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ROMPIENDO EL SILENCIO-CONSTRUYENDO EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Las consecuencias del Plan Colombia

Las consecuencias del Plan Colombia

La visita de Mr. Bush es la manifestación más diáfana de la injerencia del imperio estadounidense en la vida de Colombia y de la región. Viene un presidente con el mayor descrédito de presidente usamericano de que tenga conocimiento la historia, a tratar de ‘incendiar’ la región con sus anuncios de guerra, dizque con el propósito de contrarrestar la influencia de Chávez, como si la cuestión fuera personal, y no un proceso de los pueblos que luchan por su liberación e independencia del yugo imperial, como otrora la hiciera con la gesta independentista encabezada por Simón Bolívar.

El Plan Colombia43.836 millones de dólares más para la Guerra contra el Pueblo.


El Plan Colombia es un Plan de Guerra que nace en los centros de poder imperiales y es definitivamente un plan contrainsurgente. Su objetivo final es mantener la perniciosa injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de nuestros países, para continuar apropiándose de nuestros recursos naturales: petróleo, oro, carbón, níquel, productos agrícolas, nuestra biodiversidad, nuestros genes y del agua.

En este Plan el gobierno de Estados Unidos ha invertido más de 4,7 mil millones de dólares (cifras del New York Times) y con la participación de la administración de Álvaro Uribe Vélez han acumulado 23,6 billones de dólares –según las cifras del Ministerio de Defensa colombiano-, gastados 4,8 billones en 2003; 5,5 billones en 2004: 6,4 billones en 2005 y 6,9 billones en 2006.

Lo cual significa que por ejemplo en el 2006, los gobiernos de Colombia y Estados Unidos gastaran 18,9 millones de dólares diarios en la guerra!

Como si esto fuera poco, ambos gobiernos están proponiendo para lo que llaman la fase II del Plan Colombia –que en realidad es la fase III, llamada ‘fase de consolidación’, según el texto del Plan- la astronómica cifra de 43.836,6 millones de dólares para mal-gastarlos en los próximos 6 años (2007-2013).

Las consecuencias militares Las FARC ha dado de baja en combate 4.715 militares oficiales en los años 2005 y 2006.


Este Plan de guerra es dirigido contra la población civil. El combate contra el narcotráfico es una quimera toda vez que quienes controlan este negocio ilícito son las bandas narco-paramilitares, socios del presidente Álvaro Uribe Vélez, y protegidos sus jefes o capos por los agentes de la DEA y la CIA.

El Plan Colombia no ha golpeado a la guerrilla de las FARC, a pesar de la movilización de miles de soldados, policías y narco-paramilitares. Por el contrario, ha producido como efecto contrario el fortalecimiento de las estructuras guerrilleras visibilizado en el aumento del número de combates.
Durante la administración de Andrés Pastrana, en el año 1999 se produjeron 510 combates entre las tropas militares-narcoparamilitares y la guerrilla, los cuales aumentan a 682 combates en el 2000 (año de inicio del Plan Colombia), a 825 en el 2001 y a 1.194 en el 2002.

Durante la administración de Álvaro Uribe Vélez se produjeron 2.050 combates en el 2003, 2.248 en el 2004 y 1.782 en el 2005, lo cual nos arroja un total de 6.080 combates en tres año de Uribe Vélez contra 3.211 en cuatro años de Pastrana, lo cual muestra la profundización de la guerra.

Estos combates del Plan Colombia (Patriota o como lo quieran llamar) produjeron 2.058 unidades militares oficiales dadas de baja en el 2005 y 2.657 dados de baja en el 2006, o sea, que en apenas dos años la guerrilla de las FARC les ha infringido 4.715 bajas a las tropas oficiales!, es decir, 4.715 miembros de las fuerzas militares oficiales han sido abatidos por el fuego guerrillero, cifra mucho mayor que las bajas infringidas a las tropas estadounidenses en Irak.

Las consecuencias en la población civil 28.408 asesinados por el Plan Colombia.


Las consecuencias en la población civil están a la vista. Según el Observatorio de Derechos Humanos durante los primeros cuatro años de Uribhilter se produjeron 11.382 asesinatos ‘fuera de combate’, el 85% de ellos realizados por las fuerzas militares-narcoparamilitares.

Durante la administración Pastrana fueron asesinadas 28.408 personas, víctimas de desaparición forzada, asesinatos selectivos y desapariciones forzadas. Lo cual nos produce un acumulado de 39.790 personas asesinados por la aplicación del Plan Colombia.

Por su parte la Comisión Colombiana de Juristas informa que:

· De cada diez sindicalistas asesinados en el mundo, 9 son asesinados en Colombia.
· En los primeros nueve meses del gobierno de Uribe, aumentaron las desapariciones forzadas en el 40%
· En el año 2002 hubo 2.000 detenciones arbitrarias más en comparación con el año 2001.
· Entre el año 2002 y 2004 fueron arrestadas 4.750 personas en su mayoría campesinos, acusados de ‘ser auxiliadores de la guerrilla’.
· Son desparecidas forzosamente 7 personas por día.
· Las bandas narcoparamilitares asesinaron 3.200 personas desde que se iniciaron los Sainetes de Ralito.
· Desde julio del 2000 hasta junio del 2006 se registraron 8.202 asesinatos por razones políticas, es decir, asesinatos selectivos.
· Durante los primeros cuatro años de la administración de Uribhitler fueron desplazadas 1’025.155 personas.
· Durante la administración de Andrés Pastrana (gobierno que inició el Plan Colombia) fueron desplazadas forzosamente 1’359.853 personas.
· El número de personas desplazadas forzosamente desde el inicio del Plan Colombia es de 2’385.008.
· El acumulado histórico de desplazamiento forzado se sitúa en 3’940.008 personas, que sumado al desplazamiento silencioso, el que no se denuncia por temor a seguir siendo perseguido, de 1’500.000 personas, nos arroja un total de 5’440.008 personas desplazadas, campesinos e indígenas en su inmensa mayoría, cuyas tierras y propiedades pasan a manos de las bandas narco-paramilitares.

Como si fuera poco, la situación social es dramática. Aumenta la pobreza y la mendicidad y se sitúa en el 70% de la población; 15% de analfabetismo; 2,5 millones de niños sufren la explotación del trabajo infantil; 2,3 millones de niños no pueden ir a la escuela; no se garantiza el acceso a la salud, se cierran hospitales y se mueren niños en los llamados ‘paseos de la muerte’.

Un Nuevo Gobierno

Si estas dramáticas no justifican nuestros planteamientos, la profunda corrupción del estado colombiano, del gobierno y todas las instituciones, son más que suficientes para plantear la necesidad de un Nuevo Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional, que cree junto con el pueblo una Nueva Institucionalidad que enrumbe hacia la Nueva Colombia en Paz con justicia social, libertad, independencia y soberanía nacional
Por Allende La Paz, ANNCOL

Discurso canciller cubano, Felipe Pérez Roque, en Ginebra

Discurso canciller cubano, Felipe Pérez Roque, en Ginebra

Discurso del canciller cubano, Felipe Pérez Roque, en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la onu en Ginebra, Suiza.

Excelencias: Desearía, en primer lugar, y atendiendo a que Cuba es hoy el Presidente del Movimiento de Países No Alineados, que agrupa a 118 países de los que 27 son miembros fundadores de este Consejo, informarles a ustedes sobre los resultados de la XIV Cumbre del Movimiento en las esferas de interés de este órgano, así como de las ulteriores acciones emprendidas por el Movimiento en Ginebra, en los meses transcurridos desde la cita de septiembre de 2006 en La Habana.

Nuestros Jefes de Estado o Gobierno rechazaron en La Habana la selectividad y el doble rasero en la promoción y protección de los derechos humanos, así como los intentos de usar los derechos humanos como pretexto para alcanzar fines políticos. Del respeto a esta justa reivindicación del Movimiento, dependerá la legitimidad y la credibilidad del Consejo de Derechos Humanos.

En la XIV Cumbre, los Jefes de Estado o Gobierno fueron enfáticos en subrayar la necesidad de que el Consejo propicie la equiparación del derecho al desarrollo con todos los otros derechos humanos y libertades fundamentales y promueva la realización del derecho al desarrollo como una prioridad. Quiero informar hoy que a la superación de los obstáculos planteados a su disfrute y a la integración del derecho al desarrollo en todas las políticas y programas de las Naciones Unidas, Cuba dedicará una parte sustancial de sus esfuerzos como Presidente del Movimiento.

A la luz de las decisiones adoptadas en La Habana, en los últimos meses el Movimiento ha demostrado su capacidad para elaborar y promover posiciones comunes en varios de los temas centrales de la construcción institucional del Consejo. Nuestras propuestas sobre la Agenda de Trabajo, las Reglas de Procedimiento para la convocatoria de sus sesiones extraordinarias y las modalidades para el funcionamiento del Examen Periódico Universal así lo corroboran. Venimos trabajando igualmente en la preparación de lineamientos que sirvan de fundamento al establecimiento del órgano de expertos, en el procedimiento de denuncias y en el programa de trabajo de las diferentes sesiones del Consejo cada año.

En el período transcurrido, el Movimiento renovó también su actividad en la Tercera Comisión de la Asamblea General. Los tradicionales proyectos de resolución sobre el Derecho al Desarrollo, el Fortalecimiento de la Cooperación Internacional en la Esfera de los Derechos Humanos y Derechos Humanos y las Medidas Coercitivas Unilaterales, fueron actualizados y aprobados con un amplio apoyo.

Quiero subrayar hoy, señores delegados, la voluntad y la decisión del Movimiento de Países No Alineados de trabajar por el establecimiento de un verdadero sistema internacional de protección de los derechos humanos, cuyo único compromiso sea con la justicia, la transparencia y la verdad.

Excelencias: Hablaré ahora a nombre de Cuba, miembro fundador de este Consejo y país comprometido, ahora y siempre, con la cooperación internacional y el diálogo genuino en materia de derechos humanos, así como con la legitimidad y la credibilidad del Consejo que estamos construyendo.

En junio del pasado año, en la reunión inaugural de este Consejo, Cuba señaló que esa sesión podía marcar el inicio de una nueva etapa en el empeño por crear un verdadero sistema de promoción y protección de todos los derechos humanos para todos los habitantes del planeta, y no sólo para los ricos y privilegiados. Aclaramos entonces, que para ello se necesitaba de un cambio radical en las concepciones y métodos que lastraron a la desprestigiada Comisión de Derechos Humanos.

Dijimos en aquel momento que Cuba no se hacía ilusiones con la real disposición de los países desarrollados, aliados de Estados Unidos, a dar ese paso trascendente e histórico. Sin embargo, aseguramos que les concederíamos el beneficio de la duda y, sobre todo, los observaríamos.

¿En qué punto estamos hoy, a nueve meses de aquella advertencia? El Consejo de Derechos Humanos corre el riesgo de ser sumido en el descrédito de la politización y el doble rasero, incluso antes de que se establezcan sus mecanismos y métodos de trabajo. Hemos venido advirtiendo, y lo repetimos ahora, acerca de la intención de algunos de dilatar la construcción institucional del Consejo más allá del 18 de junio de 2007 y resucitar la práctica de las resoluciones punitivas contra países del Sur.

El plazo de un año que fuera concedido por la Asamblea General para la construcción institucional de este Consejo es un límite que no debe ser rebasado en ningún caso.

La real motivación de esta maniobra dilatoria, promovida por algunos aliados de Estados Unidos, es trasladar la fase final del proceso a una nueva membresía del Consejo y, sobre todo, a otra Mesa, que perciben como más favorables a sus intereses.

Aquellos que apoyan con más fuerza este curso de acción son precisamente los mismos interesados en trasladar a este Consejo la selectividad, la manipulación política y los dobles raseros, o sea, en convertir al nuevo órgano en un tribunal inquisidor contra los países del Sur y asegurar impunidad a las atrocidades perpetradas, incluso fuera de las fronteras de sus territorios, por potencias con pretensiones imperiales. La receta que nos proponen está sustentada en el mismo cinismo, la misma hipocresía y la misma complicidad culposa que terminaron hundiendo en el descrédito a la hoy desaparecida Comisión de Derechos Humanos.

Resulta que Estados Unidos, que ahora "ve los toros desde la barrera", se ha convertido en el más cáustico crítico del Consejo. Algunos cómplices le acompañan a coro. Pero no nos dejaremos engañar por sus maniobras y patrañas. Critican no para mejorar el Consejo, lo que sería legítimo y útil, sino para frustrar el proceso. No quieren un Consejo creíble y con autoridad. Añoran la vieja Comisión. Cuba reivindica nuestro derecho a construir el Consejo que hoy se necesita, y reclama a los hipócritas que nos dejen trabajar.

Contar con un Consejo plenamente operativo y capaz de cumplir el mandato que le fuera asignado en su segundo año de trabajo es una necesidad imprescindible y una meta realizable. No es más tiempo lo que se requiere. Lo que falta es voluntad política.

Excelencias: Cuba espera que este Consejo se constituya finalmente en una instancia de cooperación genuina y diálogo respetuoso, de utilidad en la lucha por reivindicar la verdad y la justicia, en la defensa del derecho a la soberanía, la libre determinación, la paz, el desarrollo, la igualdad, la democracia real y participativa y el respeto y disfrute verdadero de todos los derechos por todos los pueblos.

Mal empezaría este órgano si persisten las manipulaciones que caracterizaron a la antigua Comisión. La continuidad de mandatos contra países, impuestos por la fuerza y el chantaje, mantendría la espiral de confrontación que terminó destruyendo la autoridad y la credibilidad de la extinta Comisión de Derechos Humanos.

No es legítimo ni ético imponer o extender mandatos espurios contra países del Sur, mientras se baja la vista de modo cómplice pretendiendo no ver las violaciones flagrantes, masivas y sistemáticas de los derechos humanos que, con el pretexto de una supuesta lucha contra el terrorismo, perpetran con impunidad el gobierno de Estados Unidos y sus principales aliados. Ese es el lastre real del que debemos liberar al nuevo Consejo.

Cuba defiende, sin embargo, el fortalecimiento del sistema de relatores temáticos. Nunca antes fueron tan necesarios.

En un mundo en el que 852 millones de personas padecen hambre, ¿cómo prescindir de las labores del Relator sobre el Derecho a la Alimentación? Frente a la realidad de centros internacionales de tortura como el establecido en la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, y la realización de vuelos secretos para el secuestro y traslado de personas a través de Europa con el objetivo de ser torturados en cárceles clandestinas, ¿cómo permitir que se descontinúe el mandato del Relator sobre la Tortura? En un mundo en el que los países más ricos y opulentos, al tiempo que estimulan el "robo de cerebros", enfrentan a los emigrantes pobres con persecuciones racistas y discriminatorias e, incluso, en Estados Unidos se levanta un vergonzoso muro de contención en el que 500 personas son asesinadas cada año, ¿cómo podría siquiera pensarse en descontinuar el mandato del Relator sobre los derechos humanos de los migrantes? En este mundo globalizado, en el que unas pocas transnacionales monopolizan el control de los flujos de información, y en el que más de mil periodistas fueron asesinados en el último decenio, ¿cómo podríamos deshacernos entonces del mandato del Relator sobre la libertad de opinión y expresión? Frente a una realidad como la que viven cinco heroicos jóvenes cubanos, injustamente encarcelados en los Estados Unidos por desafiar la impunidad que disfrutan los grupos terroristas que actúan contra el pueblo cubano desde Miami, situación que puede repetirse mañana con ciudadanos de cualquier otro país, ¿sería justo acaso no contar con un procedimiento especial sobre la detención arbitraria? ¿Cómo podríamos dar la espalda a las decenas de miles de familias que siguen reclamando justicia y el derecho a la verdad sobre sus familiares desaparecidos o ejecutados por las dictaduras militares impuestas y sostenidas por Washington en América Latina? No es posible entonces eliminar los mandatos sobre las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias.

Mientras se siga privando al pueblo palestino de su derecho a establecer su propio Estado y los ocupantes israelíes continúen perpetrando los más graves vejámenes contra la población civil de los territorios ocupados, este Consejo no podrá prescindir del correspondiente tema en su agenda, ni de las labores del Relator que brinda seguimiento a esta situación.

Cuba defenderá la continuidad e integridad de ese patrimonio heredado de la Comisión de Derechos Humanos que está integrado por mecanismos establecidos con apego a los principios de objetividad y no selectividad. Con todos ellos seguiremos cooperando resueltamente.

Excelencias: Cuba considera que estamos a tiempo de iniciar una nueva etapa en la lucha por crear un verdadero sistema de promoción y protección de todos los derechos humanos para todos.

Sin embargo, reitero hoy que si finalmente se nos impone el regreso al pasado y en el Consejo prevalecieran la confrontación y la búsqueda de hegemonías, Cuba será otra vez un combatiente en la trinchera de las ideas. Sabremos representar a un pueblo que ha sido capaz de resistir y vencer la agresión del Imperio por casi cinco décadas, que ha resistido con dignidad y firmeza el recrudecimiento del bloqueo genocida y que ya constituye hoy, lo digo con modestia, un símbolo de la lucha de los pueblos por su verdadera emancipación.

Muchas gracias.





"Llach, la revolta permanent", o la barbarie del primer gobierno de la monarquía

"Llach, la revolta permanent", o la barbarie del primer gobierno de la monarquía

31 años se cumplen de aquel 3 de marzo que fue testigo de una de las luchas obreras más importantes inmediatamente después de la muerte de Franco.

Se atrajo una bárbara represión policial por parte de un régimen que se resistía a desaparecer.

La misma noche de aquella masacre, y con motivo de los hechos de Vitoria-Gasteiz, Lluís Llach empezó a componer una de sus canciones más conocidas: Campanades a morts ("Campanadas a muertos"). Cuando se cumplieron 30 años de aquella represión, Lluís Llach interpretó en Vitoria-Gasteiz un concierto en recuerdo y homenaje de las víctimas del 3 de Marzo.

La película Llach, la revolta permanent ("Llach, la revuelta permanente") se ha rodado combinando el recuerdo de los hechos del 3 de marzo de 1976, según el testimonio de algunos de sus protagonistas, y la historia de esta canción, todo ello aliñado con algunos datos biográficos-políticos del cantante catalán, contados por él mismo. El resultado es portentoso. El estreno de la película en las salas de cine fue el pasado 9 de marzo.

Los hechos están muy presentes en Vitoria-Gasteiz y en el conjunto de la Comunidad Autónoma del País Vasco, y casi olvidados en el resto del reino de España.

En enero de 1975 se crea la Coordinadora Obrera de Vitoria, compuesta por representantes de los comités o comisiones de fábrica (1). Franco muere por fin el 20 de noviembre de aquel año. Preside el primer gobierno de la monarquía, Arias Navarro. Forjas Alavesas, de 400 trabajadores, decide ir a la huelga el 9 de enero de 1976 en defensa de una plataforma de contenido sindical en su mayor parte (aumento lineal de 5.000 pesetas (2); jornada laboral de 40 horas, con un mes de vacaciones; jubilación a los 60 años, cobro íntegro del salario en caso de accidente laboral, reducción de las categorías laborales…), pero con un componente político muy preciso: acabar con los enlaces y jurados del sindicato vertical franquista. Después de que la empresa declare el cierre patronal, son despedidos 20 trabajadores el 16 de enero. Se llama a la huelga en defensa de esta plataforma y por la readmisión de los despedidos. Días después la huelga arranca en Mevosa (la actual Mercedes), Areitio, Aranzabal, Cablenor, Gabilondo, Orbegozo, entre otras.

La huelga se dota de caja de resistencia para sostener a los huelguistas y a sus familias, y también para socorrer las necesidades de la gente con más dificultades económicas. La lucha logra una gran solidaridad entre la población. "Los distintos pequeños comercios", cuenta Iñaki Martín, uno de los participantes de aquella huelga y trabajador actual de Mercedes, "fueron los primeros que decían a las mujeres de los trabajadores y a los trabajadores: 'No os preocupéis, os fiamos...cuando podáis, cuando se arreglen las cosas ya nos pagaréis."

La prensa del régimen calumnia y deforma todo lo que puede la situación, pero la lucha obrera va creciendo constantemente. Y se llega al 3 de marzo, después de otros dos llamamientos a la huelga general anteriores no muy exitosos (16 y 23 de febrero). Esta vez la huelga general es seguida por toda la población obrera. El 3 de marzo, como los entrevistados en la película relatan, se palpa una gran tensión en el ambiente. La gente "huele" que algo va a pasar.

Por la mañana ya hay enfrentamientos con la policía y caen los primeros heridos de bala.
Aproximadamente a las 4 de la tarde, la gente va confluyendo en el barrio de Zaramaga de Vitoria-Gasteiz en donde hay una iglesia, San Francisco, que sirve de lugar para realizar una gran asamblea. En realidad, esta iglesia, al igual que muchas otras, ya había sido la sede de muchísimas asambleas obreras. En San Francisco se hallan concentradas en aquellos momentos entre 4.000 y 5.000 personas. Algunos miles más ya no pueden entrar y se quedan en los alrededores. Poco después, hacia las 5 de la tarde, la policía rodea la iglesia e impide salir a los de dentro y entrar a los de fuera.

La película va reproduciendo las comunicaciones de la policía que fueron interceptadas por algunos huelguistas, y por eso han podido ser conocidas. Pocas dudas caben, si alguna, sobre la intención de los mandos policiales y políticos de provocar un escarmiento. Aquella lucha obrera podía extenderse a otras zonas con la misma facilidad que se había desencadenado en pocas semanas en la ciudad vasca. Y éste era precisamente el objetivo a evitar por parte de la patronal y el gobierno de la monarquía. Sabiendo lo que ocurrió, estremece escuchar aquellas comunicaciones entre responsables de la policía minutos antes del ataque.

El infierno se precipita. La policía lanza gases al interior de la iglesia (3). Según la gente va saliendo asustada y sin orden, los policías van disparando "como al tiro de pichón", según cuenta una de las personas entrevistadas en la película. Hechos: más de 2.000 casquillos son hallados en los alrededores de la iglesia. Hay tres muertos inmediatos (Francisco Aznar, de 17 años, Romualdo Barroso, de 19 y Pedro María Martínez Ocio, de 27) y más de 100 heridos, 20 de ellos de gravedad. Muertos y heridos los son por disparos de bala. Por la noche muere Bienvenido Perea, de 30 años. José García Castillo, de 32 años, murió el día 7. Y, finalmente, el 8 de marzo, en el transcurso de la huelga general convocada para este día, la Guardia Civil asesina a Vicente Antón Ferrero, de 18 años. Lejos de Vitoria, en Basauri, el 8 de marzo la policía mata, de un tiro en la cabeza, al trabajador Vicente Antón. También el 8 de marzo, muere en Tarragona Gabriel Rodrigo, un trabajador que intentaba manifestarse en solidaridad con la lucha obrera de Vitoria-Gasteiz.

Todo ello es explicado de forma ágil, clara y tranquila (si bien, en algún momento las lágrimas saltan a más de un entrevistado al recordar los hechos) por las personas que aparecen en la pantalla de Llach, la revolta permanent.


En la película también se entrevista detenidamente a Martín Villa. Sus palabras son especialmente instructivas. Martín Villa era entonces ministro de relaciones sindicales del gobierno español, hoy es presidente de honor de Endesa y de Sogecable. La entrevista estremece. En ella se puede escuchar de la boca de este palafrenero fiel que ha logrado un retiro plácido en agradecimiento de los servicios prestados, ante la pregunta de si recordaba si se sancionaron a los policías o si se abrió una investigación: "Pues mire usted, supongo que sí se abriría una investigación, pero no lo recuerdo. Pero yo quiero insistirle que yo soy bastante comprensivo con la actuación, en el sentido de que no fue una actuación de la policía para machacar a los manifestantes, que más bien fue muy poca policía que se sintió arrollada por manifestantes. Cosa, además, que ha pasado luego, ¿eh?, que ha pasado con distintos gobiernos, con distintos signos de gobierno, con gobiernos de derechas y con gobiernos de izquierdas, y con distintos ministros de la Gobernación o del Interior al frente. Yo creo que más bien es eso, ¿eh?".


También puede verse la escalofriante rueda de prensa posterior a la masacre del entonces ministro de gobernación, actualmente miembro del senado español, Manuel Fraga Iribarne que, si no se muere antes, el 23 de noviembre cumplirá 85 años. Cuenta en la entrevista mencionada Martín Villa que cuando Fraga y él fueron a visitar a los heridos en Vitoria, en una operación que intentaba dar una imagen de preocupación humanitaria por parte del gobierno por los "trágicos sucesos", tuvieron que escuchar de los amigos y familiares de los heridos: "¿A qué vienen? ¿A rematar a los heridos?".

Andoni Txasko es el portavoz de la Asociación de Víctimas del 3 de marzo. Andoni perdió un ojo por una paliza policial en la calle. El relato de los hechos es turbador por la frialdad y premeditación con las que la policía perpetró la desproporcionada paliza (con los insultos de rigor de "comunista", "rojo" e "hijo de puta"). La asociación tiene tres objetivos prioritarios. En primer lugar, el reconocimiento de que se trata de víctimas del terrorismo de estado. "Gasear esa iglesia cuando estaba llena y ametrallar cuando salían los obreros en masa, despavoridos, con terror y medio asfixiados consideramos que es una acción terrorista."

"El segundo objetivo es la búsqueda y difusión de la verdad. Todos los informes que están redactados, que se limitan a los informes policiales de aquello, nos parecen totalmente manipulados, tergiversados y el único objeto de esos informes es amparar y cobijar al máximo responsable de aquellos hechos. En su momento el ministro de interior, Fraga Iribarne."

Finalmente, el tercer punto que reivindica la asociación "es la depuración total de responsabilidades de todo tipo: políticas, penales y materiales."

Cuenta Andoni que la postura que ha defendido el PP es completamente comprensible. Se trata de la misma derecha que mandó disparar aquél 3 de marzo de 1976 y de la que "está justificando la actuación y está amparando y cobijando a su presidente de honor y fundador del partido, Fraga Iribarne, responsable en aquellos momentos." Pero no parece tan comprensible la opinión del PSOE. Dice Andoni: "Se nos dice desde el Partido Socialista que son hechos amnistiados y nosotros no nos negamos a que se amnistíen, pero siempre y cuando se juzguen. La amnistía por lógica se aplica a los juzgados y a los condenados, y que nosotros sepamos, los únicos que han sido amnistiados en este proceso del 3 de marzo fueron los obreros, los líderes sindicales de las comisiones representativas, los cuales estuvieron encarcelados acusados de sedición. A esos se les aplicó la amnistía." Lluís Llach, en un momento de la película, dice al respecto: "haya mandado en el gobierno de Madrid un cuervo o mande ahora un bambi, nadie ha pedido perdón por los hechos del 3 de marzo".

La película termina con el concierto, Campanades a morts, en homenaje a las víctimas y familiares que Lluís Llach dio en Vitoria-Gasteiz cuando se cumplía el 30 aniversario de aquel acto ejemplar de terrorismo de estado. El concierto es musicalmente espléndido y políticamente inequívoco.


Lluís Llach siempre ha cantado en catalán. Ello, junto al contenido nada ambiguo de sus letras, le valió la censura del franquismo y el exilio de París. Si hubiera cantado también en castellano, habría podido contar con muchos millones más de personas como posible mercado. Quienes consideran que cantar es algo más que un instrumento para ganar mercados y dineros, sabrán valorar la tenaz fidelidad a sí mismo de este veterano cantautor. Allá en Vitoria-Gasteiz no representó el más leve problema que cantara en su lengua, como no lo hubiera sido que un cantante francés cantara en francés, un alemán en alemán y un inglés en inglés. Una pequeña estrofa de Campanades a morts dice:

Assassins de raons, de vides, / que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies / i que en la mort us persegueixin les nostres memòries. ("Asesinos de razones, de vidas,/ que no halléis jamás reposo en ninguno de vuestros días /, y que en la muerte os persigan nuestras memorias".)

Llach, la revolta permanent es una película que debe verse (4). No hay tantas ocasiones de poder asistir a una sala de cine en la que se utilice una película para contar una lucha obrera y su represión por un régimen que se resistía a desaparecer y que, en cualquier caso, quería controlar a sangre y fuego la segunda restauración borbónica. Películas así escasean. Si a un buen motivo se añade un trabajo primorosamente ejecutado, el resultado es excelente (5).

Notas: (1) Para un análisis de la dinámica asamblearia que comportó esta huelga general y toda la lucha obrera anterior, véase el artículo que sin permiso publicó hace un año escrito por Iñaki Uribarri: A 30 años de la matanza de Vitoria // (2) La reivindicación igualitarista del aumento de salarios lineal, fue abandonada al poco tiempo por los grandes sindicatos. Desapareció por completo de la negociación colectiva en los años posteriores. // (3) El obispo de Vitoria de aquellos días, Francisco Peralta, hubiera podido impedir, según el Concordato de la dictadura franquista con el Vaticano, la entrada de la policía. Se abstuvo de hacerlo. // (4) Algunos datos de la ficha técnica de la película son los siguientes. Director: Lluís Danés; guionistas: Lluís Arcarazo y Lila Pla; música: Lluís Llach; productor: Jaume Roures. Duración: 90 minutos. // (5) Quiero agradecer la colaboración que me ha prestado Teia Roures, jefa de producción de Llach, la revolta permanent, al aportarme algunas precisiones técnicas de la película que me han sido de gran ayuda en la redacción de este artículo.

Daniel Raventós de Sin permiso



El negocio de los mercenarios en Iraq

El negocio de los mercenarios en Iraq


No importa su origen ni de que países provienen: son una masa de hombres bien adiestrados en el oficio de matar por dinero que en número de 100 mil cumplen las más diversas misiones en Irak. Los llamados contratistas forman parte de ese bien organizado negocio en el que la administración de George W. Bush ha convertido a ese país árabe desde su invasión y posterior ocupación en marzo de 2003.

Sus obligaciones laborales están enfocadas en la seguridad personal de políticos iraquíes y estadounidenses, hombres de negocio, empresarios y abarcan el cuidado de instalaciones petroleras y militares u otros servicios. Muchas de estas prestaciones, aunque poco se habla de ellas, están ligadas con menesteres antes reservados a las fuerzas castrenses, tales como la construcción de bases, intendencia, interrogatorios y en combates.

En el ámbito iraquí son acusados de intervenir en operaciones secretas de los organismos de inteligencia norteamericanos y en otros trabajos sucios destinados a promover el terror, el miedo, las diferencias religiosas e, incluso, la organización de escuadrones de la muerte para sembrar el caos. Peruanos, chilenos, colombianos, hondureños y ecuatorianos, sudafricanos, irlandeses, estadounidenses, iraquíes, rusos, filipinos, turcos, nepaleses, hindúes, ucranianos, entre otros, componen la variada gama de nacionalidades de esos elementos especializados en las tenebrosas artes de la subversión.

El periódico The Washington Post en su versión electrónica, que cita un censo del Comando Central estadounidense, reveló que al menos 100 mil asalariados operan en el país árabe contratados por el gobierno de loa Estados Unidos. La cifra cuadruplica a los existentes en 2003; de ellos 48.000 trabajan como soldados privados, indicó un informe de la Oficina General de Contabilidad (GAO, en inglés). El Departamento de Trabajo norteamericano admite que 650 de esos empleados murieron desde el comienzo de la guerra, la mayor parte de nacionalidad desconocida y con funciones también ignotas.
Negocios y compañías

El jefe de Operaciones Militares en el Ministerio del Interior iraquí, Mohamed Niama, cifra en 236 las empresas privadas, extranjeras y nacionales, que cumplen tareas de seguridad en la nación del golfo Pérsico. Resulta significativo que la mayor parte, 200, sean consideradas ilegales por desconocerse sus funciones y carecer de registro legal. Niama reconoce que la mayoría de sus propietarios están implicados en actos terroristas.

La contratación de esos expertos se extiende por todo el país, pero en Bagdad adquiere singular predominio por la falta de seguridad prevaleciente, la cual obliga a políticos y empresarios a recurrir a esos mercenarios extranjeros "para impedir infiltraciones" de nacionales, comentó el vocero del Congreso de Diputados. En enero pasado el presidente del Parlamento, Mahmud Mashhadani, expresó que una comisión de seguridad contratará los servicios de una empresa sudafricana para su protección y la del resto de los diputados.

Otra modalidad, muy en boga para las autoridades iraquíes, es la de utilizar como guardaespaldas a familiares, amigos o personas del mismo grupo étnico o confesional. Un ejemplo: la ministra de Derechos Humanos, Uichdán Salem, contrató por su cuenta a 20 escoltas, recomendados por sus familiares o conocidos por ella. Las grandes empresas contratistas tienen su asiento en Gran Bretaña y Estados Unidos; en este último país se estiman en tres decenas las compañías dedicadas e ese lucrativo negocio.

Una de esas empresas es la Blackwater Security Consulting Company, especializada en contraterrorismo y combates urbanos, y una de las mayores con operaciones en Irak: cuenta con un ejército multinacional calculado en tres mil miembros. La firma está considerada como la mayor base militar privada del mundo, con campos de entrenamientos sofisticados, decenas de aviones, 20 mil soldados entrenados y vínculos muy estrechos con las altas esferas del Pentágono y la Casa Blanca. El negocio de la contratación abarca, además, a otras empresas que se encargan de proveer pertrechos bélicos al ejército de los Estados Unidos y de ayudar en la "reconstrucción" como las corporaciones Lockheed Martin, General Dynamics, Northrop Grumman y la notoria Halliburton.

Informaciones indican que la inmensa mayoría de las compañías destinadas a la producción de armamentos triplicaron las acciones desde el comienzo de la ocupación de Irak y sus utilidades crecieron en más del 10 por ciento. Analistas consideran que el aumento de los activos de estas corporaciones está ligado en parte al alza del presupuesto de la Secretaría de Defensa. Desde 2001 las asignaciones para la defensa crecieron en más de 50 por ciento, de 300.000 millones a 455.000 millones en 2007.

En 2005 oficiales de la CIA revelaron al Washington Post que el 50 por ciento del presupuesto de la institución, 20 mil millones de dólares, se destinó a pagar contratistas privados. Un libro publicado por el Brookings Institution refiere que el fenómeno de la contratación genera al año unos 100.000 millones de dólares y según estimados, trepará el doble para 2010.
Ilegalidades, violaciones y maltratos

La total impunidad con que operan los contratistas en el país árabe convierte a esta fuerza, la segunda mayor en hombres después de las tropas norteamericanas de ocupación (140.000 hombres), en una maquinaria de destrucción y muerte. El analista diplomático Pedrag Simic vaticina que en la medida en que los aliados de la coalición se retiren, más mercenarios tomarán sus puestos. Para el Ejército y el gobierno estadounidenses el negocio es muy ventajoso si se tiene en cuenta que son simples asalariados en busca de fortuna y que al morir no entran en la gruesa lista oficial de bajas, ni se ven envueltos en discusiones legales o presionados por la opinión pública.

Estos soldados de fortuna se arriesgan a morir en Irak por salarios que ascienden hasta los mil dólares por día, impagables en sus naciones. En reciente visita a países latinoamericanos, el Grupo de Trabajo de la onU sobre el uso de mercenarios determinó que las contrataciones son posibles gracias a enormes irregularidades y vacíos legales existentes, como es el caso de Perú. José Luis Gómez del Prado, miembro del grupo de trabajo, dijo que más de mil peruanos brindan sus servicios en condiciones inciertas en el país árabe, donde predomina el riesgo para sus vidas, largas jornadas y viven hacinados.

El experto manifestó la total falta de transparencia en las contrataciones por la inexistencia de controles sobre la forma en que son reclutados o las condiciones en que laboran. Un informe publicado por el diario limeño El Mercurio denunció que la violencia no es el único riesgo que corren los peruanos en Irak, sino también sufren maltratos, discriminaciones y vejaciones por parte de la empresa empleadora estadounidense Triple Canopy.

Aunque el fenómeno del mercenarismo no es nada nuevo, éste creció con la llegada de Bush padre a la Casa Blanca, cuyo hijo lo hizo florecer a niveles insospechados con su llamada guerra contra el terrorismo en 60 o más países a los que identifica como "rincones oscuros" del mundo. Como otras tantas regulaciones, la administración estadounidense convirtió en letra muerta la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, Financiamiento y Entrenamiento de Mercenarios, aprobada por la onU en 1989 y rubricada hasta ahora por 28 países.
Juan Carlos Díaz Guerrero

POCAS NUECES Y MUCHAS PROTESTAS

POCAS NUECES Y MUCHAS PROTESTAS

Pareciera que esos dignatarios religiosos estuvieran pensando lo mismo que el presidente venezolano Hugo Chávez cuando exclamó en el podio de las Naciones Unidas: "Huele a azufre, aquí estuvo el diablo".

La propia jornada la capital guatemalteca se convirtió en escenario de una verdadera batalla campal, en la que la policía cargó contra los miles de manifestantes que protestaban contra el ilustre huésped.

Pero lo más cerca que estuvo Bush de sus detractores fue unos 200 metros, siempre protegido por cordones y barreras policiales que le alejaron del clamor de los pueblos latinoamericanos a los que se supone visitó.

La historia se repitió en cada una de las naciones incluidas en su gira por el continente, y que inició por Brasil en medio de la movilización de diversas organizaciones y sectores populares, coincidentes en el repudio a la política representada por el mandatario estadounidense.

Y si el propósito era el de contrarrestar la creciente influencia del presidente Hugo Chávez y de su propuesta integracionista, el resultado resultó peor que haberse quedado en su salón oval de la Casa Blanca.

Si, porque mientras el venezolano se bañaba de pueblo en cada uno de los países visitados en esos días, el de Washington no escapó a la indignación popular. Así le ocurrió en Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México.

Pero no fue la única razón. Los propios gobiernos anfitriones de Bush debieron haberlo despedido con la certeza de que nada ha cambiado tras su fugaz paso por estas tierras.

Que lo diga el propio presidente Alvaro Uribe, quien más allá de la retórica bushiana no pudo destrabar los obstáculos al Tratado de Libre Comercio bilateral, algo con que airear su difícil panorama interno y con qué justificar la estrecha relación, incluso militar, con Washington.

El propio mandatario brasileño, Lula da Silva, debió repetirle a su huésped el reclamo contra los subsidios a los agricultores estadounidenses, algo sustancial para lo que tampoco el invitado traía una respuesta en su equipaje.

Ni que decir de los presidentes de Guatemala y México, Oscar Berger y Felipe Calderón, en momentos en que las redadas anti inmigrantes se repiten en Estados Unidos y miles de indocumentados son deportados, incluso, en violación de derechos fundamentales del hombre. Las deportaciones seguirán, fue la respuesta.

Bush no se apartó de su discurso, más allá de palabras manidas que resultan una muletilla en su vocabulario. De tal forma, para su viaje descubrió que la pobreza provoca frustración en América Latina y para ello trajo consigo la fórmula mágica que se resume en unos pocos principios: comercio libre, democracia, seguridad e inversiones.

Es como decir que Bolivia podrá superar la marginación de siglos de la mayoría de su población indígena con una mayor apertura a las transnacionales estadounidenses, que ya han saqueado a ese país.

O que la emigración de salvadoreños y guatemaltecos se resolverá con el TLC, que en el caso de México sirvió para multiplicar la emigración ilegal, ahora reprimida con operativos en la frontera y la construcción de un muro ofensivo para toda Latinoamérica.

¡Fuera, fuera!, se escuchó en varias capitales latinoamericanas, allí donde el presidente Bush estuvo por apenas unas horas. "Repudio a la visita de alguien que ha causado tanto daño a la humanidad", decía un guatemalteco en CNN. Entretanto, la agencia EFE daba cuenta de que Chávez era ovacionado a su llegada a Puerto Príncipe, algo que también había sucedido en Argentina, Nicaragua y Jamaica. ¿Por qué será? AIN
Agencia Cubana de Noticias


Bush en Guatemala - contra los indígenas, la izquierda y la iglesia

Bush en Guatemala - contra los indígenas, la izquierda y la iglesia

El cardenal guatemalteco Rodolfo Quezada comparó al presidente estadounidense George W. Bush con el rey Herodes El Grande, quien según el Evangelio mandó a matar a los niños menores de dos años en Belén: "Yo quisiera hacer una oración para que en esta visita que hace el presidente norteamericano no sea solo un folclor, sino también nuestras autoridades se pongan los pantalones y le digan al presidente Bush la necesidad que existe de tener una ley justa y no ponerse en una actitud propia del rey Herodes El Grande," afirmó el clérico.

Fuerzas especiales del ejército y la policía de Guatemala por su parte reprimieron a cientos de personas que realizaban una protesta en momentos en que Bush era recibido oficialmente por las autoridades locales. Coreando consignas contra la presencia del jefe de la Casa Blanca en el país, los manifestantes lograron llegar hasta unos 100 metros de la sede del gobierno, donde fueron detenidos por un triple cordón de fuerzas especiales del ejército y la policía.

Luego de más de dos horas de protestas, durante las cuales se pronunciaron representantes de diversos sectores sociales, los elementos de seguridad comenzaron a lanzar bombas de gas lacrimógeno y arremetieron con bastones contra los presentes. El ataque ocurrió pese al carácter pacífico de la protesta, la cual tenía como objetivo demostrar el malestar de los guatemaltecos por la visita de Bush, coincidente con el recrudecimiento de las deportaciones de indocumentados en Estados Unidos. Cuatro personas fueron detenidas durante los enfrentamientos, mientras otras fueron intoxicadas por los gases lanzados por la policía.

Desde tempranas horas de la mañana en todo el centro histórico capitalino se estableció un riguroso control, el cual abarcó unos tres kilómetros a la redonda del Palacio Nacional de la Cultura. Las restricciones se hacían más intensas en las cercanías de la sede de gobierno, donde se realizó la recepción oficial a Bush y la entrevista de los dos gobernantes. A los periodistas y el personal que cubrió estos actos y la posterior conferencia de prensa, sólo se les permitió el acceso por una calle. La entrada al recinto estaba custodiada por agentes del servicio secreto estadounidense, quienes inspeccionaron dos veces los equipos de prensa, con las consecuentes molestias a los comunicadores.

Todas estas medidas, empero, no impedieron a sindicalistas, estudiantes, amas de casa y trabajadores del sector informal llegar cerca del Palacio para expresar su repudio a la visita de Bush. Luego de la arremetida contra los manifestantes, fuertes contingentes policiales y del ejército tomaron control de más calles y avenidas, donde impidieron el tránsito de peatones.

Fuentes: El Diario Montanés, albedrío / RedGlobe

Lapolicía de Uribe reprimió manifestaciones de protesta contra visita de Bush

Lapolicía de Uribe reprimió manifestaciones de protesta contra visita de Bush

Con la visita de uno de los personajes más repudiados, el presidente estadounidense George W. Bush, por Latinoamérica se ha extendido toda una gama de protestas que dan cuenta de la indignación del pueblo ante el cinismo del norteamericano, que pretende pisar fuerte la alfombra roja de sangre que la usurpación de la soberanía, la promoción de la pobreza y la violencia han confeccionado.
El domingo 11 de marzo, el turno le correspondió a Colombia, uno de los países más marchitados por la ingerencia norteamericana, donde, a pesar de la fuerte ola de represión desatada por el actual jefe de gobierno, Álvaro Uribe Vélez, con su política de Seguridad Democrática, el pueblo pudo sentar su voz de rechazo.


La convocatoria fue difícil, debido a la diversidad de la población que acogió el llamado y a los anuncios de prohibición de actos de repudio. Tres puntos de encuentro fueron propuestos: la carrera 7 con calle 19, la calle 26 con 7 y el Parque Nacional. Pero, unidos por un mismo objetivo, el repudio a Bush, fue posible lograr una concentración de alrededor de tres mil personas a la altura de la plaza de Toros.

Madres comunitarias, estudiantes, trabajadores, maestros, representantes de diferentes organizaciones sociales, jóvenes y adultos provenientes de diversos perfiles culturales, se reunieron en torno a la misma causa, acudiendo cada cual a sus particulares formas de expresión, convocados todos con el firme convencimiento sobre la necesidad de no dejar pasar desapercibida una visita con unas connotaciones de gran trascendencia para la historia y el destino de este país.

El por qué de la visita

El panorama es claro. Quienes cumplieron esta cita, reconocen abiertamente que la intromisión estadounidense ha sido uno de los factores principales para que aún preservemos nuestra condición de colonizados, sujetos a las directrices que desde afuera se imponen. La visita de Bush a Latinoamérica, más que adelantarse con el propósito de demostrar la disposición de Estados Unidos para apoyar las causas de nuestros países, se erige bajo una apuesta por fortalecer la superposición norteamericana, con algunos otros puntos agendados con el fin de encubrir sus verdaderas intenciones.

Podría decirse que su paso por Brasil fue con el objeto de ajustar las políticas pertinentes a la explotación del etanol, punto que cobró importancia luego de que la Unión Europea anunciara su apuesta por trasladar por lo menos un veinte por ciento del consumo de combustibles a productos menos nocivos al medio ambiente. Por su parte, la visita a Uruguay mantiene el objetivo de presionar a Tabaré Vásquez, actual presidente, a la firma del TLC. La duda se despierta entonces, frente a la venida a países como Colombia, donde la partida por el TLC ha resultado más que sencilla gracias a la diligencia de Uribe Vélez, y Guatemala. Ello nos conduce a pensar que su propósito es reafirmar su posición, amedrentar las fuerzas disidentes y realizar un seguimiento a su política imperialista.

La historia de una represión anunciada.

Pero, con todo y el apoyo presidencial, su visita por Colombia no pasó inadvertida. La inconformidad general tuvo su representación en la concentración capitalina, a pesar de que, pocos días antes de la visita, el general Jorge Daniel Castro, comandante de la Policía Nacional y quien coordinó todo el operativo de seguridad de la jornada, comunicó ante los medios que no había autorización para ninguna marcha.

El terreno estaba abonado: durante toda la semana se realizaron intensas jornadas de requisas y se tomaron exageradas medidas para amedrentar a la población inconforme. Con esta, comienza la historia de una represión anunciada.

Un número aproximado de trescientos cincuenta miembros del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad), con refuerzos de Cali y Medellín y armados de una extraña especie de gases color naranja almacenados en pequeños cilindros, agua a presión y bolillos, apoyados por agentes de la Policía Nacional, activos de la policía de inteligencia Sijin que se trasladaban en moto y el Ejército Nacional, acordonaron la zona con una tarea clara: no contener, como habían declarado a algunos medios de comunicación, sino agredir a los manifestantes.

El Esmad mantuvo posiciones tras una barricada que se mantuvo hasta pocos minutos después de que cruzara la caravana presidencial. Una vez los relojes marcaron las doce del medio día, comenzó el forcejeo, que se inició con la agresión a algunos manifestantes y la retirada de las barricadas policiales por parte de los mismos, que llevó a un grupo de manifestantes hacia las cercanías de la estación de policía de La Perseverancia mientras eran perseguidos por los agentes. La primera agresión fue contra una comunicadora que se encontraba tomando fotos frente al Banco de Crédito, la cual, al igual que uno de nuestros reporteros gráficos y un miembro del equipo de comunicaciones del PDA a quien le usurparon su equipo y el material fotográfico, fue atacada con el propósito de silenciar los medios para borrar todo registro de sus abusos.

El disparo de gases al cuerpo, la sobrevenida de las tanquetas y las redadas de detención contra los participantes en la protesta crearon una sensación de impotencia, por lo que, movidos por la furia desatada con la agresión, un grupo de manifestantes decidió arremeter contra las instalaciones de los edificios del sector para dejar una huella de su indignación. Seguramente, los grafittis de las paredes serán borrados y los ventanales repuestos, pero será muy difícil borrar de la memoria de los capitalinos un panorama tan sombrío luego del violento final que las autoridades intentaron darle a una actividad que buscaba despertar la conciencia colectiva.

Así las cosas, la situación se volvió más tensa y fue imposible lograr nuevamente la cohesión. Las personas dispersas fueron partiendo en grupos y su la retirada no resultó sencilla: la fuerza pública se desplegó por todo el perímetro con la intención de detener protestantes, garantizando un visto bueno en su accionar por parte de sus superiores. Para ello, acorralaron a distintos transeúntes, dentro de los que hallaron a más de un desprevenido, en una detención que, a todas luces resulta ilegal, porque se les retuvo sin una debida calificación de su vinculación con los hechos y sin la previa lectura de su carta de derechos.

La cifra de detenidos, conforme al reporte oficial de las estaciones de la zona, fue de ciento cuarenta adultos y veinticinco menores de edad. A esta lista se suman quienes fueron encerrados en las tanquetas y de quienes, en algunos casos, aún se desconoce su paradero.

Diferentes organizaciones de derechos humanos han desplegado mecanismos jurídicos pertinentes para lograr la liberación de los reportados y reclamar por la situación de los desaparecidos.

Algunos manifestantes hallaron refugio en la sede del Polo Democrático Alternativo, ubicada apenas a un kilómetro del lugar de los hechos. Hasta allí llegaron también los miembros de la policía continuando con su redada e intentando agredir a quienes allí se encontraban, lo cual logró evitarse gracias a la intervención de algunos defensores de derechos humanos y miembros de esta colectividad.

Esta pareciera no ser una historia particular, pues responde al diario vivir de la disidencia en nuestro país. Que se repita nos informa sobre el contexto represivo que aquí se vive y nos permite levantarnos en firme contra las políticas de injerencia y sujeción que tienen en retroceso esta nación en construcción. Hoy, una vez más, la voz de quienes padecen las políticas de EEUU hacia Colombia ha sido escuchada, sólo nos resta esperar que esta situación haga eco en el diario vivir de millones de colombianos y en las gentes de todo el mundo.

Fuente: Coordinación Colombiana de Medios Alternativos



Uruguay repudia a Bush: Las marchas en la ciudad que fue invadida

Uruguay repudia a Bush: Las marchas en la ciudad que fue invadida

Sobrevolada de aviones “gordos”, tomada por vallas y rumores, la capital uruguaya vivió un día de mal humor y críticas al gobierno por el invitado no grato que llegó. Hubo dos marchas de gran porte e incidentes menores con los otros “invitados”, los de Quebracho.

Grises, sin ventanillas y voluminosos –si no se tratara de aviones podríamos decir obesos– los aviones norteamericanos cruzan el cielo inocente de Montevideo. La gente en la calle levanta la cabeza y masculla algunas palabras, que por la expresión no son de simpatía. El hijo de la kiosquera de la esquina, que tiene 10 años y no masculla sino grita, sale corriendo del kiosco para decir “ojalá te caigas y te hagas puré”. “Nene, nene, te dije que no grites eso que los espías están por todas partes y saben todo.” “Sí, vieja, pero ellos hablan inglés y son tan burros que no saben ni una palabra de español.” “Ay Wilson, quedate quieto acá y no digas pavadas.”

Nadie puede negar que esta visita nos ha desordenado la casa. Cuántos temas, unos nuevos y otros perdidos entre las brumas del tiempo han saltado al centro de la mesa. El más nuevo: ¿habría aceptado el Frente mientras estaba en el llano esta visita que hoy acepta feliz? Planteos políticos, económicos y éticos pelean entre sí. Hasta frases de Maquiavelo han llegado al ruedo. El problema más grave radica en que no es sólo la oposición la que se paró de manos. Esa siempre busca cinco pies al gato y si no los encuentra, los inventa. El problema está en los sectores más radicales del mismo Frente que prepararon sus baterías contra Bush a partir de fundamentos diferentes.

“Comerciar podemos, pero Estados Unidos debe saber que no aceptamos su conducta genocida”, dicen unos. Y otros: “Yo no hago tratos con asesinos”. La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, hija de quien fuera durante muchos años secretario general del Partido Comunista, en una entrevista callejera televisada llamó a George Bush asesino y genocida. Los gritos de la oposición, e incluso los de algunos frentistas, se mezclaron en un alarido tan brutal que el mismo Dios tuvo que apretarse los oídos para no quedar sordo.

Pero esto no duró mucho, la oposición que es hábil en buscar y encontrar fallas en el gobierno encontró otro tema que opacó al anterior: “No se puede permitir que entre al país un número tan alto de gente como el que acompaña a George W. Bush sin que el Parlamento apruebe la entrada. Esta invasión que estamos sufriendo es inconstitucional”. ¿Qué se hace entonces? ¿Salen todos, el Parlamento resuelve y luego entran? Los disparates abundaron.

Muchos encararon el tema con placer evidente acompañando sus encendidas frases con palabras tales como “democracia”, “constitución” y “patria”, siempre eficaces. Pero se cansaron pronto y junto con los insultos de Marina Arismendi el paquete entero, como en el tango, entró en el pasado. Sobre todo cuando el ministro José “Pepe” Mujica, como siempre, bañó de sensatez la escena (ver aparte): “Nadie está de acuerdo con la política exterior del señor Bush. Nadie en el Frente está de acuerdo. Pero si dos países que se deshicieron durante una guerra se sientan frente a frente para acordar la paz, ¿por qué no podemos, nosotros, que tenemos relaciones pacíficas con Estados Unidos, comerciar con él?”.

No sabemos cuáles son las precauciones que suelen acompañar al presidente norteamericano en otros viajes, pero las que tomó para venir a Uruguay dejan a los uruguayos atónitos, e incluso, creo que orgullosos. “¿Somos peligrosos y no nos damos cuenta?”, dice un graffiti donde otro agregó: “Preguntale al mongólico del Norte. El cree que sí”.

Dos mil personas componen la escolta de Bush, de las cuales 250 son agentes secretos. Esta abundante comitiva ocupa el 90 por ciento del hotel más grande del país, el Radisson Victoria Plaza, y la totalidad de hoteles de 4 y 5 estrellas, además de algunos de tres. El alojamiento de tan abundante comitiva dejará, según se supone, más de un millón trescientos mil dólares en el país. La ciudad está llena de vallados que impiden el paso y ande Bush por donde ande siempre irá acompañado por una camioneta coronada por una antena gigantesca, cuya finalidad es silenciar a todos los celulares en varias cuadras a la redonda. Con esto se evita, además de interferencias, que se pueda detonar una bomba a través de celulares.

Ayer, viernes, el país se sorprendió, o mejor, no se sorprendió, con una noticia. Los inspectores municipales comunicaron al jefe comunal Ricardo Ehrlich que ellos no realizarían ninguna tarea relativa a la venida de Bush. Es decir, no estarían en las calles organizando el tránsito para facilitar el paso del presidente y su comitiva. Tampoco multarían a aquellos que dejaran sus autos en zonas prohibidas como la Rambla que va desde el Puerto de Montevideo hasta la playa Carrasco.

Bush llegó ayer a las 21.35 y ayer mismo hubo dos grandes actos de repudio, hubo otros que empezaron a hacer su tarea hace días. Los socios de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (Fucvam) salieron el martes caminando hacia Colonia, donde se levanta el Parque Anchorena con la casa donde se alojarán presidentes, ministros y funcionarios. La marcha, según testigos, obtuvo una aprobación que se manifiesta en la cantidad de gente que adhirió a ella en el camino. Desde Artigas, en la otra punta del país, se sumaron cientos de cañeros de UTAA con sus mujeres y sus hijos. Pero la policía los paró a unos cuantos kilómetros del lugar clave.

Uno de los líderes de la marcha de Fucvam, Eduardo López, dijo a Página/12 que “las libertades públicas del país están tan lejos como lo estamos nosotros del Parque Anchorena”, una frase que describe su pasión antinorteamericana y su repudio al gobierno que él votó y recibe a Bush.

Las marchas

La presencia de militantes argentinos de Quebracho en Montevideo generó una preocupación peculiar. Sucede que uno de ellos dijo a la radio CX24 que estaban dispuestos a romper las vallas para acercarse a Bush. Ayer por la mañana, nadie en la ciudad dudaba que si eso ocurría iba a haber muertos en la gran marcha convocada por la izquierda. La policía uruguaya seguramente hubiera usado balas de goma para impedirlo, pero no así los norteamericanos, armados de fusiles.

Mucha gente hablaba de los casquillos que quedaron en algún lugar donde hicieron pruebas: “Los casquillos tienen un largo que anda en los 15 centímetros”. Sin descontar la fantasía popular que seguramente añade centímetros a los centímetros, nadie puede negar que al odio se sumaba el miedo.

Horas antes de la llegada de Bush comenzaron las marchas de repudio. Una fue organizada por los grupos más radicales, a quienes acompañaron los piqueteros argentinos, y comenzó a las 18. La otra, bastante mayor, fue organizada por la Central de Trabajadores, el PIT-CNT, comenzó una hora más tarde y tuvo la adhesión de muchas organizaciones civiles, como el grupo feminista Cotidiano Mujer.

A las 18 los grupos más radicales llenaban el cruce de Jackson y Rivera. Mostraban banderas de Estados Unidos con una cruz svástica negra ocupando el centro, una esfinge de Bush vestido de novio y una de Tabaré con traje de novia. “Bush, el gobierno te invita, el pueblo te repudia”, decía uno de los carteles. Una canción que dice “Alerta, alerta, alerta, el antiimperialismo camina por América latina” , se levantaba una y otra vez y se desvanecía.

Pasa un cajón de muertos llevado por cuatro muchachos. “¿Está Bush ahí?”, “No, ahí está la soberanía uruguaya”. El clima de la marcha era de cierto buen humor y la fiesta termina con la quema de los novios. Mientras éstos cantan y empiezan la marcha, a pocas cuadras un grupo de encapuchados autodenominados Fogoneros quema varios neumáticos. Y ya en la oscuridad, los argentinos de Quebracho se enfrentaron a la policía, aunque no saltaron las vallas.

La otra marcha, la convocada por la Central Obrera, PIT-CNT, salió una hora más tarde, reunió más de 20 mil personas y marchó con orden ejemplar. Ahí los carteles repetían una consigna “Mercosur sí, Imperio no”. Fue una marcha pacífica con algunos claros repudios a la política del gobierno, pero siempre dentro de ciertos límites. La audiencia de televisión en la noche se dividió entre los hechos ocurridos en Montevideo y el discurso de Chávez en Buenos Aires.

El informativo de la noche contó que algunos grupos habían hecho añicos las vidriera de los McDonald’s de la avenida 18 de Julio.

María Esther Gilio, Desde Montevideo