerte de los hombres de esta tierra de salvación.

Para España, América era una invención más, y bajo este concepto se realizaron los tratados “por la ley de la conquista”. En nuestra verdadera historia, no se encuentran más que manifestaciones tétricas de salvajismo. Todo se reduce a: matanza, exterminación, robo, pillaje, imposición, inquisición, racismo, explotación, usurpación e invasión.

Este es el verdadero destino que Colón nos trajo como desarrollo, como ayuda. Con los invasores llegó la importación principal: La pobreza, la miseria, el dios armado. Nos llegó el derramamiento de la sangre india sobre la tierra llamada América. Nos llegó el sufrir, las lágrimas y lo más vil, pestilente y odioso: LA ESCLAVITUD.

A quinientos trece años terribles de invasión, no tenemos otro perfil, sino el del destino heredado. Ha cambiado el método, pero el sistema deshumanizado lo tenemos como maldición a nuestra espalda.

Quinientos quince años de atropellos, de saqueos, de injusticias. ¿No han sido suficientes? Ha volado la lentitud y todo se parece a la muerte, dentro de cada uno, lloramos como lo hacen nuestros volcanes para que sepa el mundo que somos Los Gigantes de las Cordilleras.

El silencio de algunos latinos, especialmente el de esta generación, no es otra cosa que la conformidad ante el temor y el vivir de rodillas ante la estupidez. Así es de clara la verdad aunque venga de una historia oscura. Ahora todos debemos despertar, latir entre nosotros y dejar establecido que somos los resurrectos de la nueva liberación Latinoamericana y del Caribe.

Ese sueño de tierra y libertad que intentaron nuestros aborígenes, no debe quedarse sentado en la mesa vacía que nos separó, pero que nos unió en el mismo castigo, si observamos, de Barcelona a Caracas, hablamos la misma lengua, lo que nos une a los pueblos de España, Latinoamérica y el Caribe, pero también existe otro lenguaje que ahora nos sienta en la misma mesa pobre del mundo: EL HAMBRE, LA MISERIA Y LA EXPLOTACION.

Víctor J. Rodríguez Calderón




La detencion de miembros de la mesa nacional de Batasuna y las perlas del juez Garzon

La detencion de miembros de la mesa nacional de Batasuna y las perlas del juez Garzon He leído con atención el auto de Garzón (DP 305/07 D, siete de octubre 2007, del JCI n.5 de la AN) por el que se encarcela a ciudadanos vascos acusándoles de “integración en organización terrorista”.

Si eso fuera cierto no tendría más remedio que callar. Pero de esa lectura se deduce que la prisión de estos independentistas vascos lo es exclusivamente por motivos políticos, una vendetta del poder central contra quienes les han dicho que son tramposos (también lo dirán en su momento los mediadores internacionales cuyo asombro y perplejidad ante la actuación de los enviados de Zapatero ha causado sonrojo, por su debilidad argumental y por sus trapacerías).

No hay argumentos jurídicos para encarcelar a estos ciudadanos, por muy vascos que sean y por más independentistas que se muestren.

Las razones de tal sinrazón se encuentran en la redacción del auto mencionado. Se han publicado algunas, y se ha argumentado de varias maneras, lo dicho queda dicho, yo procuraré acercar esa pieza jurídica redactada por Garzón a cuantos tengan interés en ello. Omito calificarlo de entrada, pues eso es algo que corresponde a quien lea esas 81 páginas llenas de datos y de nombres. Pues de ello se induce que estos ciudadanos han sido seguidos y perseguidos hasta los más recónditos lugares de Euskal Herria.

Llama la atención el seguimiento hecho el 30 de diciembre, el mismo día en que se produce la catástrofe en la T-4, así se desprende del relato hecho por el “superjuez”, pues se reunieron en el polígono de Belartza de San Sebastián con la asistencia de 16 personas, entre las que parece que se encontraban Petrikorena, Permach, Barrena, Aranzabal, Álvarez Forcada, Zubimendi, Epelde, Aldasoro, Echebarria y Gorzaliza, entre otros. ETA había volado por los aires la T-4 en la que murieron dos personas –muertes no buscadas, eso lo reconocen hasta los mas cerriles-, y todo "demócrata españolista de buena fe", pero no por ello demasiado estúpido, se pregunta ¿por qué no se les detuvo entonces como “integrantes en organización terrorista”?, ¿y por qué ahora se saca a relucir como prueba de cargo que realizaron esa reunión clandestina en Belartza?.

El “demócrata de buena fe” no puede entender que las múltiples reuniones –seguidas y relatadas una a una en el auto- realizadas por los ahora prisioneros, se permitieran y que ahora venga el “superjuez” a usarlas como prueba de los delitos que les imputan.

¿Qué dice exactamente Garzón? Sus perlas jurídicas

Resulta que Permach, Aldasoro y Etxebarria vienen delinquiendo “de forma continuada” desde 2002 (sumario 35/2002). Que Petrikorena está imputado desde 2005 y además “en relación con PCTV (EAHK)”. (¿Es un partido ilegal?, ¿relacionarse con los comunistas vascos es un delito?. Desde luego se le ha ido la olla por completo). Contra otros, incursos en sumarios muy conocidos (18/98, 33/01, 6/03) dicta prisión, eso sí, el superjuez no sabe si esta continuidad delictiva genera nuevos delitos o es el mismo delito imputado, por ello decide “remitir copia testimoniada a los otros procedimientos”.

Otra patada al Derecho. Se usan argucias procesales para arrastrar por el suelo derechos esenciales de la persona.

Segunda perla: “ETA actúa con vocación fagocitadora y depredadora de todo el espectro denominado Izquierda Abertzale, que en ningún caso puede equipararse a Batasuna, pero que sin lugar a dudas ésta ha procurado y pretende instrumentalizar y aprovechar el espacio político que supone para instalarse en él y absorber a la denominada izqauierda abertzale, anulando así cualquier opción de discrepancia e independencia” (Fundam. 3).

De verdad que se queda en la segunda perla, pero este dislate político no tiene absolutamente ninguna trascendencia jurídica, pues este individuo (Garzón) criminaliza las ideas, salta por encima del principio de legalidad y tipicidad, y de salto en salto acaba como los nazis, culpabilizando organizaciones, colectivos, y hasta la pretensión de ocupar un espacio político.

Por este camino se irá de los abertzales a los republicanos federales no tardando mucho. El día que veamos a Garzón cargar contra estos últimos entonces nos acordaremos de Brecht. Pregunto cuál es el delito por el que ciudadanos en su plenitud de derechos civiles y políticos quieran ocupar un “espectro”, es decir un espacio político. Hasta este momento no he visto que se actuara contra los fascistas, los falangistas, y los ultraderechistas de toda laya, por más que no encuentran ni el espectro ni el fantasma.

Al final, creo que lo que encontraremos será el espectro de Garzón. Que el PSOE españolista, y el PP franquista, quieran ocupar un espectro no los convierten en delincuentes, y ambos tienen mucho que esconder a la justicia y los tribunales, ¿por qué se debe restringir ese afán en tener adeptos cuando se es vasco y se es independentista? Que uno de los fundamentos jurídicos, por dios Garzón, sea este afán de “fagocitar”, depredar”, “absorber”, “instrumentalizar”… ¿no te recuerda eso a aquella acusación que se hacía a los movimientos ciudadanos con el famoso dicho “correa de transmisión”?

Esta expresión ha decaído, y ahora vienes con los mismos argumentos que los jueces franquistas. Como supongo que no eres del todo estúpido, aunque sí muy súbdito, espero que comiences de una maldita vez a ver la cosas como son, y que enseñes modales y ciencia jurídica a los que te rodean (p.e. a Marlaska, aunque el niñato no está dispuesto a tomar lecciones de nadie, cree que las tiene todas aprendidas). Meter en la cárcel a la gente bajo este fundamento es sencillamente una barbaridad más, ¡pero cuesta tanto reconocerlo!

Vamos al asunto, que es el auto que ha dictado este superjuez estrella rutilante de la judicatura y de la chabacanería jurídica. No voy a entrar en esa clasificación que hace la UE sobre Batasuna (absolutamente tramposa y cínica), ni en las consideraciones de un TS que sentencia de un modo atrabiliario, sino en la calificación que se hace en el auto, que necesita apoyarse en elementos extrajurídicos para perseguir y encarcelar a ciudadanos vascos. Por otro lado, ahí va la otra de las perlas: “fines violentos de independencia y autodeterminación”.

Violentos serán los medios, nunca los fines. Pero Garzón habla para un público semianalfabeto (77% de analfabetismo funcional en España). El laspsus linguae (o como dijera aquel en una conferencia muy conocida, en el cunnilingus) del superjuez evidencia que la independencia de Euskal Herria es violencia y, a más, que el ejercicio del derecho de autodeterminación también es un “fin violento”. Y esto, dígame alguien, si además de ser una majadería política, dígame alguien qué vinculación tiene con el Derecho.

Y no conforme con mencionar una vez los “fines violentos”, lo remacha del siguiente modo: “desplegando para ello toda la acción compleja para conseguir aquellos fines” (refiriéndose a la acción política de los abertzales, claro). Garzón, cambia de cabeza, o cambia de secretario. Aquí es muy evidente una ideología centralista, unitarista, y depredadora de los pueblos de España.

La tercera perla versa sobre la “cuestión de oportunidad”. Se disculpa por no haber actuado antes contra los independentistas vascos. Quiere salvar su culo de las críticas posibles, y pone el parche antes de que le hieran el alma. Es cierto que el principio del “rebus sic stantibus” debe primar, y que los jueces y tribunales deben tenerlo en consideración, de otro modo nos alejaríamos del valor que se entiende como Justicia.

Pero lo que no es de recibo es que se eche en cara que se ha tenido en consideración tal principio, obviarlo, y decir, como ahora no son las circunstancias anteriores te “emplumo” por todo lo que has hecho durante el tiempo en que prevalecía tal principio.

El juez, dice Garzón, “ha de actuar, y así lo ha hecho, en el momento en el que ha dispuesto de los indicios racionales suficientes en que apoyar su decisión. Y ese momento es ahora, y no, desde luego, cualquier otro precedente en el que podían primar cuestiones de oportunidad”.

¿Qué es lo que reconoce este juez? Que la “flagrancia delictiva desplegada” durante mucho tiempo -el tiempo de la tregua de ETA- era disculpable porque se buscaba “el final de la violencia”. Por eso no cita a Rodolfo Ares y Patxi López, y a Ibarretxe (estos son demasiado bocado para su boquita).

Y aquí la aporía es completa. Si el fin es la autodeterminación y la independencia, y ése es un fin violento como hemos podido comprobar en el auto, resulta que durante la tregua se buscaba el “fin de la violencia”. Es decir, que durante la tregua los independentistas vascos buscaban rendirse, entregar -no sólo las armas- también su pensamiento. Pues si la autodeterminación es un “fin violento” (Garzón dixit), está claro ahora que no actuara contra los independentistas vascos. Creía que estaban en un proceso de rendición y capitulación de sus ideas.

El siguiente paso sería que dejaran de ser vascos. Por este camino se puede llegar al absurdo total. Ahora se los encarcela por esa “voluntad rebelde al mandato judicial”, rebeldía que no se consideraba tal hasta octubre de 2007. Esto mis vecinos lo califican del siguiente modo: “es un chakalaka”, persona sin sentido y sin criterio. ¿Su reunión en Segura era para preparar atentados y crímenes?, ¿estaban armados, o tenían amosal?, ¿habían hecho pública la reunión con el objeto de provocar a los tribunales?

Nada de eso había, por lo que me resulta cada vez más incomprensible la actuación de algunos jueces, y más aún cuando miembros de esa “supuesta” dirección de Batasuna se encuentran en libertad y dando ruedas de prensa (como es el caso de Pernando Barrena y otros). ¿Cúantas reuniones celebraron?

La Policía señala decenas. Supongamos 29, y es en la trigésima cuando delinquen. Perdonen la digresión, pero es como si a un violador se le dejara agredir sexualmente durante 29 veces y a la trigésima se le llenara el gorro al juez. Se delinque desde la primera vez o no se delinque en la trigésima. Este dislate, esta aberración, es lo que no se entiende desde la perspectiva del Derecho.

Otra de las perlas: determinar la prisión provisional ante “la necesidad de asegurar el material probatorio”. Lamento decir que es risible tal argumentación, cuando resulta que el “material probatorio” son los informes de la Policía sobre las reuniones celebradas, y si por material probatorio se refiere al documento “Guía para las asambleas del Pueblo” sigue siendo más risible aún cuando tal documento ya se halla en poder del mismo juez.

La otra cuestión es el peligro de fuga de los encausados, pero salvo excepciones, la mayoría de los independentistas vascos, y más a los que son objeto de esta causa, permanecerán en su territorio, pues sospecho que no tienen ningún temor a ser presos. Su prisión provisional es un castigo por no haberse doblegado a los enviados del Gobierno español.

El punto débil de la argumentación garzoniana es cuando afirma que “no se atisba la mínima intención de separarse de esa línea (la de los atentados), la valoración de su conducta no puede ser favorable a la falta de intencionalidad delictiva, de las reuniones, en las que planifican su actuación”.

Quizás se me haya olvidado, pero no recuerdo una sola ocasión en la que Batasuna haya felicitado a ETA por sus actuaciones armadas. Pero sí recuerdo a Batasuna condoliéndose y solidarizándose con las personas que hubieran sufrido daños por esa actividad armada.

Por otro lado, hablando de las intenciones, dígame alguien cuáles son mis intenciones. ¿Alguien aceptaría que le dijeran “tus intenciones” son éstas o aquellas? ¿Alguien aceptaría que le dijera: “no se atisba la mínima intención” de que vayas a...? Dígame uno solo, uno, que aceptaría tal argumentación para dejarse acusar. Y sin embargo vemos correcto el argumento de Garzón. ¡Olé, olé, olé! No salgo del asombro, pero no por la chusma ignorante, sino por el propio Garzón.

En otra perla, y ya vamos por la cuarta o quinta o la sexta, ¡son tantas!, dice lo siguiente: “en el momento actual, y puesto que tienen opción de desvincularse de ETA”. Esto es increíble, los vinculan a ETA o a la Yihad con argumentos peregrinos, simplemente porque así sale de su voluntad, y luego les dicen que tienen la opción de desvincularse. Imagine alguien que le imputan sin fundamentos que pertenece a la mafia “moldava”, porque así lo determina una instancia política o el juez, y mientras no haga declaración alguna al respecto será miembro de esa mafia.

Imagine alguien que le vinculan con la iglesia vaticana, y en la medida que hay curas pederastas, se le acusa por inferencia de pederasta. Todos entenderían que esto no tiene sentido alguno. Pues una persona no tiene por qué disculparse de ser pederasta por ser católico. Pero para los independentistas vascos la cuestión es diferente. Uno no tiene que desvincularse de aquello a lo que nunca ha estado vinculado, y el único modo de vincular es de un modo objetivo, y no a través de la “suposición”.

Garzón en el caso de Batasuna cae en la subjetividad, y por ese camino entra en el ámbito del derecho penal de la voluntad. Tal es así, que llega a imputar pertenencia por la actitud omisiva: “esa misma actitud omisiva, debe valorarse, en unión de otros indicios (las reuniones, claro), como un ejemplo de aquiesciencia y apoyo con la línea de actuación de ETA y sus fines (la independencia de Euskal Herria)”.

Me siento ya sujeto a pena, pues yo soy un “omisivo”. Pero también son sujetos de pena los que no condenan la pederastia todos los días, por ejemplo Rajoy y Zapatero, Cañizares y Rouco Varela. Es más, no la han condenado nunca. El cinismo en las argumentaciones provoca mucha destemplanza.

Otra de las perlas. El “enfrentamiento” del que se acusa a los presos, no es tal por los presos, lo es desde el momento en que los enviados del Gobierno español dejaron a los mediadores con el culo al aire y la cara como bobos, al rechazar el documento que los propios mediadores habían elaborado, y que por cierto, había asumido la parte contraria.

El enfrentamiento se resume en que durante la tregua se detuvo incluso a los interlocutores de ETA. El enfrentamiento comienza cuando no se respetan las reglas de juego, si se quiere jugar, así ha de ser. El enfrentamiento del que se les acusa no lo han inventado ni creado los acusados, sino que es una realidad al margen de que los acusados se quedaran en su casa. No crean el enfrentamiento. Se preparaban para esa fase, y eso es muy diferente a crearlo.

Una actitud defensiva no es un ataque, mal que le pese a Garzón. Pero como todo vale cuando se trata de los independentistas vascos, no me extrañaría que les acusaran de provocar la gota fría en Valencia.

Para colmo, se usa como agravante, no, como prueba irrefutable, que en el documento mencionado (“Guía para las Asambleas del pueblo”) digan que “el proceso de negociación está acabado y no hay posibilidad de llevarlo a cabo en el corto plazo”.

Con este razonamiento que lleven a prisión a Zapatero, Rubalcaba y a la De la Vega. Lo han dicho por activa y por pasiva desde el 30 de diciembre. Lo escriben los vascos independentistas y es un delito que los lleva a prisión.

La última perla, siento decirlo así, es una reiteración, pero es que Garzón es reiterativo, y me he propuesto contestar el dicterio garzoniano. Afirma sin ambages que los imputados son la correa de trasmisión de la “vanguardia armada” y dice: “En ningún momento los procesados e imputados se han desvinculado de dicha acción compleja”.

Esta doctrina garzonera llevaría a que la Iglesia Católica fuera disuelta como organización criminal dado que hay criminales en su seno, tienen una estructura jeraquizada, y además no se desvinculan de las acciones de su miembros y no las condenan en ningún momento.

Baste para ello ver la condena a cadena perpetua del cura de Buenos Aires, von Wernich, acusado de participar en el secuestro de 42 personas e intervenir en la tortura de 31 más, y de 7 homicidios. ¿Se han desvinculado los católicos de tal criminal y de tales delitos?

Final. Desde aquí me dirijo a Garzón: no seas pendejo che; no pongas lo único que puedes conservar para el final de tus días al servicio de los bastardos y de las mentiras planificadas. España no merece ser tratada como una meretriz, sino como un territorio en que caben todos, aunque sean independientes y soberanos, porque todos lo somos si queremos serlo.

No seas un súbdito, sé ciudadano, y un buen juez, aunque mucho me temo que tu rencor por lo de Tagle no te deja ver con claridad. Los presos lo son sin causa, porque es pura invención. El Derecho está aterrado porque lo arrastráis por el suelo.

Manuel F. Trillo, profesor de Derecho en Malaga